Ministerio del Trabajo entregado a las élites empresariales
La crisis del país no solo está en la falta de seguridad, con una tasa de homicidios que sube cada día y que la declaratoria de guerra en contra de los GDO no ha frenado ni un milímetro la violencia en el país. Queda claro que nunca existió un plan fénix. El sistema de salud en soletas, hospitales con infraestructura a punto de colapsar, sin los equipos médicos operativos y lo que es peor, sin un plan para rehabilitarlos y dar mantenimiento, sin medicamentos e insumos y quirófanos fuera servicio.
Todo esto agravado a causa del cumplimiento a la exigencia del FMI de reducir el Estado a costa de los despidos del personal de salud como médicos, enfermeras, laboratoristas, etc. Todo esto impide que se dé una atención a los pacientes, una crisis cuyo impacto en la salud es terrible, al extremo de que los medios de comunicación ya no pueden sostener al gobierno y tienen que exhibir a pacientes de diálisis en su sufrimiento, tratando de aplacar el intenso calor con revistas que remplazan a abanicos y sistemas de aire acondicionado.
La educación a duras penas se mantiene con infraestructura a punto de colapsar por el duro invierno y con deficiencias terribles. En el caso de Quito la educación amenazada con sus colegios municipales con la posibilidad de perder la capacidad y el nivel educativo por leyes creadas para supuestamente minimizar el impacto del gasto público, que al final del día siempre terminan afectando al pueblo.
En medio de esta crisis general donde se está perdiendo la institucionalidad, y con una forma de gobierno en base a paralizar el país con decretos de excepción que lo único que han logrado es mermar la capacidad económica de un pueblo golpeado. No solo por la imposición de impuestos a quienes menos tienen, sino también por quitar los subsidios a los combustibles, que agrava más la paupérrima economía del ecuatoriano de a pie.
En este contexto y con todo este aparataje enfocado a favorecer a las grandes multinacionales, las decisiones y el actuar del Ministro del Trabajo es claro al emitir acuerdos ministeriales enfocados a cumplir con los anhelos de las elites empresariales, dándoles las herramientas que por décadas han planteado y que el Estado Ecuatoriano no ha podido plasmar, incluso desobedeciendo el mandato popular en las urnas en las que les negamos el trabajo por horas y que hoy por hoy prácticamente con un acuerdo ministerial MDT-2026-059.
Este acuerdo pisotea la jornada de 8 horas y el pago de horas suplementarias y extraordinarias. Este acuerdo le da al empleador la potestad de imponer los horarios que mejor convenga a la patronal, violando la Constitución de la República que prohíbe la regresividad de derechos (ART, 11.8). Claro, el Ministerio dirá que es un acuerdo entre las partes. CINISMO TOTAL. Sabemos que en la práctica esto no se cumple y la gran pregunta es: ¿a quién denunciamos estas imposiciones del empleador?, si el ente rector del trabajo está a favor de las elites y en contra de los trabajadores.
Para muestra un botón. En el área de mediación laboral en Ministerio del Trabajo cuentan con un solo abogado que tiene una carga laboral brutal. Esta práctica de despedir a los funcionarios por mandato expreso del FMI, reitero: con el pretexto de reducir el Estado, afecta directamente a los derechos laborales y deja en indefensión a los trabajadores que no tienen acceso a un respaldo por parte del órgano rector. “Justicia que no llega a tiempo, no es justicia”.
Con bombos y platillos el Ministro de Trabajo ha anunciado dos nuevos acuerdos ministeriales. El uno enfocado a regularizar la vida de las Organizaciones Sindicales, con lo cual creemos que se estaría pretendiendo mermar la capacidad de lucha de la clase trabajadora, y además interfiriendo en la libertad sindical. Y el otro acuerdo sobre modificar el tratamiento de los vistos buenos, según ha dicho “para acortar tiempos y hacer más ágil el proceso de vistos buenos”. Otro regalo para los empleadores que podrán deshacerse de sus trabajadores sin dar un centavo de indemnizaciones y facilitar la salida de las y los obreros del sector público que están bajo la contratación códigos de trabajo.
Según ha dicho este ministro patronal, ha puesto en conocimiento del consejo de salarios para su debate estos acuerdos y además que ha socializado con los representantes de los trabajadores. Los trabajadores nos preguntamos ¿quiénes son esos supuestos representantes que están hablando por nosotros? ¿Quién les ha dado la potestad de expresarse y tomar decisiones a nombre de toda la clase trabajadora? O son pseudo dirigentes, aparecidos que solo están ahí por intereses personales y este ministro aprovecha esta condición para proclamarlos representantes de los trabajadores.
Como trabajadores creemos firmemente en que la organización es la vía para enfrentar a esas pretensiones de regresiones de derechos. Creemos firmemente que la organización tiene que tener independencia. Creemos firmemente que el Ministerio de Trabajo tiene que proteger a los trabajadores y al trabajo en sí, que tiene que brindar las herramientas para proteger la estabilidad laboral y cumplir con la Constitución de la República que garantiza el trabajo digno y un salario que cubra las necesidades de los trabajadores.
Ministro deje de proteger a sus patrones. Deje de proteger los capitales de sus amos y dedíquese a velar y a cumplir con la función del ministerio: proteger a la parte más débil de la relación laboral, esto es el trabajador, el obrero. No persiga a las organizaciones con la clara intención de desaparecerlas, más bien motive a que se generen más organizaciones, demuestre acción a favor del obrero, trabaje en lo que es indispensable como es el registro de directivas, que está paralizado.
La situación de nuestro país es cada vez más calamitosa, solo la organización nos ayudará para enfrentar esta terrible época de prepotencia, abuso, regresión de derechos, inestabilidad laboral, inseguridad, salud en crisis, educación pésima y falta de trabajo. Solo la organización hará que recuperemos nuestros derechos y dignidad. Solo la fuerza de los trabajadores romperá las leyes de los explotadores.