Las cárceles de Ecuador son centros de exterminio III

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Viernes 22 de Mayo de 2026

Entre 600 y 800 Personas Privadas de Libertad PPL han muerto dentro del sistema carcelario del país desde el 2024. Las PPL han sufrido históricamente de procesos de deshumanización, adicionalmente el Estado ecuatoriano les ha sometido a la más cruel brutalidad donde las masacres carcelarias no solo se normalizaron, sino que se justificaron y celebraron, así mismo la enfermedad y el hambre. Las cárceles se han convertido en centros de exterminio y en espacios donde normalizar la extrema violencia y precarización.

En este contexto realicé una serie de entrevistas a Estefanía Garzón -Tiffany- vocera y fundadora de la Organización de Familiares de Personas Privadas de Libertad a nivel nacional. El punto de partida de esta serie de entrevistas es un relato personal. La entrevistada pasa de compartir el sentido común punitivo que reduce a las personas privadas de libertad a enemigos, y cuestiona la estructura desde su experiencia frente al sistema penitenciario.

Más allá del plano judicial, esta entrevista desplaza la mirada hacia el funcionamiento estructural del sistema carcelario. A partir de la inauguración prematura de la Cárcel del Encuentro —obra emblemática del gobierno de Daniel Noboa— se intensifican procesos que no pueden leerse como fallas aisladas, traslados masivos, enfermedades y precarización material del encierro. La cárcel no solo cumple una función punitiva, administra el deterioro físico y la muerte de sectores específicos de la clase trabajadora, los sectores más empobrecidos.

La Cárcel del Encuentro

GRU: Ustedes hablan de cómo la lucha fue cambiando

EG: Verás, es lo que yo te decía, o sea, soltamos, no es cierto, soltamos porque es lo que te decía, que me vengo a sentir culpable porque soltamos y logramos como hacer una tregua, digámoslo así, entre comillas vamos a poner, pero tampoco nos joda. Entonces hicimos como esa tregua como en las cárceles. Entonces, por ejemplo en El Oro les funcionaba, ahí logramos a meter medicación para toda la población penitenciaria. Ahí arreglamos con el director, por ejemplo. Entonces en Latacunga arreglamos igual con el director. Entonces tratamos como de arreglar así en las cárceles mismas, en los territorios tratamos de arreglar.

Entonces cuando viene a darse esto es cuando empiezan los traslados masivos otra vez a la Cárcel del Encuentro, todo cambió.

GRU: De 2025 ¿Y por qué se empiezan a dar los traslados?

EG: Por la nueva cárcel, sobre todo desde El Oro

GRU: Acuérdate que saca la cárcel como populismo penitenciario Daniel Noboa en medio del paro, la cárcel

EG: Verás, yo no sé. Escúchame algo, yo creo que a nosotros los privados de libertad siempre nos van a usar como agentes mediático. Entonces yo no sé si tú te acuerdas, para militarizar las cárceles, supuestamente se iban a manifestar, no es cierto, adentro en las cárceles y para que no haya la montaña de muertos. Y te acuerdas que hubo lo del set del TC que les no sé qué y pum, se metieron los militares.

GRU: Es que todo esto empezó en las cárceles, todo esto

EG: Entonces yo no sé si tú te acuerdas cuando nos alzaron el IVA, yo no sé si te acuerdes, y nosotros sacamos información, hubieron muertos y que se habían querido matar y no sé qué, que se levantaron las cartas, algo que jamás pasó, pero sí empezó a haber muertos. ¿Por qué va a haber muertos? Porque verás, es una manera estratégica: ¿quieres conseguir algo? Que haya muertos en las cárceles. Entonces la burguesía qué dice, ay no, que paguemos nomás el IVA, porque como se están matando, paguemos el IVA. Toma hijo de madre.

Y verás, yo fui a hablar en la Asamblea Nacional donde yo decía, e incluso le dije a uno de los abogados de Reinberg, gracias a nosotros no hay el pilo de muertos que habían en las cárceles. Debería agradecernos. Le dije, ¿sabe que cuando había la ola de muertos eran 300 muertos? Hoy en día tenemos alrededor de 800 muertos. 800 muertos.

GRU: El año pasado murieron más de 600 personas, 800 casi

EG: Y ojo, de inanición

GRU: Tuberculosis

EG: Tuberculosis. Y las muertes naturales que te digo que cuando las ves

GRU: Hay denuncias hoy en día de la Penitenciaría del Litoral, de que incluso gente de fuera ya se está contagiando

EG: ¿Sabes qué pasa? Yo creo, y estudiando con las compas y lo que hemos podido dialogar, yo creo que es una manera de desaparecer a la población penitenciaria. Porque verás por ejemplo, estamos claros de que el foco ha sido en la Penitenciaría del Litoral, la tuberculosis, en todas las cárceles hay, pero ha sido controlada. Por ejemplo en el Turi en épocas pasadas había unos diez casos

GRU: Se venían recuperando, no morían

EG: No morían. Entonces aquí en Latacunga sí había unos 10 casos, 15 casos, pero venían, salían, venían, salían. En el Inca sí había unos dos casos. Entonces venías jugando así en las cárceles, no es cierto. Entonces cuando hay estos traslados, ojo que en la Penitenciaría hay casos que ya son inmunes a la medicación. Entonces cuando tú, por ejemplo, tú en el Turi había 10 casos y es más, ya habían 5, pongámoslo así, pero mueven a gente que está con tuberculosis y que son ya inmunes a la medicación y mandas unos 20 a esta penitenciaría, ¿qué va a pasar?

 

GRU: ¿Y contagian ya la cepa que es resistente?

EG: ¿Qué están haciendo? Enfermar a la población. Y además te venden que todos son de bandas, que todos son peligrosos. Pero no es así. Nosotros hemos hablado con ex privados de libertad y no más del 10% está en grupos como los Lobos o los Choneros. ¿Sabes cuándo crece eso? Cuando entras y para sobrevivir tienes que hacerte de un lado o del otro.Entonces el mismo sistema los va metiendo ahí.

Entonces uno termina pensando, bueno, si el Estado quiere desaparecerlos, que lo diga. Para saber que el día de mañana lo único que queda es ir comprando el cajón, porque literal empiezan a enfermar.

Entonces empiezan a mover a esta gente. Y pum, nos activamos de nuevo (como organización), porque ya empezamos a ver otra vez los golpes, otra vez las requisas, otra vez todo. Otra vez se hace un relajo. Lo que pasó en enero fue como un retroceso. Estaban los militares, sí les pegaban, pero ya no era como antes, cuando les sacaban una clavícula o hacían tortura con las uñas y cosas así. Entonces nosotras en esa época decíamos, bueno, vamos a respirar, hoy podemos tomarnos un café y pensar que no nos vamos a morir.

Pero cuando empiezan los traslados otra vez, nos activamos de nuevo. Ya no solo para El Oro o Guayaquil, sino para hacer incidencia más amplia. Porque vimos que trabajar solo con el director no funcionaba. El director decía, me mandan 30 enfermos y el Ministerio de Salud dice que no hay medicina, entonces qué hago. Por más que los tenga separados igual se contagian.

Entonces nace esto del “Encuentro”. Y ahí empiezan a llevarse gente. Nos activamos con las alertas y nos damos cuenta de algo: lo que venden la burguesía es que ahí están los cabecillas, los grandes mandos. Pero por ejemplo, ¿qué hace un pobre ahí? ¿Qué hace allá todo el comité Nelson Mandela? Callar. Eso hace ahí. Son presos políticos.

encuentro

 

GRU: Mucha gente es presa política

EG: Exacto. Los compas no mataron, no violaron, y están allá. No son cabezas de GDO. Pero además vemos algo más. Sacan a uno, sacan a otro, dicen que son cabecillas y meten 30 pendejos más. Del Inca salió mucha gente sin sentencia.

Yo le dije a Andrés Crespo, de la Defensoría del Pueblo, quién hace el seguimiento. ¿Con qué medida? ¿Usted sabe que hay gente sin sentencia allá? Y él me dijo que se supone que están caldeados los casos.

Pero dime tú, ¿qué hace un muchacho que cayó por el robo de un celular? Ni siquiera saben si fue él. ¿Qué hace un consumidor ahí?

GRU: Hay gente que está ahí por un par de gramos

EG: Exacto. ¿Y qué hace en el Encuentro? Entonces te das cuenta de que con esto están enfermando a la población y mandándola a esa isla.

Por ejemplo salió un privado de libertad. Le ayudé a la esposa. El chico tenía orden de salida el 10 de diciembre y lo retuvieron diez días más. Eso ya es secuestro. Yo me metí, mandé alertas, presioné. Lo único que no hicimos fue denunciar en redes porque tal vez lo mataban adentro.

La esposa me dijo que el chico quería contar lo que pasaba. Cuando salió estaba desorientado. Le habían sacado las uñas de los pies, literalmente. Algunas le están creciendo, otras no. Tiene gangrena, puede perder el dedo. Tiene una herida grande aquí. Entonces uno ya no sabe si esto es castigo o es otra cosa. Porque una cosa es estar preso y otra es que te vayan destruyendo así.

El chico, con lágrimas en los ojos, me dijo que tal vez lo maten por hablar, pero que quería contar lo que pasa adentro para que sirva de algo.

Le pregunté cosas básicas, si comen, si tienen agua, si les pegan.

Con una voz partida me dijo primero gracias por ayudar a sacarlo de ahí. Y me contó que los guardias le decían, vos eres de Los Lobos, ¿no? Entonces te vamos a dejar donde están los choneros para que te maten.

Él decía que igual lo iban a matar, sea o no sea. Pensaba que al menos saldría cuando se cumpliera su fecha de libertad. Pero un policía, dice él, de buen corazón, lo sacó y lo dejó en el terminal con dos dólares. Llamó a la mujer y así salió.

Cuando se recompuso un poco me contó más cosas. La comida depende de la guardia. Hay días que solo les dan un pan con agua. Dos o tres días así. A veces dicen que hay tres comidas, pero juntas no hacen ni un plato normal.

El agua no hay. Cuando quieren tomar agua es de manguera.

También queríamos una reunión con una coalición de organizaciones para que entre una comisión al lugar. Pero no nos sirve que nos digan que todo está bien cuando en las audiencias vemos a los chicos cadavéricos, con miedo, sin moverse. La ropa les queda flotando.

El chico dice que no les dan kit de aseo y que siguen con la misma ropa desde que los trasladaron. Le pregunté si se bañaban. Dice que a veces les lanzan agua a presión y se bañan como pueden.

También dice que están mezclados entre bandas. Algunos han hecho alianzas porque dicen que el Estado los está matando, ya mañana se matarán entre ellos. Pero igual hay peleas.

Además están cansados, enfermos, sin comer, sin agua. Dice que ni saben qué hora es, porque todo el tiempo golpean las puertas y no los dejan dormir. Y eso es en esa cárcel (del “Encuentro”). Pero en otras es igual o peor. Por ejemplo, en Latacunga hay zonas llenas de basura, ratas, sin control. Entonces no es solo un lugar, es todo el sistema así.

En Santa Elena hay celdas que ni siquiera están terminadas, con lodo. Cuando llueve entra el agua. Imagínate los mosquitos, el dengue.

Dice que a veces golpeaban las puertas aunque les pegaran, porque ya no podían respirar. Entonces prendían unos ventiladores que hacen una bulla terrible pero al menos entra aire.

Nosotras sabemos que todas las cárceles están mal, pero de esta ni siquiera sabemos realmente cómo está. Y el chico salió cadavérico. Imagínate cómo están los que llevan desde noviembre.

GRUEsa cárcel ni siquiera está terminada. Creo que solo el 35% estaba construido cuando la inauguraron

EG: Sí. Yo le pregunté por las cámaras. Dice que las estaban colocando. Pero que cuando ellos golpean o se pelean recién llegan los militares o grupos tácticos, los golpean y les dicen que ese día no comen.

Yo les digo a los chicos que hablen en las audiencias, que digan lo que pasa. Que al menos quede grabado. Pero ellos dicen que no pueden, porque antes de la audiencia les dicen que si hablan los matan o castigan a toda la celda. Entonces tú ves una audiencia y dices, todo está normal.

GRU: Los ponen unos contra otros

EN: Exacto. Así desaparecen a la población.

Y luego aparece esa foto del ratón en la comida en la penitenciaría. Entonces uno se da cuenta de algo, si ya están enfermando a la población con tuberculosis, imagínate ese roedor en la comida que luego reparten a todos.

Ahí uno entiende que el problema no se resuelve con más cárceles. Porque además hay gente que ni siquiera puede salir cuando cumple requisitos. Por una firma, por un trámite, la carpeta va y viene meses. Cuando te das cuenta ya cumpliste toda la pena y nunca te dieron el beneficio.

Por eso digo que el hacinamiento nunca va a acabarse así. La solución no es más años de condena ni más cárceles.