Guerra imperialista, fase superior del extractivismo
El mundo se encuentra frente a un nuevo paradigma, mismo que se traduce tanto a la macro- como micro política. El “laissez faire” o dejar hacer, tan alabado como dogma por los defensores del capitalismo, no volverá jamás a ser el mismo tras el 3 de enero de 2026. Se cumplen 10 días del primer bombardeo extranjero a una capital suramericana en la historia, bombazo político con el que inicia un año que bien podría ser definitorio en la historia de la humanidad: el fascismo se constituye, como sistema político y como sentido común.
Tras la incursión militar ilegítima y el secuestro de un presidente en funciones -tras el genocidio en Gaza qué importa ya el Derecho Internacional Humanitario- los yanquis pasaron a su momento más “realista” en décadas: una demostración burda de fuerza, un reflejo inequívoco de la lógica social-darwinista del más fuerte, la materialización misma del paradigma que inaugura el actual momento histórico con una reliquia de la narcocultura, ejecutada por el mismisimo Pablo Escobar y retomada por Elon Musk para amedrentar a Gustavo Petro: plata o plomo. Mientras la fase superior del capitalismo es el imperialismo, la guerra es la fase superior del extractivismo. En este claroscuro no solo surgen los monstruos, sino también la colectividad que no solo los enfrentará, sino que los vencerá una vez más, como en 1945.
Por su parte, las condiciones que intenta imponer Trump en Venezuela, se asemejan a los tratados comerciales entre colonias y sus “Madres Patrias”: de acuerdo al plan maestro de subyugación y las propias declaraciones del presidente naranja, EE.UU. secuestrará 50 millones de barriles de petróleo venezolano –como lo hizo también con su presidente legítimo-, para administrarlos en nombre del pueblo venezolano, obligando a comerciar únicamente con empresas yanquis y en dólares estadounidenses. Esta medida representa una característica directa del imperialismo clásico en decadencia, como lo impuso España en América y Reino Unido en sus respectivas colonias en EE.UU. y Canadá. 2026 inaugura el 250 aniversario del imperio yanqui, cumpliendo su ciclo histórico en términos categóricos. Las etapas de los imperios a través de la historia demuestran una constante irreductible desde un análisis dialéctico materialista: su ciclo de vida se ubica, en una exactitud casi mecánica en exactos dos siglos y medio.
Comenzó un nuevo momento histórico del imperialismo americano. La guerra se posiciona como la estrategia por la que Trump está dirigiendo al país más poderoso del mundo, que según su recién estrenada política exterior –Doctrina Trump o Donroe- es inevitable si los EE.UU. si quieren sostenerse por un tiempo más en su aún hegemón mundial. El 25 de noviembre de 2025, la administración Trump sentenció a todo el continente al destino manifiesto yanqui, y lo inauguró con el bombardeo a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. En la misma semana, Trump amenazó a Groenlandia con una invasión: “por las buenas o por las malas”, repitió una vez más. Y finalmente cerró la semana con una amenaza en firme contra Cuba: “O negocian, o se atienen a las consecuencias” y planteando que “Marco Rubio podría tener otro trabajo próximamente, como presidente de Cuba”.
En cuanto a un objetivo estratégico que EE.UU. añora desde hace más de 6 décadas -por eso el bloqueo más inhumano de la historia- es el pueblo y territorio libre de Cuba. Uno de los efectos centrales -no colaterales-, que espera la administración Trump con el supuesto jaque mate a Venezuela, es drenar a Cuba en términos de suministro de petróleo, componente central en la infraestructura energética. No cabe duda de que el digno pueblo cubano se ha estado preparando durante más de medio siglo en contra de una posible invasión y se mantiene bajo una movilización constante, constituyendo el estandarte del antiimperialismo en todo el continente americano. Cuba ya fue su patíbulo en Bahía de Cochinos -primera victoria antiimperialista en suelo americano-, y no durará ni un tantito así, en serlo nuevamente.
El proceso de deterioro y obsolescencia de la democracia mundial se ha evidenciado en tiempo real, justamente a la par del cometimiento del crimen de lesa humanidad más perverso y pérfido de la historia reciente de la humanidad: el genocidio palestino en Gaza. De los bombardeos y otros ataques de las Fuerzas de Ocupación de “israel” –IOFs- ejecutaron en Gaza aprendimos algunas cosas: 1. Que el fascismo en efecto se impone con el horror más profundo que la extrema violencia puede (de)generar; 2. Que la impunidad es el lenguaje del fascismo; 3. Que una vez que el poder-realmente-existente decide que el acuerdo democrático no le sirve, entonces simplemente lo desconoce; 4. Que no hay nada que las instituciones democráticas nacionales e internacionales puedan hacer para detenerlo; y 5. Los pueblos históricamente han elegido resistir, y se han levantado contra sus tiranos.
Estados Unidos junto con “israel” convirtieron al Derecho Internacional Humanitario y al conjunto de las instituciones que lo sostienen en irrelevantes. Dentro y fuera de Estados Unidos, poco a poco las instituciones van deteriorándose, mientras impone su tiranía y totalitarismo a diestra y siniestra. Puertas adentro el despliegue del fascismo por medio del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en sus siglas en inglés –ICE- ha llegado a un punto en que el terrorismo de Estado es la norma. Ya ni los ciudadanos blancos están a salvo; nativos, negros, árabes y latinos nunca lo han estado. La ejecución extrajudicial de Renee Good el pasado 7 de enero en Mineápolis por el agente de ICE Jonathan Ross, ha reafirmado las protestas y organización popular contra la política migratoria más agresiva que se ha visto en este siglo en los EE.UU. La clase trabajadora gringa se va organizando para resistir en las calles. Una guerra civil en el centro del imperio es un escenario cada vez más posible para este nuevo ciclo político económico de crisis.
La respuesta del gobierno federal se dio a conocer por parte de Kristi Noem, Secretaria de Departamento de Seguridad Nacional que poco antes de la consulta popular y referéndum vino a Ecuador a pasear a caballo y elegir dónde abrir sus bases; quien dio la primera declaración oficial en la que se sostiene que el agente “Ross neutralizó un ataque de terrorismo doméstico”, justificando así la ejecución de Renee y su subsecuente impunidad. Posteriormente, J.D. Vance, como vicepresidente de los EE.UU. no solo reiteró la inmunidad de ICE como agentes federales, sino que advirtió que ahora irán de puesta en puerta viendo papeles. Desde entonces, agentes del ICE han sacado sus armas contra civiles y manifestantes en varias ocasiones, militares se están usando para controlar manifestaciones, apresan civiles en resistencia dentro de sus casas o con identificaciones de DD.HH. y patean puertas de casas y secuestran gente. Sin que ningún organismo democrático haga algo al respecto.
Recordemos que la famosa Ana Frank se esconde en el ático cuando la Gestapo empieza a golpear casa por casa para revisar los papeles de la gente. Si eras comunista, anarquista, marika o judío, pues te llevaban a golpes a un campo de concentración del que no volvías a salir más. Ahora los latinos enfrenarán mecanismos de Apartheid cada vez más evidentes. Ya no puede ser más obvio que en efecto, esto es fascismo. Todos el mundo lo reconoce, muy pocos en voz alta.
En términos geopolíticos, tal parecería que un nuevo reparto del mundo se encuentra en pleno curso -existen paralelas entre la Cumbre de Alaska entre Rusia y EE.UU. y la Conferencia de Berlín de 1885-. De acuerdo a tal relato, Rusia reclamaría su soberanía parcial -o potencialmente absoluta- sobre Ucrania y como tal, también Europa; China por su parte, anunció que 2026 será el año de la reunificación histórica, reclamando Taiwan e imponiéndose indiscutiblemente en Asia; mientas a EE.UU. se le conferiría lo que siempre consideró como su patio trasero: América (Groenlandia incluida). Así, América para los americanos vuelve a su significado original: los yanquis dominan en el hemisferio occidental, término acuñado para colonizar a todo pueblo y territorio que se encuentre por debajo del Río Bravo.
En consonancia, la política exterior de EE.UU. también se inscribe en las prácticas del fascismo, legales e ilegales. En Argentina coincidiendo con la temporada de incendios, los lacayos del imperialismo yanqui-sionista en la Argentina se plantean vaciar la legislación de protección de bosques, liberando la compra de tierras rurales y el cambio del uso de suelo, que apuntan a la apropiación privada de esos territorios, que son las estratégicas, las campesinas y las protegidas por comunidades ancestrales y originarias. Así mismo es aterrador que en efecto sean soldados de las IOFs son quienes prenden fuego a los bosques en la Patagonia –a donde están yendo con más insistencia a descansar de las masacres que comenten en Palestina-. La respuesta del gobierno ha sido dejar que se queme el bosque, recortar presupuestos y no enviar refuerzos, mientras los ecocidas y genocidas permanecen en absoluta impunidad. Parece que los sionistas están preparando una nueva colonia en las Américas, donde ya controlan el agua, están por controlar la tierra, y bueno donde ya controlan el gobierno también. Para todo esto, recordemos que “israel” no ha parado el genocidio ni por un solo día en Gaza, mientras refuerza su posición en Cisjordania.
“israel” mete sus garras criminales en América Latina de todas las formas posibles. Asesoran militar y políticamente a los Estados, como el ecuatoriano por ejemplo o el argentino. Noboa ha intensificado la incidencia del ente sionista en el país, ha sido quien más ha invertido en las ofertas de seguridad del fascismo israelí y se ha alineado ideológicamente con su fascismo: “Ecuador e “israel” tienen los mismos enemigos”. Noboa contrató al software Palantir para procesar datos y asesorar en seguridad a los aparatos represivos del Estado. Por primera vez en la historia los pueblos del mundo nos enfrentamos a un poder tan brutal: entre armas nucleares, misiles balísticos no nucleares brutales, la inteligencia artificial y la robótica, y los software de espionaje e inteligencia, los sistemas de control e ingeniería social nos colocan a la clase trabajadora en la misma disparidad abismal como la misma brecha económica. En la correlación de fuerzas, vamos de mal en peor. Poco a poco se desgasta el campo popular en el país.
Con la añoranza arrodillista de formalmente formar parte de la confederación de Estados que es EE.UU., queriendo convertirse en la estrella 51 bajo el firmamento yanqui, ADN y el Gobierno Nacional reavivan los ataques frontales a la poca institucionalidad democrática que queda en el Ecuador, a la par de sus amos del Norte. La reciente negativa de la Corte Constitucional a una privatización y desfalco abierto al sector energético, está desembocando en ataques mediáticos que pretenden justificar un metarrelato de linchamiento mediático de la CC frente a la ineptitud autoprogramada de la oligarquía en el poder frente a nuevos apagones que parecen inevitables. Según estimaciones técnicas, en un plazo menor a un mes y medio, volverán los apagones programados a nivel nacional.
En este contexto, el “Nuevo” Ecuador gastó de más de USD 1.000 millones en la compra de miles de miles de megavatios en energía privada, importada a un precio mayor a su producción nacional y pública, en lugar de una inversión planificada en mantenimiento e infraestructura energética. El proyecto de nación del Nuevo Ecuador, termina siendo un hara kiri estatal para garantizar la acumulación privada y despiadada de Noboa y CIA.
Como se evidencia a la luz de los acontecimientos nacionales y globales, el fascismo vuelve a ser el orden mundial. La necesidad de los imperialismos de hacerse de recursos energéticos para solventar sus maquinarias productivas, llevan una vez más a la guerra imperialista. A la guerra como fase superior del extractivismo, como versa el Frente Nacional Antiminero en su comunicado del 4 de enero. Mientras los imperios se preparan para una nueva contienda mundial, los Sures seguimos siendo territorios de conquista. Por medio de las modificaciones en las estructura del Derecho y por medio del uso de la fuerza extrema, los capitales corporativos lacayos a los intereses imperialistas imponen sus agendas extractivas en países como el nuestro.
Aquí el fascismo tiene la forma de imperialismo extractivo, y se impone por todos los mecanismos posibles. Se impone como reapertura del catastro minero; se impone en alianzas público privadas como la del Instituto de Investigación Geológico y Energético y la multinacional china AVIC para la investigación de suelos que permitan la expansión de la frontera minera; se impone como ley económica urgente bajo el nombre de “Ley Orgánica para el Fortalecimiento de Áreas Protegidas” que permite la militarización de áreas protegidas; se impone como Decreto 191, con las modificaciones a la “Ley de Transparencia Social” que versa en su artículo 4to: "las organizaciones sociales no podrán invertir, directa ni indirectamente, en actividades orientadas a obstaculizar o interferir con proyectos mineros legalmente autorizados"; y se impone como violencia terrorista contra la organización popular que defiende el territorio, y la subsecuente criminalización y persecución de comuneros y comuneras, dirigentes, militantes, activistas.
Frente a este escenario extremadamente adverso, y en el reconocimiento de que el nuevo orden mundial es el fascismo, que a su vez se expresa como imperialismo extractivo en nuestra latitud, no queda otra resolución que reconocer también la necesidad de la organización antifascista, como bloque histórico, como frente único, en la convicción de la defensa de los defensores del territorio, que se convierten en la oposición política directa y por lo tanto en el primer blanco del fascismo. Manos a la obra, que el tiempo apremia.
Gráfica: @demorragia