Neoliberalismo, tauromaquia y precarización de la vida

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Miércoles 12 de Enero de 2022

Este 12 de enero de 2022, la Corte Constitucional tratará dos temas de suma relevancia con respecto a los derechos de los animales no humanos y la naturaleza. El primero -bastante alentador- supone la posibilidad de reconocer a los animales no humanos como parte de la naturaleza. De ser así, en el Ecuador los animales no humanos serían considerados sujetos de derechos y seres sintientes, bajo el marco de los derechos de la naturaleza, consagrados en la Constitución desde el 2008.

El segundo –de suma preocupación- se refiere al debate acerca de la demanda de taurópatas y galleros que plantea la inconstitucionalidad de los resultados de la pregunta 8 de la consulta popular del 2011. La pregunta se refería a la prohibición de matar animales en espectáculos. En el cantón Quito, el 54% de la población votó a favor de la prohibición. Claramente, Quito no es taurino. Más allá de cualquier consigna, en la consulta popular -como herramienta de democracia participativa-, la voluntad popular quedó clara y es irrefutable.

Sin duda, la restauración neoliberal es la ventana de oportunidad precisa para las élites taurópatas y galleras. El momento histórico actual se caracteriza por el cumplimiento al pie de la letra de la doctrina del shock, la misma que contempla la regresión sistemática de derechos. Declarar inconstitucionales los resultados de una pregunta de la consulta popular -para el acomode económico y el goce perverso de las élites burguesas- encaja a la perfección con las lógicas del neoliberalismo. No solo que el Estado neoliberal se reduce a su mínima expresión, sino que las pocas instituciones que sobreviven a las medidas de austeridad, son serviles a la burguesía y sus intereses. En el neoliberalismo, es más evidente que la democracia burguesa no es más que un instrumento de clase.

La jueza constitucional Carmen Corral Ponce puso en el orden del día la demanda de inconstitucionalidad. Ponce es nada más ni menos que la esposa del primer presidente de la Federación de Peñas Taurinas del Ecuador, Juan Carlos Solines, uno de los taurópatas más reconocidos del país. Ambxs pertenecen a la derecha ultraconservadora en el poder, y al círculo cercano del presidente Guillermo Lasso. Resulta evidente que existe un conflicto de intereses en este caso, así como también es evidente la negociación de votos dentro de la corte en este respecto. El poder del Estado cuenta con una amplia indumentaria de mecanismos institucionales para menoscabar la voluntad popular. De declararse inconstitucionales los resultados de la pregunta 8 de la consulta popular de 2011, la Corte Constitucional incurriría en una burla frontal a la voluntad popular expresada en las urnas.

Las corridas de toros y las peleas de gallos representan un problema social mayor, que nos compete analizar desde el anticapitalismo. La normalización de la crueldad contra los animales no humanos estructura una sociedad violenta, especialmente en contra de los sujetos más vulnerables a las perversiones del gran capital. La crueldad es la piedra angular del capitalismo-patriarcal-colonial-especista. La tauromaquia materializa esa crueldad en el espectáculo de la corrida, y el regocijo en esa crueldad constituye una de las perversiones de este sistema de sistemas que cosifica, oprime y explota la vida. La normalización de la violencia contra los animales genera una desensibilización generalizada. La tauromaquia no solo logra cumplir con el goce perverso de un grupúsculo neocolonialista, sino que con el pretexto de la “tradición”, genera un fenómeno social que logra legitimar el uso de la violencia extrema contra lxs otrxs: animales no humanos, mujeres, disidencias, niñxs, locxs, personas con discapacidad, y el pueblo organizado.

El fenómeno en el que se genera este impulso por el retorno de las corridas de toros y las peleas de gallos, se enmarca en un momento histórico en que la burguesía arremete con toda su fuerza y por todos los frentes contra el pueblo y la clase trabajadora. Desconocer la voluntad popular en la pregunta 8 de la consulta de 2011, también es la manifestación de la política antipopular del Estado burgués. El intento de las élites taurópatas por reconstituir las corridas de toros y peleas de gallos, es una expresión más de la restauración neoliberal, que profundiza la precarización de la vida.

El análisis histórico desde el marxismo ha demostrado que la explotación y crueldad animal se constituyen como mecanismos de acumulación capitalista, tanto en términos materiales como simbólicos. El capitalismo logra sostener todos sus mecanismos de opresión-cosificación-explotación a causa de la animalización, feminización e infantilización de ciertos cuerpos. La normalización de la crueldad animal precariza la vida de todxs. La sociedad libre de clases por la que luchamos, necesariamente contempla la abolición de todas las clases y jerarquías constituidas en la modernidad, que consolidan la magnitud del capitalismo-patriarcal-colonial-especista. La resistencia contra la tauromaquia nos compete a todxs quienes luchamos por un mundo mejor posible, donde quepan todos los mundos.