Azuay: escenario electoral tenebroso

Elecciones 2019 en Azuay
Lunes 10 de Octubre de 2018

A pocos meses de las elecciones seccionales de 2019, el escenario político-electoral del Azuay se ha convertido en un tablero de incertidumbres para la ciudadanía en general; esto debido (en parte) a que luego del colapso político-orgánico de Alianza PAIS, varios actores han quedado en “orfandad política” y han visto conveniente reorganizarse en torno a los caciques “clásicos” de la provincia, específicamente Marcelo Cabrera alcalde de Cuenca y Paúl Carrasco prefecto del Azuay, lo cual explica el incesante transfuguismo partidista de concejales, alcaldes y figuras políticas locales de los últimos meses.

Asimismo, otros actores políticos han aprovechado el fin del dominio político-electoral de Alianza PAIS en el Azuay para rápidamente recolectar firmas, armar directivas y completar los requisitos ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) con la intención de obtener la legalización de movimientos políticos locales, como es el caso de “Renace” liderado por Jefferson Pérez.   

En el caso de Alianza PAIS-Azuay, su ruptura interna liquidó a dicha organización que nunca contó con una verdadera estructura orgánico-militante sino que consistió, básicamente, en una estructura de personas que accionaban en torno a funcionarios públicos o autoridades electas. Actualmente, el representante de AP en “teoría” es el Gobernador Xavier Enderica quien a falta de experiencia y estrategia política ha limitado su gestión a acciones concretas de seguridad y de posicionamiento de un discurso light supuestamente apolítico e incluso cercano a sectores pro-vida.

Otra esquina del tablero electoral del Azuay que debe mencionarse es la actual Vice-prefecta, María Cecilia Alvarado, quien con un amplio recorrido de movimientos (Ruptura de los 25, Alianza PAIS y Participa) ha optado por afiliarse y aceptar la candidatura a la Prefectura del Azuay por la Izquierda Democrática, en un intento por desmarcarse del discurso y la política de su excompañero Paúl Carrasco. El nombre de “Chechi Alvarado” dio mucho de qué hablar por una supuesta discordia con la ID por la imposición del binomio, sin embargo, hace pocos días afirmó no tener problemas con el partido y estar contenta con el nombre de René Lucero como compañero de fórmula.

Precisamente, hasta el momento la única certeza para el 2019 sería este binomio que tendrá como primera definición si va a mantener como eje de campaña el discurso progresista de Chechi Alvarado - afín a múltiples reivindicaciones sociales legítimas- o, caso contrario, va a acoplar su línea discursiva a las preferencias de la ciudadanía que en su mayoría discrepan del progresismo de la candidata de la ID.

Estos breves repasos son una pincelada del escenario político azuayo que muchas veces confunde a la ciudadanía, debido a que incluso los caciques locales no han definido su futuro electoral a la espera de lo que suceda con el tranvía en el caso de Cabrera (aliado últimamente con Centro Democrático de Jairala), y de las conversaciones con el Gobierno y otros movimientos en el caso de Carrasco; lo que sí, ambos estarán dispuestos a lo que sea con tal de sumar votos.

La profunda desorientación política del Azuay – y que se repite en algunas provincias – tiene varias posibles explicaciones, en esta ocasión quisiera profundizar en tres de ellas:

Ausencia de procesos de base: en la provincia no han existido en los últimos años procesos de formación y organización de base en partidos y movimientos políticos a consecuencia de preferir el trabajo político con figuras de viejas organizaciones. En el caso de movimientos sociales, muchos de ellos fueron y han sido funcionalizados por el Gobierno Nacional y los GAD´s que los vieron como instrumentos para llegar a sectores clave para las elecciones. Igualmente, es necesario apuntar que la pugna interna por intereses particulares y protagonismos – en las organizaciones ha terminado por diluirlas en el vaivén político-institucional.

Es en los últimos tiempos que movimientos de mujeres, jóvenes, LGTBIQ, estudiantes, agro-ecológicos y anti-mineros han visibilizado sus reivindicaciones en el panorama local, empero, su incidencia no llega a las mayorías debido a factores socio-culturales y organizativos, situación que se refleja en su fugaz poder de convocatoria. Hay que decirlo: ¡En Azuay falta organizarnos!

Falta de liderazgo: Muy ligado al aspecto anterior, Azuay no cuenta con liderazgos políticos claros y de incidencia, tiene caciques que han manejado la política a su antojo y conveniencia. Así, los pocos líderes y lideresas parroquiales, barriales, estudiantiles, deportivos, profesionales que han surgido en la localidad se han visto “obligados” a sumarse o bien al alcalde o al prefecto para poder gestionar obras o participar en espacios de toma de decisión.

Cabrera y Carrasco han cubierto de sombra a cualquier posibilidad de tener nuevos líderes y lideresas, debido al clientelismo y al manejo caprichoso de los recursos públicos al servicio de sus figuras y equipos de trabajo.

Mala gestión: A pesar de los extensos periodos de Carrasco (llegará a los 15 años como prefecto) y de Cabrera (8 años de prefecto y llegará a los 9 como alcalde) la provincia del Azuay y la ciudad de Cuenca presentan una serie de necesidades insatisfechas como: vialidad provincial, riego agrícola, movilidad urbana, planificación y desarrollo territorial, productividad, conectividad, seguridad, entre otros factores esenciales que dan cuenta de malas gestiones que han primado lo electoral antes que el servicio.

Ante este escenario electoral tenebroso en el Azuay, será una obligación de organizaciones, colectivos, y de la misma ciudadanía una campaña agresiva de concienciación política y de información sobre las propuestas y las candidaturas, porque unos cuantos se frotan las manos por pescar en río revuelto.

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