Esto es fascismo

fachos
Lunes 26 de Enero de 2026

Nos encontramos frente a un nuevo claroscuro, frente a una mutación del monstruo que aplastamos un siglo atrás. El corporativismo dirigido desde Silicon Valley nos presenta una aplicación de su modelo de mercado al paradigma fascista que ahora consolida su dominación en una alianza perversa con el Complejo Industrial Militar, que ha traído a la humanidad a una distopía de control social absoluto. La tecnificación de la inteligencia y la subsecuente represión ejercida por los aparatos represivos de los Estados, cada vez más descaradamente al servicio de los intereses corporativos de las burguesías transnacionales, genera una estructura totalitaria que inevitablemente comprende una transformación en la forma de Estado.

El fascismo es una forma de Estado, que han adoptando los EE.UU. y sus Estados satélites como Ecuador, Argentina o Chile, a imagen y semejanza del ente sionista. El Estado de “israel” logró -con 80 años de guerra inclemente contra el pueblo palestino-, reinstituir al fascismo como orden mundial. El fascismo es una moral, una forma de gobierno, una forma de Estado, una innovación política, una monstruosidad completamente degenerada, que se abre paso en la historia con un camino de infinitos cadáveres putrefactos. Monstruos naranjas y morados.  

En los primeros 25 días del 2026, Donald Trump ha invadido Venezuela y secuestrado a su presidente Nicolás Maduro; ha planteado una invasión militar a Groenlandia y asume que ese territorio le pertenece desde ya. El ICE ha ejecutado al menos 7 personas, entre ellas dos militantes antiICE en Minneapolis: Renee Good y Alex Pretti. También insinuó invadir Irán y ha declarado que al no haber ganado el premio nobel de la paz, pues la paz no le compete más. Constituyó el Board of Peace, donde Gaza es tratada como una nueva locación inmovilizaría: Gaza Resort. Las barbaridades que ha dicho son simplemente incontables.

Davos fue el escenario en el que Trump ratificó el nuevo orden en absoluta impunidad, transformando por completo a las relaciones internacionales hacia una lógica completamente corporativa de control de capitales, extinguiendo cualquier autoridad que podía quedarle a las Naciones Unidas, y el resto de organismo democráticos. Con el Board of Peace para la “reconstrucción” de Gaza, Trump al mismo tiempo genera un fondo privado de inversión desde donde administrar la muerte en el planeta, se retira de 66 convenios, cartas y acuerdos internacionales y genera un proceso de despoblamiento masivo de Gaza, concretando el proyecto colonial de “israel”. Esto es fascismo como orden mundial.

¿Cómo opera? Desde la alianza entre los magnates de Silicon Valley y el Complejo Industrial Militar. Esta alianza es, según Peter Thiel presidente de Palantir Technologies, la única capaz de sostener al imperialismo occidental frente a la policrisis que enfrenta al capitalismo a su propio colapso. La vigilancia que las nuevas tecnologías les brindan a los Estados, les otorgan capacidades totalizantes de control, que se despliegan como dispositivos perversos que avalan, facilitan y permiten el fascismo. En Palestina, masacres a miles de personas se llevaron a cabo con la asistencia tecnológica del software Lavanda, que no solo otorgó geo localizaciones, sino que también otorgó la legitimación de los aparatos de inteligencia, que también sustentan los relatos que justifican la aniquilación del enemigo común.

El ICE con los programas Immigration OS de Palantir y Babel X de Babel Street, rastrea a migrantes indocumentados, estudiantes internacionales, opositores políticos directos e indirectos, periodistas y militantes. En una combinación de monitoreo de redes sociales, rastreo de situación migratoria, conductas, asociaciones y movimientos de las personas, se ejecuta una persecución, criminalización y terrorismo de Estado que no puede llamarse de otra manera, sino fascismo. En el contexto nacional, Palantir en reunión con Daniel Noboa en Davos, anuncó por medio de su CEO Alex Karp –otro fanático de ultra derecha- que la empresa de inteligencia abrirá una oficina en Ecuador, para implementar una segunda fase de análisis de datos y “nuevos proyectos”.

Por otro lado, los aparatos represivos de los Estados fascistas se caracterizan por haber mutado de ser aparatos paramilitares, para instituirse como instituciones legales, una vez que sus dirigentes o ideólogos se instaurean en el poder.

El Asalto al Capitolio impulsado por Trump el 6 de enero de 2021, fue un acontecimiento constitutivo de la militancia de ultra derecha en EE.UU. Más de 1600 personas condenadas o en espera de juicio por esa acción, fueron perdonadas por Donald Trump en el primer día de su segunda mandato. Entre los perdonados también habían agresores sexuales reincidentes, ex IOFs y por supuestos fascistas. Las hordas de justicieros de ultra derecha y de supremacistas blancos que componen ICE, no son coincidencia. Es decir, militantes de grupos paramilitares de extrema derecha, ahora tienen funciones federales, salario e inmunidad para realizar el trabajo criminal que anhelaron por tantas décadas.

Al igual que las Fuerzas Armadas en el contexto de  Conflicto Interno Armado en el Ecuador, el ICE en EE.UU. recibieron funciones de control social interno, además de la promesa de impunidad absoluta en sus actos de terrorismo de Estado. Este accionar represivo específico, que impone la violencia por medio del militarismo como lógica de Estado, resulta fundamental en el sostenimiento de regímenes supremacistas y totalitarios, que plantean jerarquías férreas desde lo étnico, religioso y político-ideológico. Esta rica y larga tradición de imposición de relaciones capitalistas de dependencia, despojo y exterminio, termina siendo el rasgo central del capitalismo en decadencia, o bien una posible perpetuación y refundación del sistema. Es contingente.

Las paralelas históricas del ICE con aparatos paramilitares que se institucionalizaron en Estado fascistas son innegables. Con la Sturmstaffel -o SS- en Alemania, por ejemplo, que comenzó como un grupo paramilitar de ex veteranos de la Primera Guerra Mundial, para convertirse en el escuadrón de élite del nazismo, o la Haganah en Palestina, uno de los grupos paramilitares sionistas que provocaron las primeras masacres de colonos contra palestinos, conformaron después de la Nakba de 1948 al ejército de ocupación - IOFs-.

Por otro lado, también está una imagen mucho más local en los EE.UU. como paralela histórica a las prácticas de ICE, son las patrullas esclavistas, mismas que cazaban seres humanos para o bien imponerles la condena de la esclavitud o de comprobarse su “estatus ilegal” -que consistía en haber escapado de alguna de las  plantaciones-, la condena era la ejecución inmediata. Parecido a lo que sucede hoy, cualquier signo de resistencia merece la pena de muerte, según el nuevo-viejo orden.

Este entramado perverso se sostiene por medio de una reescritura del pasado, una reingeniería de la memoria colectiva y por lo tanto de la realidad. Así, desde un comportamiento criminal y absoluta impunidad, surgen las figuras y vocerías del fascismo. En Estados Unidos Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca acusaba a un periodista de ser un infiltrado zurdo –a left wing hack- , cuando este puso en cuestión el debido proceso en la ejecución extrajudicial de Renee Good. El vicepresidente J.D. Vance recalcó en rueda de prensa que ICE está compuesto por agentes federales con absoluta inmunidad.

La secretaria de Homeland Security Kristi Noem frente a ambas ejecuciones -de Good y Pretti-, declaró que ambos militantes habían incurrido en acciones de “terrorismo doméstico”. En el primer caso alegó que Renne intentó atropellar al agente Ross; mientras sobre Alex alegó que se acercó armado y “amenazó de muerte” a los agentes que le propinaron 10 tiros. La evidencia videográfica desmiente las versiones oficiales en ambos casos. Pero vivimos en el mundo de la posverdad, así que lo concreto es irrelevante.

La realidad es que Alex Pretti fue ejecutado por el ICE de manera criminal en Minneapolis durante las manifestaciones. Era un enfermero militante de primera línea médica, a quien agentes federales le pegaron diez tiros en la calle, a plena luz del día con miles de personas alrededor. Estaba armado, sí pero en su tierra es su derecho. Lo más importante es que no tenía su arma en sus manos, sino un celular. Y la realidad es que protegió con su vida a una mujer que estaba siendo sometida por el ICE. Pretti es un héroe de la clase obrera, mientras ICE practica el terrorismo de Estado. Esto es fascismo.

Renee Good fue ejecutada por ICE el pasado 6 de enero a pocas cuadras de donde Pretti fue ejecutado, también de forma criminal. El agente Ross, el actor material del crimen, la llamó “perra” después de pegarle 3 tiros en la cara. El odio es el signo. Pretti había pedido su permiso de porte de armas después del asesinato de Good. Como tantos y tantas más en Minneapolis que progresivamente se van radicalizando como única posición posible frente al fascismo. La guerra civil en EE.UU. ya empezó. Sin un contrapeso ideológico y militar como fue la URSS el siglo anterior, somos los pueblos, desde nuestra precariedad, quienes tendremos que ver como acumular la fuerza suficiente para resistir al fascismo, como programa mínimo de nuestra clase.

Finalmente y en un papel nada menor, está el performance de Gregory Bovino, el Comandante General del ICE y Comandante de Operaciones en Minneapolis. Colocando una imagen constitutiva de lo simbólico y a un año de que Elon Musk saludara extasiado al Führer en la posesión de Donal Trump, Bovino se paseó por Minneapolis en un abrigo que hacía una clara alusión al uniforme de Heinrich Himmler, uno de los icónicos oficiales de la SS de la Alemania nazi. Bovino además participó personalmente en eventos represivos tirando gas a manifestantes en Minnesota, así como ejecutó arrestos a mano propia. Ese mismo día -21 de enero- la versión criolla del personaje, John Reimberg en su calidad de Ministro del Interior, salió a hacer él mismo operativos en Quito, donde capturó a 5 personas que luego anunció estaban ya en proceso de deportación.  

Lejos de controlar la migración ilegal o de controlar al crimen organizado, el ICE en Estados Unidos y las FF.AA. en el Ecuador se dedican a asegurarse de que los ciudadanos americanos en un caso, y la organización popular en el otro, no puedan generar mecanismos de resistencia y contra poder frente al poder del Estado -que vela por los intereses de las corporaciones transnacionales-. Esto es fascismo.

Ante un momento histórico que pretende imponer al fascismo como norma, desde la clase trabajadora impera la necesidad de caracterizar, de estudiar y de conocer a profundidad al enemigo de clase. Como no es posible cambiar lo que no se conoce, tampoco se puede combatir a un enemigo que parece se construye desde el espectáculo y el vaciamiento de todo valor y principio. La lógica del fascismo se encuentra en su amplitud: aunque enunciado y fomentado en primera instancia por la clase empresarial como los Trump, Noboas, Mileis y Bukeles, esta lógica termina por enquistarse en el grueso de la sociedad, con la deshumanización generalizada como punto de inicio. ¿Acaso el capitalismo nos ha empujado a un punto de no retorno?

Al mismo tiempo, la historia parece repetirse incesantemente, reflejando las propias lógicas constitutivas del sistema capitalista, que se reproducen en tiempos de crisis. Niños fueron y son robados en Palestina, Argentina, España, o ahora en EE.UU –como Liam de 5 años-. Territorio fue y es tomado por la fuerza y anexión parlamentaria, como Gaza y Cisjordania, como lo fueron Polonia y Checoslovaquia en su momento, o como es Venezuela y muy probablemente Groenlandia. ¿Quién será el siguiente territorio invadido? Las ejecuciones extrajudiciales de a Ismaél, Josué, Nehemías y Steven en Guayaquil o Alex Pretti en las calles de Minneapolis, o los cientos de miles de palestinos los últimos 80 años, reflejan la lógica de un sistema en decadencia terminal.

El capitalismo adopta su forma fascista una vez más, en un contexto tecnológico y ambiental que nunca antes habíamos experimentado. En los sures este fascismo tomará su propia forma como imperialismo extractivista, y así mismo el antifascismo tomará su propia forma, como defensa del territorio, como defensa de los defensores de territorio, y como decidamos construirla colectivamente. Es innegable que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, y es ahora nuestra tarea, como clase, encontrarnos a la altura del momento histórico.

¡Antifascismo o extinción!

 

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