Noboa y la diplomacia de cartón
Daniel Noboa, el bananero-presidente ausente, parece haber inaugurado una nueva época de la diplomacia en el Ecuador: la de cartón. Una insensatez disfrazada de relacionamiento multilateral, sigue siendo utilizada por Noboa desde su gran derrota política en la consulta popular y referéndum del 16 de noviembre de 2025, tras la cual se ausentó más de dos meses -entre vacaciones, cumbres empresariales, banquetes y reuniones con Palantir- montando nuevamente una cortina de humo: la del empresario-diplomático.
Con la derrota del NO, el relato central del mandato de Noboa, el Conflicto Armado Interno, y su principal objetivo de reformar -o de una vez deshacerse por completo- de la Constitución para permitir bases militares yanquis, Daniel Noboa dejó de producir 5 TikToks diarios y partió de gira sin fecha de retorno, tomando la excusa de una fastuosa agenda diplomática. Cuan genuinamente robusta puede ser esa agenda, cuando a su posesión no asistió prácticamente ningún jefe de Estado invitado. Ahí hay gato encerrado.
Los nutridos 32 viajes internacionales que Noboa realizó en 27 meses de gobierno-más de uno por mes-, lo convierten en el presidente con más horas de vuelo en la historia, sin siquiera haber cumplido un solo mandato. En este sentido, la diplomacia de cartón no solo recoge migajas de lo que la Unión Europea o EE.UU. se encuentren dispuestos a soltar a un país a la deriva, que funciona como megapuerto de narcóticos y materia prima, ante todo minera.
Mucho más bajo en estatura, menos blanco que Trump -en su caso menos anaranjado-, Daniel Noboa pasó a inaugurar el trumpismo criollo como política exterior del Nuevo Ecuador. Aspirando a ser un Donald en Sudamérica, entremezclando populismo comercial-penal-securitista, y con un evidente complejo napoleónico, el Nuevo Ecuador se convirtió en un remake sureño de mala calidad, la eterna posición en la que la clase capitalista local y global ha sumido al Sur global y particularmente al Ecuador. Daniel Noboa llegó a la presidencia con la tarea expresa de recolonizarnos.
Pero ¿cuáles son los resultados del “sacrificio” hecho por Noboa, al verse “obligado” a ausentarse un total de 4 meses del Ecuador en sus tan solo 27 meses de gobierno?
El Nuevo Ecuador, proyecto mediático-comunicacional, pasó a alardear y reclamar prácticamente cualquier acontecimiento noticioso del país a nivel internacional como logro personal de Daniel Noboa. Cuando un presidente tiene que declarar una visita de Will Smith para la filmación de un documental de National Geographic como logro presidencial, o pagar USD 4 millones para ser recibido por Donald Trump y conseguir la foto tan anhelada con el gringo loco, reflejan que para la clase empresarial la diplomacia, como el Nuevo Ecuador, no son más que cortinas de humo en su afán por convertir al país en una sola gran empresa primario-narcótico-exportadora.
De los “logros” de la más de una treintena de viajes de Noboa, se cuenta un ínfimo Acuerdo de Inversión con la Unión Europea por USD 8 millones, el “anuncio” de futura inversión de 400 millones por parte de EE.UU. en infraestructura -seguramente privada- y dos TLC -Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos-, socios comerciales insignificantes para el Ecuador, mientras Noboa impone un arancel del 30% a la importación del cuarto socio comercial del país, Colombia. Un reciente cierre técnico del Acuerdo de Asociación Económica Integral -CEPA- con Emiratos Árabes Unidos, logra tan solo la exclusión del top 10 de productos exportados con 0 arancel, como banano, atún, flores, y hortalizas. ¿No será que Noboa Trading se encuentra expandiendo sus propios mercados?
Mientras el Nuevo Ecuador según Noboa, quien ni siquiera parece residir en el país, se convirtió en el paraíso sobre la tierra, el 2025 cerró con al menos 10.000 muertes violentas, y una tasa de 50,9 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Reforzando patrones extractivistas y efectivamente perpetuando el ciclo de dependencia hacia los mercados de materias primas y recursos provenientes de la minería, la clase empresarial invoca el mito del desarrollo con “ayuda” externa, mientras en términos materiales subasta las áreas estratégicas a precio de gallina muerta, atrayendo más extractivismo y entregando electricidad, petróleo, infraestructura a consorcios privados multinacionales, con intereses directos en concesiones mineras actuales -Atico Mining- y futuras. Esta lógica impone condiciones de lumpenización a la clase trabajadora el campo, y la ciudad con la única promesa de la violencia, la muerte o la migración. El Nuevo Ecuador impone los Juegos del Hambre.
El 4 de febrero de 2026, Ecuador suscribió con EE.UU. el Marco para el Aseguramiento del Suministro y Procesamiento de Minerales Críticos y Tierras Raras -cobalto, cobre, litio, níquel-, cumpliendo un nuevo hito histórico en el arrodillismo y la entrega incondicional del Ecuador a Estados Unidos, con minerales y vidas incluidas. El mismo día en Quito, Gian Carlo Loffredo y la embajadora de Turquía en Ecuador, Makbule Basak Yalcin, firmaron un acuerdo de cooperación militar, mismo que acerca al Nuevo Ecuador a uno de los Estados más autoritarios y militaristas, con su propio genocidio contra el pueblo kurdo.
Por su parte, al acercarse al Estado ilegítimo de “israel” y sus regímenes títeres, el Nuevo Ecuador abandonó su posición histórica de apoyo a la autodeterminación del pueblo palestino, para pasar a abstenerse en la ONU desde 2024, incluso votando en apoyo de resoluciones al genocidio sionista-israelí, convirtiéndose así también en cómplice del exterminio.
El Nuevo Ecuador: la promesa de convertir a un territorio entero en una sola gran hacienda narcocolonial. Mientras se impone únicamente la reprimarización ecónomico-extractiva y se recorta la inversión pública a su mínima expresión, el Nuevo Ecuador institucionaliza el autoritarismo y terrorismo estatales: el Narcoestado ecuatoriano.
Tras es resurgimiento de la doctrina Monroe en su versión MAGA -Donroe-, en un Estado absolutamente sumiso en términos políticos, económicos, comerciales y estratégicos como el Nuevo Ecuador, el presidente empezó a emular a Trump, en una suerte de trumpismo criollo, una copia barata y demacrada de la diplomacia y política doméstica de la nación más criminal de la historia –los EE.UU.; y un empresario megalómano que representa a la oligarquía pedófila caníbal enquistada en lo más alto del poder político global.
Quién hubiese pensado que cuando Marx describía a la clase capitalista como vampiresca y chupasangre, estaba hablando en términos literales –pues lxs marxistas. El empresariado no solo explota nuestros cuerpos y se adueña de nuestras vidas por medio de la esclavitud del salario, sino que literalmente nos consume de principio a fin -prefiriendo, claro está, a recién nacidos. Los capitalistas no solo viven de nosotros, sino que chupan nuestra sangre, comen nuestra carne y nos sacrifican en rituales, pensando que así se asemejan a los dioses. Daniel Noboa, fanboy acérrimo de Donald Trump, parece aspirar a pertenecer al selecto club de invitados a la famosa Isla Epstein. Dime a quien admiras, y te diré quién eres.