El Nuevo Ecuador queda en ¿Norteamérica?

Hegsseth
Martes 31 de Marzo de 2026

El 5 de marzo, dos días antes de la inauguración del nuevo Ministerio de las Colonias yanki, bautizado como Escudo de Las Américas -nombre colonial del continente americano- Pete HegSSeth, Ministro de Guerra de EE.UU., anunciaba que “desde Groenlandia hasta Ecuador, desde Alaska hasta Guyana”, todo lo que se encuentre a la vista, les pertenece.

De acuerdo a Pete HegSSeth, este “perímetro de seguridad” no solo le pertenece a EE.UU., sino que se encuentra -no en el Sur global- sino en “América del Norte”. Por el determinismo colonialista de una nación imperialista en decadencia, Ecuador deja de ser incluso un territorio soberano en términos geográficos, para subordinarse de manera pusilánime y arribista a la tutela oficial del amo colonial. El mensaje es claro: de Groenlandia a Ecuador, América nos pertenece.

¿Cuáles son las implicaciones geopolíticas, que afectan y acaban con la supuesta soberanía nacional, dilapidada desde la dolarización? Como lo dice la ex jefa de ICE y reciente apoderada como Ministra de Colonias del continente americano Kristi Noem, el Ecuador se convirtió en “un socio geopolítico central” para el orden colonial yanki.

¿Cuál es la posición de un territorio colonizado, subordinado a intereses extranjeros e imperialistas? ¿Un simple eslabón en el nuevo curso de reacumulación imperialista? ¿Seremos tan solo un territorio dominado más, una colonia y territorio a sacrificar, una población y una tierra desechable, digna de sacrificio ante los altares de la gran acumulación privada? Tal parece que Noboa y CIA acordaron aquel destino fatídico para el país -su colonia rebautizada como Nuevo Ecuador-, será territorio de sacrificio.

En medio de la encrucijada y nueva reconquista de Occidente, el Nuevo Ecuador no termina de ser un mero apéndice de la política neocolonial, sino que por primera vez, nos convertimos en el epicentro de la estrategia de dominación geopolítica global: el Ecuador se convirtió en territorio de experimentación, país desde el que se ensayan los mecanismos tecnofeudales de imposición de nuevas formas de control social masivo, patrocinado por la IA corporativa, modelos exportables y escalables a cualquier escenario y panorama: el tecnofascismo se implementa a lo largo y ancho de América Latina.

Venimos advirtiendo la disposición rastrera de la lumpen oligarquía nacional a convertirse en la estrella 51 de los Estados Unidos, y parece que por fin lo han logrado. El pasado 5 de marzo, Pete HegSSeth retiraba unilateralmente el Ecuador de su posición geopolítica histórica como Sur Global, para colocarlo como parte de la Gran Norteamérica. Cuál es el límite de la desvergüenza de quienes horrorizados de ver en el espejo a la india y al negro, otorgan en bandeja de plata a todo un país y todos sus pueblos, a cambio de un pedacito de paraíso blanco. Aquí hiede a colonia.

"El presidente Trump ha dibujado un nuevo mapa estratégico desde Groenlandia hasta el Golfo de América, hasta el Canal de Panamá y los países que los rodean. En el Departamento de Guerra llamamos a este mapa estratégico la Gran Norteamérica ¿Por qué? Porque cada nación “soberana” y territorio al norte de la línea ecuatorial, desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska hasta Guyana, no es parte del 'Sur Global'. Es nuestro perímetro de seguridad inmediato", declaraba Pete HegSSeth, secretario de Guerra de Estados Unidos

Esta declaración se da en simultáneo de la visita del Comando Sur de los Estados Unidos y su general Francis Donovan el pasado 2 de marzo, donde anunció también –Donovan, como si fuese una autoridad nacional-, el inicio de operaciones conjuntas entre las FF.AA. y el Comando Sur. De los varios bombardeos que se han ejecutado en territorio nacional, imponiendo el terror de la militarización y la guerra interna, que la ONU desconoció, entre la población y sobre los territorios. El bombardeo en Sucumbíos despertó la alarma internacional cuando los campesinos afectados denunciaron torturas con golpes, electricidad y asfixia, intimidación y más violaciones a sus derechos por parte del operativo conjunto.

Nos enfrentamos como país y como región, a una ocupación por parte del imperialismo colonial estadounidense, al servicio de los intereses del Estado genocida de “israel”. En geopolítica se plantea que la forma de colonización del Estado de “israel” es atemporal, porque se basa en el desplazamiento forzado por parte de colonos ultra violentos, la limpieza étnica y el genocidio, como sucedió en las colonias británicas siglos atrás. Adicionalmente, “israel” nunca ha definido cuáles son sus límites territoriales y se ha constituido desde sus cimientos como un Estado teocrático con una misión divina y claro, fascista. Desde hace décadas que los pueblos Mapuche denuncian la llegada de colonos israelíes a la Patagonia Argentina, ahora la Argentina de Milei aprueba leyes que facilitan la compra de tierras para extranjeros en un contexto en el que Argentina está siendo recipiente de buena parte de la diáspora judía israelí que ahora mismo abandona despavorida la tierra robada de Palestina, en el contexto de guerra con Irán.

Este nuevo proceso de reacumulación originaria, incluirá asentamientos colonos también. En este mismo proceso, el Ecuador por medio de la sionista Gabriela Sommerfeld –Canciller de la República-, firmó un acuerdo de cooperación con Tzach Sarid, embajador de Israel en Ecuador para implementar en el syllabus de escuelas y colegios a nivel nacional “educación sobre el Holocausto”. Iniciando un proceso de adoctrinamiento sionista en la juventud de nuestro país. En Palestina ocupada el experimento salió de lujo, más del 92% de la población israelí está de acuerdo con la ocupación y el genocidio del pueblo palestino. La Ministra de Relaciones Exteriores firmó un acuerdo en que se compromete impartir ese fascismo en las escuelas y colegios de este país.

El Nuevo Ecuador se alinea moralmente, en las palabras del mismísimo Gideo Sa´ar, con “israel”. El pasado 25 de febrero el Canciller genocida felicitaba el “liderazgo moral” de Daniel Noboa al salirse del Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del pueblo Palestina en la ONU. El presidente Noboa impone un alineamiento moral con un ente que ha impuesto un genocidio por más de 7 décadas y viola activamente todos los tratados de Derechos Humanos. Este lunes 30 de marzo “israel” acaba de aprobar la ejecución de más de 10.000 palestinos retenidos en las cárceles sionistas. Prisioneros políticos que no pasaron por juicios, ni por periodos de investigación, sino que permanecen sin condena, recluidos y expuestos a torturas múltiples y cosecha de órganos, a humillación y violaciones, al fascismo. Celebraron con champang en el pleno.

En resumen, estamos pasando por un doble proceso de colonización: 1. Territorial ejecutado por los aparatos de inteligencia y represivos de los Estados Unidos con la apertura de la oficina del FBI en la fiscalía, la de Palantir en Cuenca y el Comando sur acomodado en nuestras bases militares dando órdenes a nuestras fuerzas armadas –definición de ocupación-; y 2. Una colonización moral, en la que a fuerza de represión y adoctrinamiento ideológico, nuestros pueblos se pongan del lado del colono, del sionismo, y acepten su propia colonización y renieguen del derecho de los pueblos a la autodeterminación.

Como bien decía Frantz Fanon: “un pueblo digno y libre es un pueblo soberano. Un pueblo digno es un pueblo responsable”. Nada más lejano a lo que ha asumido el Ecuador, como subsidiario del narcotráfico y los mercados estadounidenses, además de constituirse en su principal aliado en términos geopolíticos: Ecuador es, hoy por hoy, una colonia yanqui sionista.

¿Seremos dignos de llamarnos un pueblo libre? ¿Somos más bien una colonia? ¿Merecemos llamarnos un territorio soberano? La dignidad humana, al igual que cualquier otro derecho, no es un imperativo de autosuficiencia: los pueblos deben reconocer que no hay nada más valioso que la libertad y la independencia, que llamarse dignos, como decía Ho Chi Minh. Solo la historia sabrá juzgar a los pueblos, tanto como a sus verdugos.

 

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