¿Vacancia constitucional?

CPCCT

El pasado 31 de agosto, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio (CPCCS-T), cesó en sus funciones a los ex magistrados de la Corte Constitucional y declaró, una vacancia constitucional por 60 días, argumentando que no se podía nombrar jueces encargados “por unos pocos días”. Tal figura legal es inexistente en la Constitución del Ecuador y es así que una vez más, el CPCCS-T liderado por Julio Cesar Trujillo, hace de las suyas. 

La Corte Constitucional tiene como rol fundamental, velar por el correcto funcionamiento de la Constitución, además, de garantizar los derechos constitucionales de los ciudadanos. Durante el ejercicio de evaluación de las autoridades, el CPCCS-T no respetó la autonomía de la Corte para que esta continúe en sus funciones y no sea destituida. El órgano constitucional que había sido posesionado en el 2015, que había aprobado enmiendas en ese mismo año y que en este 2018 las derogaría, el que en octubre del 2017 ratificó una Consulta Popular, donde autorizó la cesación del anterior CPCCS y aprobó la figura de un Transitorio, fue destituido, ya que parecería no convenció a los Consejeros Transitorios durante la presentación de los descargos dentro del proceso de evaluación.

Lo más paradójico de todo esto es que, la Corte Constitucional no es designada por el CPCCS, y como gran ejemplo de una dictadura, se arrogan funciones que jamás han estado contempladas en su marco institucional. El Ecuador profundiza aún más su inestabilidad política, y gran parte de esto, es gracias al juego político que lidera Trujillo y compañía.

Los 9 jueces de la Corte Constitucional, se suman a las más de 16 autoridades destituidas por el todopoderoso CPCCS-T, tanto así que hasta hoy, solo 2 de los 5 jueces del Tribunal Contencioso Electoral (TCE), han sido ratificados. Excepciones como la del ilegitimo Contralor Pablo Celí, que no posee ningún nombramiento, es mejor no mencionarlo para el CPCCS-T, ya que ha hecho “méritos” estando en su cargo, gracias a la “notable” persecución política que ha ejecutado contra todo ex funcionario de la Revolución Ciudadana.

Más allá de que tuvieron bien merecidas sus destituciones esos ex jueces de la Corte Constitucional, básicamente por el hecho de que no garantizaron el cumplimiento de la Constitución, y, sobre todo, porque fueron auspiciantes de todo el desastre político en que ahora vivimos, quien realmente perdemos aquí somos las y los ecuatorianos. Las advertencias expresadas en campaña ante la Consulta Popular, parecerían que se vuelven ciertas, vivimos en una dictadura liderada por la oligarquía. Regresamos a ese país de los notables, donde hacían lo que les daba la gana. En todos los poderes del Estado vemos como se ejecuta el reparto; hemos retrocedido a la época más oscura del Ecuador.

Sin lugar a dudas, Julio Cesar Trujillo pasó a la historia – cuando se creía que ya estaba ahí desde hace rato – como el peor ecuatoriano, quien se burló de la voluntad popular y de la Constitución.

Que cada canallada que le hacen a la Patria, nos motive a organizarnos y a salir a las calles. Necesitamos con urgencia, movilizarnos contra el gobierno y la oligarquía, hoy con más fuerza y desde la resistencia, ¡a las calles!

 

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