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Un fantasma recorre el mundo: Rubio convoca a cumbre contra el terrorismo de extrema izquierda

Gusano mayor
Martes 14 de Julio de 2026

La amenaza existencial impuesta sobre el pueblo cubano y su Revolución, constituye una amenaza existencia a los pueblos de América Latina, además de todos los pueblos del mundo. En este aspecto central para el establecimiento del orden mundial fascista, los territorios del Sur se vuelven campos de experimentación y exterminio, como lo fue y sigue siendo Palestina; al mismo tiempo de conectar nuevos polos de dominación imperialista. Así Gaza se conecta con Venezuela, como el Nuevo Ecuador se entrelaza casi por inercia con la Argentina de Milei, para desembocar una vez más en Cuba.

La mañana del 13 de julio de 2026, el Departamento de Estado yanqui y el Departamento del tesoro anunciaron medias que ahogan aún más al Estado Cubano, mismas que apuntan contra el Ministerio de Turismo de Cuba, el Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario, el Grupo Empresarial de Comercio Exterior, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, la Organización Superior de Dirección Empresarial Caudal S.A., entre otras empresas públicas del país caribeño. La imaginación del imperialismo para inventar recursos legales para apretar más y más a la Isla Rebelde sorprende a cualquiera. Una bestia que nunca se sacia. 

En términos categóricos, Cuba nunca dejó de ser la piedra en el zapato de EE.UU., demostrar por más de 67 años y a tan solo a 90 millas de la nación más imperialista de la historia, que otro mundo es posible, resulta ser tan imperdonable como cuando los pueblos soviéticos liberaron a Europa del fascismo en 1945. La distopía tecnofascista solo podría resquebrajarse ante la voluntad inquebrantable de los pueblos del mundo de ser libres, y por eso el imperialismo yanqui-sionista hará cualquier cosa por evitarlo. No por nada Cuba es el primer territorio libre de América.

Simultáneamente y en sintonía, el Secretario de Estado Marco Rubio hizo un llamado a una reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político, para la que convocó a 60 países a abordar el “resurgimiento del terrorismo político” para el 15 de julio, curiosamente colocando al comunismo, al marxismo y a la Antifa como principales amenazas, siguiéndole un extenso listado de tendencias de izquierda y populares; mientras celebra al Estado de “israel” que lleva 1.011 días ejecutando un genocidio sobre Gaza y 78 años sobre el pueblo palestino, y por supuesto a los mismos EE.UU. que han financiado ese genocidio así como ejecutan su propio genocidio contra el pueblo cubano desde hace más de seis décadas. Qué curiosa moral.  

Rubio, el gusano mayor de Miami, pretende revivir y relegitimar la política anticomunista que justificará con más entusiasmo a la presión contra la Revolución Cubana y su pueblo digno, pero adicionalmente reimpondrá con total potencia e impunidad la política macartista en toda la región. El Escudo de las Américas es el dispositivo regional, y muy probablemente este próximo miércoles se inaugure un nuevo dispositivo intercontinental para la ejecución del nuevo plan que el imperialismo trae entre manos. Uno de los objetivos principales de la cumbre es precisamente fortalecer la cooperación internacional antiterrorista. La magnitud de los alcances del totalitarismo de este tipo de políticas, toma una dimensión nunca antes vista frente a la tecnología planteada por Palantir -entre otras- para la era de la hipervigilancia vertical en la que nos encontramos. 

El mismo día en que se imponían las nuevísimas sanciones a Cuba y se llamó a la cumbre contra el terrorismo, EE.UU. anunció la intención de iniciar una campaña diplomática para “desmantelar la Corte Penal Internacional, por representar una amenaza la soberanía de los EE.UU.”. Estados Unidos se encuentra reordenando el tablero geopolítico de lo que considera su patio trasero, a la vez de acabar de una vez por todas con el supuesto concierto de naciones, institucionalizado en el sistema de las Naciones Unidas. Todo va tomando una dimensión política diferente en los lares del tecnofascimo.

Si bien el anticomunismo ha sido un principio ideológico y un recurso retórico permanente del imperialismo occidental, las declaraciones de Donald Trump en el aniversario 250 de su país auguraban un retorno a la estrategia antisubversiva que debería preocupar a todos los pueblos de América Latina. En el discurso, el pasado 4 de julio Trump aseveró que “el comunismo es una amenaza mortal contra la libertad americana y es la amenaza más grande para el país, incluyendo la I Guerra Mundial, la II Guerra Mundial, Pearl Harbor e inclusive 9/11”. Hasta ahora la construcción de la figura del terrorismo había sido alrededor de un factos racial cultural, ahora la amenaza retoma carácter político. 

En estos 3 últimos años hemos atestiguado las modificaciones en el Derecho que los Estados están adoptando en todo Occidente. Este mismo lunes el parlamento alemán en su cámara superior aprobó la ley que criminaliza con hasta con 5 años de prisión a cualquier persona que de manera pública o en una asamblea niegue el “derecho” a la existencia del Estado judío, o que haga llamados a su desmantelamiento. Esta ley hace eco al Terrorist Act de Reino Unido, que fue utilizado para proscribir a la organización Palestina Action y apresó temporalmente a miles de simpatizantes. Así como resuena en la declaratoria de la Acción Antifascista como una organización “terrorista”. 

En América Latina se ha modificado el Derecho en el mismo sentido, pero ha sido la perpetuación del Estado de Excepción el signo del autoritarismo. Así mismo se utiliza de manera maniquea el término terrorista, para referirse tanto a grupos criminales como a la organización popular. El Salvador resalta como un territorio completamente tomado por esta política, siguiéndole Ecuador, Bolivia, Argentina, Chile y Perú.

En Ecuador por ejemplo, de los 963 días que Daniel Noboa ha ejercido el cargo de presidente, aproximadamente 815 nos ha sometido al estado de excepción, una medida supuestamente extraordinaria. Eso equivale a 27 de los 32 meses del Nuevo Ecuador. Adicionalmente cientos de campesinos, dirigentes, periodistas y militantes han sido sometidos a criminalización, incluida la persecución judicial, el seguimiento de aparatos de inteligencia, el bloqueo de cuentas bancarias y hasta la desfinanciación, como es el caso de la Amawtay Wasi. 

Así mismo y alineándose con Trump, el Nuevo Ecuador rompió relaciones diplomáticas a pedido expreso de Marco Rubio el 4 de marzo de 2026. EE.UU. y su séquito de colonias informales atentan directamente en contra del derecho inalienable de los pueblos a la libre autodeterminación. Ese derecho que fue conquistado por la lucha popular colectiva de los pueblos cuando alcanzaron la descolonización.

 

En definitiva, la política anticomunista se reafirma en la era del tecnofascismo, en el que la híper vigilancia y la extrema violencia de los narcoestados se convierte en la estructura por medio de la cual se impone sobre toda Latinoamérica el proceso contemporáneo de coloniazación y reapropiación primitiva. El imperialismo yanqui-sionista se dispone a explotar a su máxima expresión las 5 naturalezas baratas que requiere para sostener su maquinaria de producción: mano de obra barata, comida barata, energía barata, materia prima barata y data barata. 

En respuesta a todo este entramado político que los EE.UU. están edificando, que pone una vez más a Cuba como la amenaza principal, Bruno Rodríguez Parrilla Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba y miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, aseveró que Rubio «intentará fundamentar la existencia de supuestos peligros impulsados por fuerzas progresistas, organizaciones de izquierda, movimientos sociales y todo el que luche contra la opresión, la explotación, el racismo, la guerra, el intervencionismo y la brutalidad imperialista, desatadas por el actual gobierno estadounidense».

En efecto Cuba es el faro de los pueblos del mundo, con más razón para los puebles del Abya Yala. La claridad ideológica que sostiene el Partido Comunista de Cuba es precisamente ese gran enemigo al que tanto temen los despiadados EE.UU. porque si bien no existe ninguna organización popular revolucionaria en el continente que pueda en efecto ser una amenaza real a la seguridad nacional yanqui, el marxismo sí es la herramienta de la clase trabajadora para su liberación, en América Latina y el mundo entero. No le temen en vano. 

La política de estrangulamiento al pueblo de Cuba se materializa en la decimación de las condiciones de vida de 11 millones de personas, constituyendo un verdadero genocidio. El bloqueo se traduce en una carencia impuesta que impide no solo que un pueblo crezca en términos económicos, políticos y culturales, sino que apenas se sostenga con los mínimos existenciales. Con el bloqueo absoluto en términos energéticos, Cuba vive apagones de hasta 22 horas, al no poder siquiera importar combustibles para el abastecimiento energético.

Un pueblo que ha demostrado su inmensa humanidad por medio de incontables luchas dentro y fuera de su territorio, desde la colosal campaña de alfabetización, pasando por las trincheras contra el Apartheid en Angola y Etiopía, hasta las misiones médicas que salvan millones de vidas al año desde hace más de 6 décadas. Cuba y su Revolución se convirtieron desde un inicio en el estandarte de la mismísima humanidad, enunciada desde los pueblos y a favor de ellos. Cuba es el pueblo más solidario del mundo. En medio del recrudecimiento del genocidio en Palestina y en Cuba, la Isla Rebelde sigue formando alrededor de 250 futuros médicos palestinos. Así se ve la dignidad. 

A casi 100 años del nacimiento de Fidel, Comandante en Jefe Eterno de la Revolución Cubana, las fuerzas más reaccionarias vuelven a invocar a un espectro bien conocido, comúnmente temido y aun así generalmente desconocido: el comunismo. Ese fantasma que vuelve a recorrer el mundo, termina siendo la única esperanza colectiva para la humanidad, y a la vez nuestro arma más contundente en contra del sistema capitalista, y sus fascismos. Es fundamental recuperar al comunismo como única forma de superación definitiva de un sistema que nos empuja cada vez más al exterminio, o a una existencia automatizada, impuesta esta vez como readaptación trágica de la dictadura del capital. Por eso, hoy más que nunca, Comunismo o extinción.

¡Venceremos!

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