- ¿Qué hacen las criadas cuando la señora no está? - Se organizan
Las Criadas llegaron a nuestro radar por medio de una colaboración en redes sociales, que nos llevó a conversar sobre la posibilidad de hacer una entrevista con la directora Daniela Sánchez B, la asistente de dirección Vanesa Trujillo y el actor detrás de Solange, JC Camacho. La sinopsis de la obra plantea que la pieza retrata en una ficción, a la lucha de clases. La curiosidad fue inmediata.
Esta obra maestra de Jean Genet, escrita en los años 40 en Francia, estrena su séptima temporada en Quito en la interpretación, dirección y producción de La Cantera del Estudio de Actores y Teatrofrenia. Un conjuro entre un ejercicio de investigación teatral de larga data y una apuesta transgresora de comunicación, Las Criadas se convierte en un ejercicio vivo de contra hegemonía.
El diálogo entre el deseo de transformación de las condiciones de vida y el aspiracionismo en las reflexiones y planes de Las Criadas, vuelven a esta obra una radiografía de la estructura y disyuntivas que ahora mismo nos acosan como sociedad en medio de la precariedad material y simbólica en la que nos ha hundido el proyecto del Nuevo Ecuador.
Les invito a leer la entrevista, y también a asistir a las funciones de la obra, el viernes 26, sábado 27 y domingo 28 de junio, en el Patio de Comedias.
DA: ¿De qué se trata la obra, porqué es importante que la gente vaya a verla?
Daniela: Bueno esta es una obra de Jean Genet, que se llama Las Criadas y aborda temas relacionados a la conciencia de clase, al quererse desde la clase social a la que se pertenece, y también critica mucho a la sociedad en esto, que es ¿cuál es mi aspiración en la vida? Por ahí va el meollo de del asunto.
Entonces es la historia de dos hermanas que viven en una casa y sirven a una señora y todas las noches -o cuando se va la señora-, ellas hacen una representación teatral de cómo sería humillar a la señora.
Es una reivindicación que ellas hacen desde su posición de esclavas -si así queremos llamarles-, o empleadas domésticas puertas-adentro que casi no pueden salir. Entonces en medio de esta comedia muy desarmónica que plantea este humor negro, estas hermanas matan a la señora repetidas veces en sus ensayos. Ellas se quieren en su relación como hermanas, quieren a la señora también, y también desprecian a la señora. Se quieren entre ellas en su pobreza, se acolitan en o que pueden para poder llevar a cabo este crimen, para liberarse.
Vanesa: Yo creo que sobre todo les mueve el deseo de ser otra cosa de lo que la sociedad les impuso. Entonces las sociedad les impone ser criadas, es lo que conocieron y con el hartazgo de los tratos y de no conocer el mundo, o no tener derecho a un vestido bonito, a hacer las cosas que la señora hace, construye su deseo de liberación y de cambiar de vida, y las lleva a planear en una estrategia de ensayos continuos cuando la señora no está. La única forma sería asesinar a la señora.
Estos procesos de sometimiento quedan mucho tiempo en la sociedad, y creo que además podemos vivir muchos retrocesos sociales con todo lo que estamos pasando con estos gobierno de derecha. Creo que la obra está vigente porque quizás tiene otras formas pero sabemos casos de esclavitud aquí en Ecuador. Vamos haciendo 7 años esta obra, y la mantenemos porque es muy divertida, sí, y porque la gente se identifica mucho, la obra es muy vigente.
JC: Esta obra fue escrita en los años 40 en Francia, y nosotros lo que hemos hecho es apropiarnos del discurso establecido en la obra y hacerlo nuestro. Lo que nos interesa es reivindicar la lucha de clases, y las luchas donde hay un opresor y un oprimido. Entonces si bien en la ficción que estamos haciendo se ve que hay dos criadas y una patrona, nosotros jugamos con la metáfora de que cualquier opresor puede ser esta patrona, y cualquier oprimido se puede reflejar en esta realidad de Las Criadas. Que son dos personas oprimidas que sueñan con romper ese estatus quo que les ha tocado vivir, y ser algo más, algo que no pueden ser. Pero dejamos en el espectador la ilusión de que si se puede, por un momento soñar y jugar a que yo soy otra persona. Ese es el mensaje que quisiéramos dar.
Daniela: También una cosa un poco fuerte, es el que nunca llegas a salir del rol que te da el estatus quo. Es una máxima de Genet, que te pone: "Vas a ser criada, siempre vas a ser criada". Entonces juega mucho con eso: date cuenta de quién eres como para ir a habitar lo que eres. Esto es una cosa que necesitamos ahora, saber dónde estamos, tener conciencia de clase y saber que desde ahí seguimos. Es una obra muy política, desde estos códigos y con un tinte muy rojo.
DA: Yo no he visto ni he leído la obra, pero siento que hay un dialogo entre el aspiracionismo y la voluntad de transformación, que es este deseo de tener una vida distinta, tener otras condiciones, mientras el aspiracionismo es la conciencia neoliberal. ¿Qué conversación tienen estas dos fuerzas en la obra?
Daniela: Están súper ligadas. Por una parte lo que te han vendido -que es el tener poder, y ser La Señora y poder vestir bonito-. Pero por otra parte, y esta es el deseo que tienen estas criadas en un momento: siendo yo la criada, darme mí lugar como la criada y ser esto que soy. Entonces me convierto en asesina y ahora me van a poder ver, voy a ser reconocida.
Justo el texto de Solange dice: "Ahora me van a poder llamar Solange Lemercier, Lemercier la criminal". Es una demanda de reconocimiento, un yo existo, que también es uno de los puntos, porque la señora las confunde entre las hermanas. Entonces es un trato entre las dos, por hacerse mirar, y por reconocerse. Si una es la señora, porque una hace de señora en algún punto, reconoce a la criada, primero por el nombre, segundo como a una igual. Trata de llevarle a que sea una igual. Entonces a través de estos ensayos ellas existen, mientras la señora no existe sin las criadas. Y eso es algo también súper interesante: sin las criadas no hay señora nomas.
DA: Claro, como sin obreros no hay empresario. ¿Por qué es importante esta obra, en este contexto nuestro?
Daniela: Porque justo estamos en esta disyuntiva. ¿Quiénes somos? ¿Somos un número? Creo que eso es lo que pasa ahora. ¿Somos una estadística o somos personas que están pasando una necesidad? Existir más allá del número, es de lo que estamos hablando en la obra. Lo que pasa ahora es que eres la estadística de un obrero del arte, un número. Eres el asesinado, eres el desaparecido, pero tratan de borrar los nombres, de borrarte porque eres la clase social que incomoda. Todo lo que incomoda se desaparece, se borra, se cambia de narrativa. Creo que es importante apropiarse de ese lugar en que estas y darle el peso que merece. El orgullo que tú le puedas dar desde tu lugar.
Vanesa: Cuando fue hecha la obra, es como que se pone muy de moda las revistas, la alta costura, la ropa de diseño, y la obra sutilmente habla de eso. De cómo la señora tiene acceso a estas cosas, y las criadas lo ven como una aspiración. Yo creo que ahora con las redes sociales, nosotros miramos una Lavinia que tienen la familia perfecta, que viste a la moda, que es rubia, que es sofisticada, que es influencer, y compramos eso. Compramos la foto, atentando en contra nuestra propia dignidad y las cosas que deberíamos defender, como el bienestar común de todos. Entonces creo que podría reflejarse en esa época, que es la revolución de la imprenta, hasta ahora que es la revolución digital.
Daniela: Y este vacío también. Este personaje de la señora, es un personaje muy vacío. Esta volteada hacia sí misma, el estatus es todo para ella. Que es algo que sale de la realidad, o que es una realidad que no es la de la mayoría de la sociedad. Tú puedes seguir y hacer lo que quieras en cuanto tengas dinero y poder, pero eso no va a pasar con una criada.
JC: Bueno yo creo que esta obra está vigente porque Genet de alguna manera hizo que nos cuestionemos algunas cosas importantes, que hoy en día están pasando. Seguramente han pasado siempre, pero ahora podemos hablar de esto. Hay muchas formas de control social, el opresor sea cual sea la forma es opresor, y están identificadas formas de control: que son la violencia física, la violencia psicológica, la violencia social, y todas las formas de opresión. Pero hoy en día tenemos una novedosa forma de opresión, que es hacerle creer al oprimido, que puede imitar las formas del opresor. Que puede imitar las frases, las formas de vestir, y en ese sentido tiene mucho que ver lo aspiracional. Estamos en una sociedad del aspiracionismo, que quiere imitar lo que hace el influenciador que está de turno en el poder.
La obra de alguna manera evidencia esto, con estos rituales de seres que quieren parecer un otro, al que aspiran llegar a ser. En ese sentido estamos evidenciando algo que es muy actual y por ahí las personas pueden conectar con eso, y darse cuenta que hay una burbuja en la que nos han metido del aspitacionismo. Ahí el público se podría llevar preguntas, cuestionamientos de la obra. Ahorita mismo Las Criadas es super vigente, a pesar de haber sido escrita hace tantas décadas atrás, hoy por hoy esa reivindicación social está totalmente vigente.
Esta es la primera obra en la que actué, es como mi estreno en el teatro, y siempre le he tenido mucho cariño. No es fácil sostener por 7 años una obra, no es común en el país, aunque si hay obras que llevan mucho más tiempo montándose. Entré como actor, pero luego me fui moviendo en el rol de productor, porque siempre he tenido ese ímpetu en querer moverla, porque el personaje me llama. No lo busco yo, es como que el personaje dice: ya es hora de volver.
Es una cosa un poco mística, una energía que nos sostiene: muchachos es hora de juntarnos nuevamente porque los personajes tienen algo que decir. Siempre hay una cosita específica ahí que nos dice: es momento de volver a hacerlo. Y cuando es momento de volver, estamos súper emocionados de volver a habitar esos personajes, que son muy distintos a nosotros: somos tres hombres haciendo de mujeres, estamos haciendo de criadas y de Señora patrona, y estamos haciendo de personajes que hacen de otros personajes dentro de la obra. Estamos haciendo meta teatro. Siempre hay algo más que explorar. En cada temporada, siempre terminamos haciendo algo más, explorando algo más, investigando a donde más nos lleva. En esta obra concretamente ese hecho de que siempre hay algo más que sacarle, que escarbarle al texto o a las situaciones que vamos presentando, nos hace querer continuar, y vamos a dejarlo abierto hasta que la misma obra sola diga ya no más.