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El péndulo de la historia lo mueven los pueblos: La lucha del pueblo saharaui por su autodeterminación

frente polisario
Lunes 26 de Octubre de 2026

El Sahara Occidental es un país del norte de África, que lleva más de siglo y medio luchando por su liberación y autonomía. En 1884 fue invadido por España, que impuso el estatus de colonia hasta 1958, cuando convirtió al Sahara Occidental en una provincia de España, para eludir la exigencia de las Naciones Unidas por la descolonización del territorio. En 1950 se descubrieron los yacimientos de fosfato en la región de Bucraa, colocando un interés aún mayor en el control del Sahara Occidental. 

En la década de los 70, las movilizaciones y organización del pueblo saharaui generó altas tenciones con el gobierno colonial, y es así que el 10 de mayo de 1973 se fundó el Frente Polisario, que se convertiría en el órgano político militar para la liberación nacional del pueblo saharaui. 

En 1975 España desocupa abruptamente al Sahara Occidental en complicidad con Marruecos, cediéndole a este último la administración del territorio saharaui el 14 de noviembre de 1975. En febrero de 1976, con la llamada Marcha Verde, el Reino de Marruecos ocupa militarmente el Sahara Occidental, ejecutando una intención que ya había planteado desde los inicios de los años 50, con su proyecto imperialista expansionista del Gran Marruecos. 

Desde entonces el pueblo saharaui ha emprendido una lucha incansable por su liberación de la ocupación marroquí. En octubre de 2026, el Embajador de la República Árabe Saharaui Democrática para América Latina y el Caribe, el compañero Mohamed Zrug visitó Quito, donde tuvimos la oportunidad de entrevistarlo y conocer de primera mano del Frente Polisario la lucha del pueblo Saharaui. 

Revista Crisis: ¿Cuáles son las condiciones actuales del pueblo saharaui?

Mohamed Zrug: El pueblo saharaui es un pueblo que vive sometido a un régimen de ocupación militar. Una parte importante de nuestro pueblo no alcanzó a huir de las ciudades con la ocupación militar marroquí del 31 de octubre de 1975. Ocupación que ha ejecutado todas las violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario posibles. Asimismo, hay otra parte de la población saharaui, que vive en campamentos de refugiados que están en la frontera del Sahara Occidental con Argelia, y el exilio en países vecinos y países europeos, principalmente. 

La situación de los refugiados es muy difícil. Su vida se sostiene gracias a la ayuda del movimiento de solidaridad internacional y de los organismos internacionales de asistencia humanitaria, mismos que se han visto muy afectados en los últimos años, no solamente por la política de reducción de los grandes donantes, sino también como un instrumento de presión política contra nuestra población.

Y en los territorios ocupados, como he explicado, es una situación difícil porque es una cárcel a cielo abierto, en la que los saharauis no disfrutan de los derechos más elementales.

Una de las realidades más dramáticas que vive el pueblo saharaui, tanto los que están refugiados como ocupados, son los centenares de desaparecidos y de presos políticos. Asimismo el hecho de que nuestro país está dividido por un muro militar, que parte al territorio y a las familias. Quizás esta realidad, conjuntamente con el expolio de recursos naturales, es el testimonio más crudo de la ocupación colonial. 

Revista Crisis: ¿Cuáles son las paralelas entre la resistencia del pueblo saharaui y la resistencia del pueblo palestino, y así mismo la complicidad entre el Reino de Marruecos y el Estado de "israel"?

Mohamed Zrug: La paralela es que nuestros dos pueblos tienen derecho a la autodeterminación y a construir su propio Estado, el derecho a la soberanía. Son dos pueblos ocupados ilegalmente por dos países extranjeros: Marruecos y el Estado israelí, cuya complicidad no es secreto para nadie en ningún lugar del mundo. Complicidad que está mucho más activa y mucho más fidelizada y pública en los últimos años, desde la invasión a Gaza. 

Esta complicidad es económica, es política y es militar en seguridad. El muro militar que divide al Sahara Occidental es una idea de los sionistas. Los drones que hoy matan a decenas de saharauis civiles, son proveídos por el Estado de "israel". La complicidad en desprestigiar nuestra lucha y de cerrarnos espacios de participación política en América Latina durante estos 50 años, no sería posible sin la complicidad entre el régimen marroquí y el régimen israelí. Y evidentemente la presión a la que se somete nuestra lucha dentro del Consejo de Seguridad de la ONU y los organismos internacionales, también es responsabilidad de la complicidad entre el régimen marroquí y el Estado de "israel".  

Los pueblos palestino y saharaui son dos pueblos hermanos que sufren de una ocupación, y los regímenes que los ocupan no tienen ningún reparo en disimular su complicidad y su coordinación en todos los niveles. 

Revista Crisis: En este sentido ¿cuál es la importancia de la lucha del pueblo saharahui, en un contexto en el que el orden democrático mundial se desmorona y sus instituciones se van demostrando irrelevantes? ¿Cómo se construye la resistencia en un escenario de correlación de fuerzas tan abismalmente dispar entre pueblos e imperios?

Mohamed Zrug: Hay quienes creen que efectivamente es un momento difícil para los pueblos, y puede que no les falte razón. 

Pero nosotros, que somos un pueblo que lleva más de un siglo luchando, y que los últimos 50 años de esa lucha han coincidido con este orden mundial entorno a las Naciones Unidas, creemos que hay motivos para la esperanza. No es la primera vez que hay este tipo de intento de sometimiento y de puesta en duda del orden internacional. Evidentemente los pueblos más pequeños, quizás por su naturaleza de larga resistencia, y por su flexibilidad y capacidad de adaptación, salen mejor parados que los Estados modernos con estructuras, con muchas más herramientas, incluso como usted decía, con capacidades militares de rearme, etc. 

Nosotros estamos y somos conscientes de nuestras capacidades. Nosotros planteamos nuestra lucha como una de largo aliento, de resistencia y complicidad con otras fuerzas revolucionarias del mundo. Sabemos que esto es una condición de supervivencia. Evidentemente que preferimos un orden multilateral, basado en reglas de juego con la preeminencia del Derecho Internacional, porque ahí es donde ganamos. La lucha de los pueblos originarios, como es el caso del pueblo saharaui, es una lucha de larga data, que conjuga el elemento identitario, el elemento cultural, el elemento incluso de la relación con el propio territorio en el que se lucha, y es consciente también de sus limitaciones y capacidades geográficas, materiales e incluso humanas. Entonces nosotros nos planteamos nuestra lucha en esos términos.

Somos conscientes de la complejidad que existe, pero vemos con buenos ojos las manifestaciones de resistencia que surgen desde otros pueblos hermanos en América Latina, y en otras partes; en contra de este modelo de dominación unipolar, hegemónico, en el que solo hay preminencia de las grandes multinacionales, de un relato que desprestigia la lucha legítima de los pueblos pequeños como los nuestros. Nosotros tenemos esperanza.

No quiero decir que es un ciclo, sino más bien un péndulo. En ese péndulo, la historia demuestra que el manubrio siempre lo tienen los pueblos, no los tienen los regímenes ni los gobiernos. Y ningún régimen, por más poderoso que sea, ha podido mantener por la fuerza bruta y por las armas, una ocupación a un territorio ajeno. Ninguno, ni el más poderoso de todos. Por lo tanto, tenemos fe en nuestra capacidad de lucha, y en la oportunidad que se nos ofrece de seguir contando y tejiendo complicidad con otros pueblos hermanos y otras expresiones de resistencia que se viven en el mundo.