Juche: la lucha por la liberación de la humanidad
Hoy, ante un panorama ideológico de liquidez conceptual, observamos un quiebre hacia un crisol de líneas de pensamiento marxista. Al hacer un paralelo con el comportamiento intelectual de la población y de los movimientos -de izquierda o no- se genera lo que el psicólogo Barry Schwartz denominó en 2004: la "paradoja de la elección".
Esta paradoja se refiere la contradicción que existe entre las posibilidades u opciones de elección, y la consecución de la satisfacción o la felicidad. Es decir, se produce un fenómeno de ansiedad, frustración e insatisfacción colectivas, que dentro de los movimientos de avance histórico, han llevado a las poblaciones hacia el nihilismo. Muy paradójicamente. Entendiendo al nihilismo como el vaciamiento absoluto de sentido y valor a la existencia humana.
Tal vez se ha perdido la línea clara de desarrollo del marxismo. A partir de la inmensa evolución de esta ciencia, partimos del marxismo clásico del siglo XIX, el cual en el siglo XX derivó hacia el marxismo de defensa nacional -vinculado arquetípicamente a Stalin- o hacia el de liberación nacional, personificado en figuras como Mao Zedong, Ho Chi Minh y la Revolución Cubana, entre otras.
Entre estas corrientes, una que combina ambas naturalezas —la de liberación y la de defensa— es la Idea Juche, impulsada por el noble pueblo de Corea del Norte. Se examinará aquí por su espíritu indomablemente pujante y su altísimo impulso combativo. La Idea Juche, aun en un mundo de escalada reaccionaria, imperialista y tiránica, no deja de consolidarse como un dique de lucha y claridad ideológica, comprometida con el camino correcto de la historia para los pueblos de la humanidad.
A pesar de que muchos la miran con ojos de demérito especulativo, la Idea Juche ofrece claridad ideológica ante la crisis civilizatoria que vivimos y que necesitamos resolver.
Citando en su parte medular la obra “Sobre la idea Juche”, su centro de gravedad establece lo siguiente: "El hombre es dueño de todo significa que es dueño del mundo y de su propio destino; y que él lo decide todo quiere decir que desempeña el papel decisivo en la transformación del mundo y en la fragua de su propio destino" (Kim Jong Il, 1982).
Esta claridad se ha perdido hoy, alejándonos de la brújula que indica por qué se lucha por un mundo más justo y, por otro lado, cortando la fuente de propósito de la causa sagrada por la liberación de los pueblos de la humanidad en su conjunto.
A su vez, la Idea Juche genera un ecosistema que, al interiorizarlo, nos arroja conclusiones muy claras: la naturaleza de toda revolución es creadora, y la cualidad extraordinaria de la humanidad es precisamente esta misma: LA CAPACIDAD DE CREAR. Una revolución sin esta naturaleza, simplemente no es revolución.
Esta capacidad de crear se vincula a virtudes como la conciencia y la responsabilidad ante el destino. El mismo ejercicio de transformar la naturaleza en favor del ser humano es una actitud liberadora frente a las restricciones que el medio reaccionario podría tratar de imponernos. Es decir, se trata de la vinculación de la sagacidad como virtud y como ejercicio de liberación del ser humano de los sistemas opresivos.
Esto nos lleva a la condición del ser humano de buscar su independencia, como se señala aquí: "La lucha por transformar la sociedad tiene por finalidad emancipar a las masas populares de la subyugación clasista y nacional, y crearles condiciones sociopolíticas para gozar de una vida independiente" (Kim Jong Il, 1982).
Por otro lado, surge la necesidad de entender el sentido primario de la independencia, especialmente ante las carencias de nuestras sociedades, las cuales, a nivel de neocolonialismo, nos han llevado a una dependencia insana de las transnacionales. De ahí la necesidad de la independencia material de los países, tal como se expresa: "La lucha por transformar la naturaleza está llamada a liberar de sus restricciones a las masas populares y crearles condiciones materiales para disfrutar de una vida independiente" (Kim Jong Il, 1982).
La formación de un hombre nuevo, de un arquetipo antropológico, es algo que la Idea Juche maneja con claridad. De ahí que la vinculación de la capacidad de crear como factor en la construcción de la independencia sea la práctica de las virtudes de la conciencia mencionadas antes. Citando el mismo texto: "Para ser independiente y creador, el hombre debe poseer una conciencia ideológica independiente, que implica la comprensión de su posición como dueño de su propio destino y la voluntad de forjarlo por sí mismo" (Kim Jong Il, 1982).
En paralelo, la Idea Juche expone verdades sobre las sociedades que no son independientes, las cuales apuntan a su propia invisibilización o incluso a su caótica autodestrucción. Curiosamente, esto puede diagnosticarse en nuestros países y en otros de naturaleza ignominiosa similar, donde el ego de la población en general domina sobre la humildad, lo cual impide el desarrollo de la virtud de la conciencia.
"En estos países, donde están profundamente arraigados el nihilismo nacional y el servilismo a las grandes potencias como consecuencia de que en otros tiempos los imperialistas practicaron la asimilación colonial y la política de supresión de la cultura autóctona, se deben hacer especiales esfuerzos por elevar la dignidad nacional y el orgullo revolucionario" (Kim Jong Il, 1982).
No es casualidad que la Idea Juche llegue a estas conclusiones. Corea del Norte convive con sus hermanos de Corea del Sur y puede observar con claridad los fenómenos sociales influenciados por la alienación neocolonial, ejercida sobre un país que, a primera vista, parece independiente pero que en la práctica no lo es.
Así se entiende la necesidad de una lucha ideológica acertada. Una situación que, lamentablemente, no se comenta a nivel de la sociedad o de los ecosistemas de organizaciones políticas y activistas con la profundidad analítica requerida. En sí misma, la crisis civilizatoria genera el fenómeno característico de un nihilismo social; de ahí que los tejidos sociales se vayan desmoronando. Esta posición filosófica es la base que dificulta cualquier modo de organización de las personas e impide su capacidad de defensa ante la crítica situación de la sociedad y poder de respuesta colectiva.
Es decir, se forja una desesperanza estructural, una especie de nihilismo colectivo o social que no permite construir nada a nivel comunitario para enfrentar la situación de calamidad actual. Esto es algo que estamos viviendo en estos momentos, y que paradójicamente puede ilustrarse con lo siguiente, citado de la revista Forbes en Ecuador:
"Cuando los lazos comunes se rompen, la sociología advierte que el nihilismo se traduce en una profunda crisis de valores prácticos; un tejido social se descompone y avanza hacia la nada social en el momento en que las estructuras comunitarias despojan de dignidad y decoro a los propios ciudadanos" (Almeida, s.f.).
El conocimiento de la humanidad es enorme, casi infinito, y debemos buscar las herramientas para hacer frente al mal existente. No podemos sumergirnos en la fatalidad inmanente del vacío de propósito impuesto por el nihilismo negativo, utilizándolo como escudo o excusa ante la responsabilidad histórica incumplida por quienes tenemos el deber de actuar, como voluntad heredada del destino.
Es ahí donde el Juche norcoreano, como idea desarrollada del marxismo, nos muestra respuestas de carácter universal, similares a las brújulas históricas que solo las grandes civilizaciones del pasado supieron ofrecer.
Tal es la correspondencia: la búsqueda de la independencia implica conciencia tanto individual como colectiva; para llegar a una revolución se debe tener un espíritu creativo e innovador; y dado que solo el ser humano posee estas capacidades, el centro de la lucha actual es el ser humano. Es decir, la lucha es por la humanidad.
Referencias
Almeida, D. (s.f.). *El nihilismo (I)*. Forbes Ecuador. Recuperado el 26 de septiembre de 2026, de https://www.forbes.com.ec/columnistas/el-nihilismo-i-n74399
Kim Jong Il. (1982, 31 de marzo). *Sobre la idea Juche*. Asociación de Amistad con Corea. Recuperado el 26 de septiembre de 2026, de https://www.kfa-eh.org/wp-content/uploads/2015/10/kimjongil3047-35.pdf