Los mártires de Chicago y el 1 de mayo de 1886

gloria eterna
Sábado 1 de Mayo de 2021

Cada 1 de mayo conmemoramos al movimiento obrero mundial, a la lucha de clases como motor de la historia y la dignidad de la clase trabajadora. El 1 de mayo nos sostiene en la memoria, a los mártires y la masacre de Chicago de 1886. La demanda por la jornada laboral de 8 horas fue una demanda obrera por más de 50 años, en los marcos de la revolución industrial estadounidense e inglesa. Sin embargo, como grandes representantes del capitalismo, los gobiernos de EE.UU. se resistían a redactar una ley, incluso durante una de las crisis laborales más brutales de su historia, en 1870. La lucha de clases adquirió una dinámica de violencia de tal magnitud que la burguesía organizó bandas armadas anti-obreras, como grupos de choque civiles armados que defendieran sus intereses a punta de cañón.

Con una creciente pobreza, migración interna y desempleo, las primeras organizaciones obreras empezaban a ganar espacios y bases populares, hasta que en el IV congreso de la American Federation of Labor (AFL) en 1884, se acordó una demanda sostenida por la regulación de la jornada laboral de 8 horas y la preparación de una gran huelga general, conjuntamente con las organizaciones obrera en Canadá, y el apoyo del movimiento sindicalista inglés y alemán.

La consigna era clara y sostenida: a partir del 1 de mayo de 1886, todos los industriales tendrían que respetar la jornada laboral de 8 horas. De no ser así, de manera inmediata se desataría una huelga general de trabajadores. La responsabilidad de cada comité obrero, consistía en la preparación de una respuesta organizada a la consigna a toda costa, mientras la prensa obrera tenía que responder y agitar la demanda básica de los asalariados. Efectivamente, así fue. En California, Boston, Virginia, Nueva York y Chicago retumbaban las adhesiones obreras a la propuesta. Para abril de 1886, varias empresas habían fijado salarios y firmado el acuerdo para la jornada normal de 8 horas.

El 1 de mayo de 1886, ejecutando la consigna, se declararon de forma simultánea más de 5.000 huelgas y al menos 340.000 obreros se movilizaron a las calles. En casi todos los estados del país, la victoria fue pronta. Sin embargo, en Chicago las condiciones laborales eran más precarias que en el resto de EE.UU., y la migración interna y el desempleo más agudos. En la fábrica de maquinaria agrícola McCornik, donde el dueño era un burgués infame, sucedería el despido de más de 1.000 obreros y el fusilamiento de 6. La acción criminal burguesa se daría entre la policía y varias bandas anti-obreras contratadas por el McCornik.

Desde “El periódico de los trabajadores” - Arbeiter Zeitung en alemán-, se pasó a hacer un llamado público: “Trabajadores: la lucha de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! ¿Quién duda de que los chacales que nos gobiernan están sedientos de sangre obrera? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria. Si se fusila a trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo. Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!”. Aquella editorial se utilizaría como evidencia en el juicio y posterior del tipógrafo y editor del Arbeiter Zeitung, Adolph Fischer y August Spies -ambos camaradas anarquistas-.

La convocatoria se dio el 4 de mayo de 1886, entre compañeros anarquistas y socialistas,  en la plaza de Haymarket, donde más de 20.000 obreros y obreras se congregaron en una manifestación pacífica. Una vez entrada la tarde, cuando pocos miles quedaban en la plaza, un motín de 150 policías se colocó en posición de ofensiva para dispersar la concentración, cuando repentinamente una bomba explotaba en sus filas, matando a 7 policías. En respuesta, la policía arremetió contra lxs manifestantes, causando una masacre que provocó el asesinato de 38 obreros, hiriendo a 150 y apresando a más de 300, quienes posteriormente serían torturados en prisión.

Sin prueba alguna fueron apresados los militantes anarquistas y socialistas que manejaban los periódicos obreros “Arbeiter Zeitung” y “The Alarm”: Parsons, Fielden, Fischer, Engel, Schwab, Lingg y Neebe, conocidos como “los mártires de Chicago”, que posteriormente dieron su vida y su libertad por la lucha obrera –todos pertenecientes a la Asociación Internacional del Pueblo Trabajador, de corte anarco-sindicalista-. En el juicio, nunca se llegó a comprobar que ellos hayan sido los responsables de la bomba que detonó la masacre, pero queda la certeza de que esa bomba sería utilizada por décadas como instrumento de desprestigio al anarquismo, al comunismo y a la lucha obrera en Estados Unidos.

Cuando el 11 de noviembre de 1887, morían colgados en la cárcel de Chicago Spies, Engel, Parsons y Fischer, este hecho conllevó a que se desataran protestas masivas alrededor del mundo, convirtiéndose el 1 de Mayo, en el Día Internacional de lxs Trabajadorxs, en conmemoración a esa gran lucha por la demanda de la jornada laboral de 8 horas y la dignidad de toda la clase trabajadora.

Relata el periodista militante y revolucionario José Martí, que estuvo presente en la ejecución de los mártires de Chicago como corresponsal de prensa por el diario La Nación de Argentina, que Parsons gritó: “La voz que vais a sofocar, será más poderosa en el futuro que cuantas palabras podría decir yo ahora”.

Gloria eterna a los obreros, periodistas y militantes anarquistas y socialistas de Chicago.

 

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