Pasar al contenido principal

Criminalidad: herramienta proxy de la guerra híbrida

proxy
Lunes 14 de Septiembre de 2026

Los conflictos del mundo de hoy se desarrollan en una franja gris. Aquí opera el concepto de guerra híbrida, concibiéndola como una estrategia de conflicto que sistematiza acciones tanto militares como no militares. De ahí que presente en paralelo la acción de la violencia física, así como la psicológica, social, económica, etcétera.

En el lado de la violencia física, no solo tenemos el caso de los ejércitos y la policía, siendo estos los actores de la represión. Tenemos otros actores armados que aparentemente aparecen como consecuencia o fenómeno catastrófico de la crisis sistémica. Sin embargo, hoy son piezas o herramientas del contexto de conflicto híbrido. Es decir, la criminalidad forma parte de las herramientas del poder en la acción de la violencia física contra los ciudadanos y los pueblos en cualquier nación del mundo.

Estos actores se activan de forma espontánea, por incitación o por coacción, aprovechando su naturaleza catastrófica y teniendo como condicionante una medición calculada. Sirven como neblina de guerra. Todo esto ocurre conceptualmente dentro de un conflicto, con significados como opacidad estratégica, ingeniería del caos, fricción inducida o pánico asimétrico.

Otra función con la que es utilizada la criminalidad como herramienta es la de subsidiaria, que en términos de estudios estratégicos se conoce como actor proxy, y se define de la siguiente manera:

"Las redes criminales están siendo instrumentalizadas por actores estatales y no estatales, operando como proxies de amenazas híbridas. ¿El objetivo? Desestabilizar el funcionamiento democrático, sembrar desconfianza, socavar las instituciones y perturbar la cohesión social a través de sabotajes, ciberataques, tráfico de armas o campañas de desinformación" (Arroyo, 2025).

En términos históricos, encontramos un sinnúmero de ejemplos. Tan solo para citar un par que permitan acercarnos a las capacidades y alcances que puede tener el uso de este actor proxy, el más claro, directo y estructural es el accionar de la CIA, que siempre usa estos subsidiarios para levantar operaciones injerencistas alrededor del mundo -como en los casos de los recientes bombardeos a navíos de pescadores en la costa ecuatoriana-.

Phoenix, un programa planificado justamente por esta central de inteligencia, proponía la eliminación de líderes sociales del entonces Vietnam del Sur, con el fin de afectar el apoyo al Vietcong. Esto estuvo acompañado por una serie interminable de abusos, conectando además un entramado de complicidades con el crimen organizado y las agencias de inteligencia.

Al respecto, McCoy y Read (1972) relatan cómo un funcionario de la CIA se encargaba de proporcionar subvenciones financieras encubiertas a organizaciones como la Asociación Nacional de Estudiantes, la revista Encounter y el Congreso por la Libertad Cultural. El Sr. Meyer instó a varios de sus antiguos amigos entre los altos directivos de Harper and Row a que le facilitaran una copia de las pruebas de imprenta de su libro, La política de la heroína en el sudeste asiático. En este libro, el autor demuestra la complicidad de varias agencias estadounidenses -en particular la CIA y el Departamento de Estado- en la organización del tráfico de drogas en el sudeste asiático desde principios de la década de 1950.

En Nicaragua, el caso sigue siendo el mismo, en donde la CIA patrocinó a los Contras una vez consolidada la victoria sandinista en dicho país. Como lo señala el siguiente extracto:

"El senador Kerry y su comité de investigación del Senado descubrieron que los narcotraficantes habían utilizado la guerra de los Contras y sus vínculos con el liderazgo de estos para facilitar este comercio. Entre sus hallazgos, los investigadores del comité Kerry descubrieron que los traficantes utilizaban las redes de suministro de los Contras y, a cambio, les brindaban apoyo. La CIA creó, entrenó, apoyó y dirigió a los Contras, y participó en todos los niveles de su guerra" (Waters, 1998).

En este caso específico, a diferencia de lo que se plantea en el contexto nacional, se enmarca la narrativa real del enemigo interno, denominando a la criminalidad como terrorismo. En términos categóricos, la criminalidad o crimen organizado termina siendo parte de la guerra como un supuesto enemigo en sí instituido; un actor más del conflicto que lo contiene, constituyéndose no solo como un fenómeno resultante del conflicto como tal, sino a su vez como un arma directa en contra de las poblaciones en las que acciona el terror y la impunidad.

Dentro de la literatura marxista, una de sus lecturas fundamentales es El Dieciocho Brumario de Luis Napoleón Bonaparte, el cual define al lumpenproletariado como un sector desclasado de la sociedad, utilizado, tanto entonces como ahora, como fuerza de choque paramilitar.

Esta fuerza, compuesta por el lumpenproletariado, termina cumpliendo la función de generador de confusión entre la población, borrando la línea de la "legítima" imposición por parte del Estado para ser reemplazada por la acción arbitraria, generando así el pretexto para la instrumentalización de la ley y el recrudecimiento tiránico de las condenas contra sujetos que no tenían nada que ver con la criminalidad, pero sí eran parte de la resistencia opositora contra el Estado francés de aquel entonces.

En este contexto, la situación resulta sumamente compleja por la falta de claridad en el entendimiento de cómo se generan y hacia dónde apuntan estos fenómenos, además de los diversos objetivos que cumplen en cada caso. Estos dispositivos siempre han sido accionados estratégicamente en momentos en los que la política de la gobernanza adquiere tonos turbios y maquiavélicos. No es casualidad que a la criminalidad actualmente se le defina como una suerte de quinto jinete del Apocalipsis.

Existen varias estrategias, tanto estatales como civiles —en nuestro caso, solo civiles—, para disuadir esta arma híbrida, pero el primer paso es tener clara la naturaleza de la criminalidad como herramienta proxy dentro de la actual guerra híbrida 5.0.

 

Categoria