Tebas Land: de la realidad al teatro y de vuelta a la realidad
“Una historia real atraviesa la escena y se convierte en teatro. Tebas Land nace de una investigación artística con una Persona Privada de Libertad y reconstruye los encuentros entre un dramaturgo y un joven condenado por el asesinato de su padre”.
Así se presenta a sí misma Tebas Land hacia el público. Sin embargo, en esta conversación con su directora Ivannia Michelena, Tebas Land se inserta en la realidad del Narcoestado en el Ecuador, en el que las cárceles son el signo de la descomposición institucional del Estado, y la deshumanización hacia las personas privadas de libertad -PPL- es el signo de la descomposición moral de la sociedad ecuatoriana bajo la bota cruel del neoliberalismo.
Les invito a leer las reflexiones que trasmutan de la realidad al teatro, y al teatro en una invitación a leer la realidad, desde la crítica que solo el arte ofrece al público. Que este sea un abrebocas, una pequeña degustación de lo que será la puesta en escena de la obra el próximo sábado 23 de mayo en el Teatro Sucre. No te la pierdas.
DA: ¿Por qué hacer una obra de personas privadas de libertad (PPL) en un contexto en el que vamos más de 5 años de deshumanización de las personas presas?
IM: Creo que justo por eso. Porque como sociedad, hemos deshumanizado a las PPL y también el Estado ha cumplido y cumple un rol importantísimo en esa deshumanización, con un nulo sistema de rehabilitación, lo que ha provocado que como sociedad tengamos un estigma sobre las personas que comenten crímenes, y que queramos que estos mecanismos punitivos sean muy duros con ellas, incluso llegando al nivel de desaparecerlas de la sociedad.
Entonces, lo que muestra la obra son las condiciones estructurales y materiales que llevan a una persona a cometer un crimen tan atroz como el de haber matado a su padre. Frente a esto no queremos dar respuestas a las personas sobre nuestros postulados, porque cada una tendrá sus propias respuestas en función de su sistema de valores y creencias, pero si dejarnos preguntas en cuanto a lo que pensamos sobre las personas privadas de libertad.
Esto es importante, porque muchas de las que están ahí han vivido en situaciones muy complejas. Justamente la criminalización de la pobreza, que es algo muy complejo de entender para una sociedad como la quiteña, que voltea la mirada frente a lo que sucede, incluso en otras provincias. Entonces, justo por eso es importante y es pertinente, sobre todo en este contexto ecuatoriano.
DA: ¿Por qué hacer esto desde el arte, desde el teatro?
IM: Creo que esa es una pregunta muy importante para los artistas. ¿Cuál es el rol que cumple el arte en contar la violencia, en mostrar la violencia? Yo cero que el arte es ese espacio que nos permite eso, ver aquello que no queremos ver, acercarnos a realidades que no queremos y lo hace desde un lugar en el que nos sensibiliza, pero sobre todo, que nos permite acercarnos.
Te dicen -vamos a ver teatro- y tienes el chance de acercarte a un tema. Pero si te dicen vamos a ver las noticias o acerquémonos a tal espacio, no lo vas a hacer. El teatro hace ese recorte de la realidad y lo lleva a su espacio de magia, para mostrarnos esa realidad. Entonces eso es la obra también presenta, como desde el teatro narramos la violencia, mostrando la realidad. La realidad se puede insertar en el teatro, desde donde se inserta y cuáles son esas implicaciones éticas para mostrar la violencia.
Creo que el teatro cumple ese rol. Como te decía, nuestra obra nos deja cuestionamientos, nos hace mirarnos hacia adentro y para mí ese es el arte. El arte que no te responde, sino que hace que te preguntes.
DA: ¿Ya presentaron esta obra con PPL y sus familias?
IM: No, y sabes que eso sería algo que nos encantaría. Nosotros fuimos en este proceso de creación al SNAI a proponer la obra y demás, pero ellos tienen una concepción muy ligera del cómo mostrar y qué mostrar a las personas privadas de libertad, y cómo mostrarles también. Esta es una obra que en lugar de esconder, mas bien busca develar lo que no queremos ver.
Lo que pensamos hacer, porque si era una de nuestras estrategias presentar la obra en las cárceles, pero nos dijeron que era muy complicado precisamente por todo lo que sucede ahí, pero si darles un video para que ellos puedan transmitirla en sus espacios.
DA: ¿Qué es lo que quieres decirle a la gente, tanto al público en general como a las PPL como directora de esta obra?
IM: Yo quisiera decir al público que se dejen atravesar por lo que nosotros estamos queriendo contar. Es una persona que se acerca a narrar desde su realidad -este dramaturgo- la historia violenta de un joven que ha cometido parricidio, pero que esta historia le atraviesa más allá de lo que podía esperar. Esto sucede con la obra, entonces yo quisiera es que el público se permita dejarse atravesar, que se permita por un momento quitarse ese juicio que tiene y que se permita ver al personaje, a la persona privada de libertad que estamos mostrando ahí con unos ojos que no son los propios.
Atrevernos a ver otra mirada mas limpia a las personas, nos lleva también a cuestionarnos nuestros propios estigmas y sobre todo entender las condiciones que les llevan a cometer crímenes.
Pues a las personas privadas de libertad, creo que tenemos una deuda como Estado y como sociedad sobre nuestros procesos de rehabilitación social, pero también sobre generar condiciones materiales y estructurales para que no tengamos que vivir en un estado de violencia, porque la violencia en pocos casos será decisión, pero en la mayoría de casos no y en este sentido, es poder verles, acercarnos a ellos y humanizarlos. Somos un sociedad que se deshumaniza entre sí, entonces este ejercicio es un ejercicio de humanidad.