Toxicómano Callejero: Entre el street art, la calle y lo político (I)

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Lunes 15 de Julio de 2019

Toxicómano Callejero, artista, muralista y grafitero bogotano, lleva 15 años dentro de la escena del street art, la cual lo ha llevado alrededor del mundo. Se inspiran en la estética punk de los años 80s para combinar diferentes técnicas del stencil con temáticas sociales y de denuncia.

En su paso por Quito en marzo de 2019, Revista Crisis tuvo la oportunidad de conversar con Toxicómano sobre la importancia del mensaje en el graffiti y el street art como medio de reapropiación y empoderamiento popular.

FK: ¿Qué relación ves entre la calle, el espacio público y la forma en la cuál nos reapropiamos del espacio público?

TC: Creo que la consciencia de lo que es la calle todavía no la entendemos del todo. Entonces, no es fácil entender qué es espacio público y que sí nos pertenece a todos. Creo que el graffiti obviamente está en el espacio público. Pero los vendedores ambulantes, los autos, el inmobiliario, todo interrumpe o tiene algo que ver con la calle y eso sucede también con la pintura. Pienso que con el tiempo se estableció una expresión normal, porque así se tiene que dar. Las calles son corredores que están lisos, en medio de los cuales se mueve la gente. Dentro de éstos es sólo lógico que en un momento se empiecen a tener mensajes, porque por ahí transcurre la gente y la calle tiene un poder de comunicación muy grande; la gente suele ver algo en la calle y asumirlo como válido. En este sentido y como artistas de la calle, no podemos permitir que este espacio lo cope la publicidad. 

Que la gente se tome la calle significa que el ciudadano como tal está siendo participe de la ciudad. No simplemente se traslada en su auto, sin entender nada de lo que pasa, sino que se apropia y observa a medida que transita. Creo que es una vaina también generacional. Los viejitos obviamente ven esto y no lo entienden para nada, y ¿por qué manchó la puerta y dañó? Y uno le dice: ¡no se dañó! Abre y cierra, abre y cierra, o sea, no se dañó.

Es un cambio estético, a la final es solo pintura. A lo largo de la historia ha habido tanta gente mala en realidad, que roba, que mata, que viola; ¡y vienen a joder por un poco de pintura en la pared! Y ahí va lo importante, porque obviamente no joden por la pintura en la pared. Joden por el poder que tiene que algo esté en la pared. Joden, porque se dan cuenta que eso impacta, que eso importa, que eso significa. En esa medida, tratamos un poco de poner un mensaje en la calle en doble vía, cosa que uno pueda decir lo que quiere y que se sienta por debajo, pero que tampoco sea tan fuerte para que te lo censuren de una vez.

FK: ¿Piensas al graffiti como la publicidad de y para el pueblo? ¿La publicidad de todas, de todos?

TC: Ese término publicidad es maluco. Yo estudié publicidad, yo soy una mierda. No sé por qué estudié publicidad, no tengo ni puta idea. Pero lo que aprendí a la final lo he utilizado de otra manera. Y también he trabajado con agencias de publicidad y vainas, porque ha tocado o porque hemos querido también. Pero la publicidad, las estrategias de comunicación que utiliza la publicidad son muy bacanas. La publicidad como negocio es sucio. Alguien no es lo suficientemente inteligente, entonces contrata a otro que quizás sí, para que le eche un cuento a otro sobre él, que no es capaz de hacerlo, pero que lo hagan mejor para que le crean a él. Es una cosa loca, pero a la final sí tenemos procesos, incluso en psicología, que pueden ser adaptados de otra manera. Pues, es que en la calle está la opción de ir a hacer el experimento por ti mismo con el poco dinero que tengas y te das cuenta que sí hay un impacto ahí.

FK: ¿Consideras que el activismo graffitero es una manera de crear conciencia?

TC: Efectivamente, y de unirte con otros que piensan como tú a la final, dándote cuenta de que no estás solo. Hoy en día es más fácil, por redes, encontrar nichos o personas muy afines a ti. Antes no era tan sencillo; tocaba encontrarse un poco en la calle. Era otra vaina. Hoy día lo mismo: ves por Facebook, sí o no, más o menos, sí, este man es como parcero. Pero la comunicación en la calle es muy importante, porque por ahí sí transitas todo el tiempo. A la calle no la puedes ni siquiera tabular. En Facebook a la final hay una estadística y encuentras cifras. ¡Pero en la calle no están, la calle si es viral de verdad!

La calle tiene todos los datos que uno quiera y depende de ti lo que quieras pillar, ahí está. Es chistoso porque la calle sigue significando algo muy grande, porque la calle se organizó como una ciudad. En la ciudad, las calles son las arterias -las vías que obstruyen- y la comunicación es clave para que la gente pille otras cosas que no sean una promoción de mierda.

FK: ¿Cómo escoges una pared cuando haces un graffiti y cómo escoges por ejemplo un referente, un símbolo, algo que impacte?

TC: Todas las veces es diferente, porque no siempre escoges la pared, a veces también simplemente hay paredes disponibles y también es la que te toque. Obviamente, si pudiera escoger me gustaría una pared visible; si se trata de dejar un mensaje, pues, qué chimba que lo pueda ver mucha gente. Pero no todo el tiempo funciona así. A veces también quieres dejar simplemente un mensaje muy importante y potente, pero codificado. Entonces lo dejas en un pedazo diferente, pequeño, olvidado, para cierta gente en especial. Creo que, al escoger la pared te das cuenta de que sí reconoces la ciudad y tratas de ubicar un montón de características: que sea visible, que sea fácil de pintar también, que haya algo alrededor que la nutra más. Son un montón de características y no todas se juntan. A veces en realidad es lo que toque y se da; me gusta también enfrentar el reto y aunque uno tenga algo muy cuadrado -porque el stencil ya viene cortado- de todas formas no sé que voy a pintar bien. Entonces empiezo con algunos pasos y ya, ahí se mira a ver qué pasa. La misma pared, el mismo sitio, el mismo espacio, te va contando de que se trata el asunto y tú te vas dando cuenta de que va pasando.

FK: ¿Preparas el stencil y luego te adaptas a la pared?

TC: Quizás la primera vez que haga la pintada sí tengo cuadrado el espacio, lo miré antes, lo tengo más o menos planeado y voy ahí.  Pero después, y eso es lo que me gusta con el stencil, es que a la final tienes un juego de cartas y empiezas a mezclar unas con otras. Y a veces es la misma gente en la calle que te dice: Oiga, ¿este que está acá, cuando uno lo pone así?, ¡Sabe que sí, está bien, funciona! A la final simplemente es un juego de combinaciones con ciertos símbolos, con ciertos significados, y se puede jugar con ellos. Seguramente tú que los creaste, juegas de una manera. Pero sí se los pasas a otra persona pues, juega totalmente diferente, los organiza totalmente diferente. Me aprovechó de eso. Por qué a la final, si estás pintando en la calle, tienes que estar pensando que estás en ese espacio y que debe ser receptivo a lo que pasa ahí.