Nuevo Ecuador: territorio de sacrificio y experimento colonial
El Nuevo Ecuador, en manos de la fracción más recalcitrante y arrodillista de la lumpenburguesía local, se constituye en una sola gran colonia yanqui, enfocada en la exportación total, desde minerales y tierras raras, hasta data y sustancias ilícitas. Con el beneplácito de EE.UU. y la pantomima fracasada y revivida de la “guerra contra las drogas” de los años 70, esta gran hacienda narco-primario-exportadora se constituyó en el primer exportador de cocaína a nivel global -70% de la cual ha sido encontrada en cargo del Grupo Nobis-, además del país más violento de todo el continente -52 muertes violentas por cada 100.000 habitantes en 2025-. El Ecuador, además de ser una colonia no oficializada de los EE.UU., es otorgado como territorio y pueblos en sacrificio.
El Nuevo Ecuador experimenta con la población nuevas técnicas de control y exterminio social impuestas por el sionismo israelí, convirtiendo al territorio en un solo gran experimento social, encaminado a perpetuar y a su vez también profundizar el sistema capitalista en crisis. Los algoritmos encaminados a perfeccionar el nuevo régimen tecnofascista global, mismo que se exportó desde Palestina ocupada antes y después del 7 de octubre de 2023, se está ensayando actualmente en territorio ecuatoriano, para a su vez ser impuesto a toda América Latina. Los actuales operativos en Esmeraldas, Los Ríos, Guayas y Santo Domingo; además de los preparativos yanquis en la base de Manta nuevamente bajo su control -anteriores al bombardeo e invasión a Venezuela, demuestran que el Nuevo Ecuador es pieza clave y fundamental en la política de patio trasero de Donald Trump.
La reciente apertura de una oficina permanente del FBI en Quito, una institución que en su nombre reafirma su carácter federal, representa además una entrega de soberanía territorial, jurídica, política e incluso penal a una nación y jurisdicción extranjera. Daniel Noboa sueña con convertirse en la estrella 51 de EE.UU. El Acuerdo Comercial “Recíproco” ACR también refuerza el alineamiento a la política exterior yanqui. Ecuador deberá aplicar medidas restrictivas equivalentes si EE.UU. bloquea importaciones de un país tercero, dificultando las relaciones con Rusia, China, Irán y Colombia, que es el cuarto socio comercial del Ecuador, con quien Noboa ya ha replicado en múltiples ocasiones la contienda fascista de Trump con Petro. Es importante mantener presente que Noboa empezó aumentando impuestos a los productos colombianos, para luego bombardear la frontera con Colombia, ejecutando el juego de empujar los límites, bien aprendido del sionismo.
El Acuerdo de Comercio “Recíproco” garantiza otras extracciones necesarias para la voracidad del capitalismo: mano de obra barata y materia prima barata. Sectores vulnerables a la competencia como la producción de trigo, maíz, lácteos y carnes de pollo, cerdo y res se destruirán frente a subsidios agrícolas estadounidenses, que además están altamente tecnificados. Este acuerdo pone en riesgo vital la producción nacional y la soberanía alimentaria, sobre todo a la agricultura familiar campesina, y pequeños y medianos productores. Este ACR es una estrategia para despoblar el campo e intensificar un nuevo proceso de reacumulación primitiva -concentración de tierras, facilitando la compra de tierras para la agroindustria de producción intensiva en monocultivos, además trabajada con mano de obra barata. Proceso que a su vez facilita también el ingreso de proyectos extractivos en territorios con el tejido social golpeado por la precarización.
Adicionalmente está la apertura de la oficina de Palantir en Cuenca, justamente donde existe gran resistencia a la expansión de la frontera minera. Palantir ya ejecuta operaciones en el país, específicamente en las aduanas. No es coincidencia que la empresa de hi-tech intensifique operaciones en un territorio donde además operan el Comando Sur y el FBI. También es importante tener en cuenta que Palantir es una de las empresas de Inteligencia Artificial más activas en la nueva estrategia de guerra con la automatización de la toma de decisiones operativas militares, sino que también organiza los mapas de los aparatos de inteligencia para el control de poblaciones. Ecuador será territorio y pueblos de sacrificio en la experimentación de la imposición de un modelo de control social que se replicará en el resto de América Latina: militarización interna, discurso del enemigo interno e implementación de la IA para “predecir” y neutralizar potenciales amenazas, “incluso antes de que aparezcan”.
Esta estrategia perversa de sometimiento y explotación total, característico del momento histórico que se configura como fascismo sionista, también incluye la modificación en la forma de Estado por medio de la reestructuración del Derecho. Las nuevas leyes que se fueron configurando desde la pandemia, que incluyen la normalización del recurso de Estado de excepción hasta la flexibilización laboral expresada en la Ley de Apoyo Humanitario, cimentaron las transformaciones que han ido degradando al Estado y a la democracia -como norma y como valor. Por un lado alrededor del 90% de los más de 2 años de gobierno narcobananero, hemos pasado en estado de excepción, que es la normalización de suspensión y negación de derechos constitucionales.
Por otro lado, la Asamblea Nacional ha logrado mayoría en una serie de proyectos de ley presentados por el Ejecutivo como económicas urgentes, que contemplaron gatillo fácil, inmunidad para los aparatos represivos, condonación de deuda a grandes grupos económicos, espionaje cibernético sin orden judicial, militarización de reservas naturales, eliminación u omisión de derechos como la consulta libre, previa e informada, etc. Este desprecio por el orden democrático se expresa también en el incumplimiento de varias consultas populares, como la del Yasuní en 2023, y la consulta del 2025, donde a pesar del contundente rechazo popular en las urnas el 16 de noviembre, Noboa ha otorgado las bases militares del país a una fuerza militar extranjera.
La expresión más franca del resquebrajamiento del orden democrático es el terrorismo de Estado. Desde el 2023 hasta abril de 2025, se han denunciado 285 casos de tortura, 44 casos de desaparición forzada y 27 casos de ejecuciones extrajudiciales. Entre estos casos se encuentran Ismael, Nehemías, Steven y Josué, los cuatro niños de las Malvinas, que fueron secuestrados, torturados, asesinados, descuartizados y calcinados por las FF.AA. en diciembre de 2023, en el marco del supuesto Conflicto Armado Interno, mismo que fue descartado por la ONU este pasado viernes 20 de marzo. En el marco de una revisión periódica en Ginebra, un total de 8 altos relatores en materia de derechos humanos, entre ellos el Grupo de Trabajo sobre el uso de mercenarios y la Relatoría Especial de Protección de Derechos Humanos Frente al Terrorismo, descartaron la existencia de un Conflicto Armado Interno en el Ecuador. Advirtiendo además que la aplicación de cánones de guerra en contextos de seguridad interna genera violaciones a la garantía de derechos humanos fundamentales para la población.
Ejemplo de esto es que en el marco de la más reciente declaración de Estado de excepción, renovado con decreto 311 el 28 de febrero de 2026, siete militares torturaron con electricidad y extrema violencia al pescador Bryan Ledesma de 28 años, hasta causarle la muerte, el pasado 16 de marzo en Milagro. Este caso se suma a las ejecuciones extrajudiciales de Efraín Fuerez, José Guamán y Edison Farinango, en el marco del Paro del Pueblo de septiembre y octubre de 2025. Casos que permanecen en la impunidad, como todo el resto.
De igual manera, bombardear a campesinos es una nueva dimensión del terrorismo de Estado en operaciones conjuntas con el Comando Sur. El pasado 18 de marzo el ejército bombardeó una zona campesina en Lago Agrio en la frontera con Colombia, bajo la excusa de ser un campamento “narcoguerrillero”. Los campesinos denuncian que militares fueron a quemar las casas noches antes del operativo y que fueron torturados. Lo que destruyó el bombardeo fueron sus casas. En términos de derecho internacional humanitario, la existencia de un Conflicto Armado Interno no se encuentra ni sustentada ni evidenciada en el Ecuador, constituyendo una amenaza grave y directa a los derechos humanos y constitucionales de 18 millones de personas. Específicamente la creación de un enemigo interno y tratar a grupos de delincuencia organizada como “terroristas”, abre las puertas para la criminalización de la población organizada y la militarización interna.
Así el Nuevo Ecuador, en manos de la fracción más recalcitrante y arrodillista de la lumpenburguesía local, se constituye en una sola gran colonia yanqui. Dispuesta para la construcción y perfeccionamiento de los mecanismos políticos, militares y comunicacionales que se utilizarán en la región para el control total de los territorios y poblaciones. Para ejecutar la Doctrina Donroe –elemental en su guerra interimperialista contra China y Rusia, el imperialismo no escatimará en el uso de la extrema violencia y el terrorismo económico como demostró en Gaza, en Cuba y Venezuela. El Ecuador es otorgado como territorio y pueblos en sacrificio, por parte del lacayo estrella del caníbal pedófilo de Trump, Daniel Noboa Azín.