“Mi primera chamba”, como escapar a la explotación y precarización laboral

precariado
Viernes 19 de Enero de 2024

Varios retos virales se han popularizado en Tik Tok, una de las redes sociales más utilizadas por la juventud latinoamericana en los últimos años. No obstante, algunos trends destacan por abordar temas socio-económicos muy sensibles tales como “rosa pastel”, que demostraba mediante ejemplos reales como la meritocracia implícita como lógica en seguir una carrera universitaria y su posterior especialización a través de una maestría o doctorado, no siempre garantiza el acceso a un empleo digno. Los videos que varios usuarios subían a la plataforma  Tik Tok utilizaban la canción rosa pastel de la cantante Belanova para exponer su precaria y lamentable situación laboral.

La expectativa en contraste con la realidad de las aspiraciones profesionales y laborales de una gran parte de la juventud, esconde una brecha que en pocos casos se solventa de forma satisfactoria. Muchos jóvenes son empujados a aceptar cualquier puesto de trabajo por mera necesidad ante una asfixiante presión familiar, económica y social. Conseguir y preservar ese empleo es una hazaña dado el contexto de creciente desempleo. En nuestro contexto es casi imposible obtener un trabajo formal que cumpla con los derechos laborales mínimos como un horario establecido, sueldo fijo y afiliación al Seguro Social.

Por el contrario, el destino tanto de gran parte de la Población Económicamente Activa (PEA), así como de grupos vulnerables que por su condición no deberían trabajar -como adultos mayores y menores de edad- es la precariedad. Debido a la influencia de la positividad tóxica y el “échaleganismo” se intenta contrarrestar los efectos de la explotación laboral de buena parte de los empleos bajo la etiqueta de “emprendimiento”. La autoayuda y la psicopolítica neoliberal sirven como mecanismos perversos de control, blanqueamiento y normalización de condiciones laborales paupérrimas y en constante precarización.

En dicho contexto ha surgido una nueva tendencia en Tik Tok que se ha viralizado al punto de cosificarse en la cultura mediática de toda Latinoamérica. Al igual que “rosa pastel”, “mi primera chamba” es una canción creada con Inteligencia Artificial (IA) que describe y satiriza las circunstancias en las que un adolescente/joven postula a su primer empleo. El trabajo es conocido popularmente como “chamba” en México, “pega” en Chile y “camello” en Ecuador, pero lo que caracteriza a la región es la dificultad en obtener, preservar y aguantar un determinado empleo dadas las complicadas condiciones económicas y laborales.

La canción de “mi primera chamba” ha servido, por un lado, para visibilizar las peripecias que un joven tiene que atravesar al conseguir un empleo en muchas ocasiones informal y humillante por diversos motivos. Por ejemplo, aceptar un monto inferior al salario básico, con jornada flexibilizada que pueden llegar a superar las ocho horas diarias, incluyendo los fines de semana, pocas o nulas garantías de derechos laborales y trabajar bajo el propio riesgo y sin ningún tipo de cobertura sanitaria, es el pan de cada día de la inmensa mayoría de jóvenes en el país y América Latina.

Por otro lado, tanto la esencia como la letra de la canción intentan generar una suerte de escape o darle un toque satírico a la realidad, ya que invita a romantizar o reír las desgracias propias implicadas en las primeras experiencias laborales. Sin embargo, una posible consecuencia podría ser que se promueva la aceptación de condiciones desfavorables y maltratos laborales, al punto de considerarlos un mal necesario para “crecer” como trabajador. Muchos adultos que atravesaron por tales situaciones perpetúan y promueven tal degradación al punto de criticar a los jóvenes que reclaman por una transformación laboral, pues se normaliza un rendimiento laboral en función del sufrimiento, festejando el padecimiento y equiparándolo como sinónimo de buen trabajador. 

Por supuesto que para sobrevivir muchas veces tenemos la necesidad de soportar estas terribles condiciones laborales, sin embargo, esto no puede ser excusa para normalizar esta imposición injusta que el capitalismo coloca sobre la clase trabajadora. Organizarnos como trabajadores informales puede ser el único camino para transformar nuestra realidad. Si es alrededor del trabajo que se desarrolla toda vida, entonces son las condiciones laborales las que tienen que cambiar para vivir con dignidad. Como trabajadores jóvenes, nuestra única fuerza es la organización.