A 1097 días de terrorismo fascista sobre Gaza
Este 7 de octubre se conmemora el tercer aniversario del Al-Aqsa Flood, un día en el que el pueblo palestino, encabezado por su resistencia, alzó un grito de dignidad ante el mundo, frente a un genocidio que se perpetúa por más de 7 décadas. El mal llamado Estado de “israel” nació con una masacre -la Nakba- marcando el inicio de una ocupación militar y limpieza étnica que se comparan únicamente con el apartheid en Sudáfrica o la Alemania nazi.
El supuesto pueblo elegido de dios, que sostiene una fábula de persecución perpetua en su contra para justificar lo injustificable, aplica las mismas lógicas de exterminio bajo las cuales sufrió, conjuntamente con comunistas, gitanos y maricas, durante el holocausto europeo. El nazismo no se constituyó como un proyecto totalitario direccionado en única instancia en contra de los pueblos judíos, sino que tuvo como su enemigo constitutivo y antagónico al comunismo y a los comunistas. Pero sabemos que Occidente es sionista y ha tergiversado sistemáticamente la historia para minimizar el papel heroico del Ejército Rojo. 27 millones de soviéticos ofrendaron su vida para liberar al mundo del fascismo, y Europa nunca les perdonará por ello, como diría el Mariscal Gueorgui Zhúkov.
Que un siglo después el sionismo se escude detrás del antisemitismo para cometer sus crímenes, es inaceptable. Sino ¿qué es lo que la Asamblea General de las Naciones Unidas le permitió hacer al genocida y sicópata Benjamín Netanyahu?
Desde el supuesto cese al fuego del 10 de octubre de 2025, han sido ejecutados 1.500 palestinxs en Gaza, además de al menos 5.000 heridxs. Un genocidio que se recrudeció hace exactamente 1097 días, ha provocado 1.4 millones de desplazados directos, además de una crisis humanitaria que coloca a más de 1 millón de personas en emergencia alimentaria, tan solo en Gaza. A esto se suman los casi 700.000 palestinos que atraviesan hambruna -otro crimen en contra de la humanidad por parte de la ocupación sionista-.
Desde el 7 de octubre de 2023, “israel” desató el verdadero infierno en la tierra sobre Gaza, un territorio incluso más pequeño que la ciudad de Quito, un campo de concentración al aire libre en el que se aglomeraban alrededor de 2.4 millones de personas, antes del inicio de la última campaña genocida. Un total de 223.000 toneladas de explosivos fueron arrojados desde octubre de 2023, generando 61 millones de toneladas de escombros.
Un genocidio planificado por inteligencia artificial y transmitido en tiempo real, dejó al menos 680.000 muertxs, de lxs cuales 350.000 son menores. El infierno en la tierra impuesto por el colonialismo sionista golpea de manera excepcional a niños, niñas, y adolescentes, convirtiendo a Gaza en el territorio con la mayor tasa de amputaciones infantiles per cápita a nivel mundial, al menos 42.000. Gaza actualmente es hogar del grupo más grande de niñas y niños amputados en la historia.
Mientras tanto, el 7 de octubre de 2023 implicó una aceleración de la expansión del proyecto colonial sionista, desplegando sus tentáculos en inteligencia militar y artificial para el control poblacional de los pueblos del mundo y particularmente, del Sur. El control de recursos vitales, entre ellos el agua se convierten en un intereses geoestratégicos a apropiarse. Poco a poco la empresa nacional de agua israelí Mekorot –que controla la extracción y suministro de agua en Cisjordania también- se instaló en América Latina, adquiriendo fuentes hídricas en la Patagonia Argentina, e imponiendo “proyectos” en México, Brasil, Chile y Uruguay.
Por su parte, el autoproclamado presidente “más sionista de la historia”, Javier Milei declara en la Asamblea General de las Naciones Unidas que colonxs “serán bienvenidos”, indicando su complicidad en la recolonización de su propia tierra, por la cual tiene menos aprecio que a la supuesta “tierra prometida”.
El control del agua es solo uno de los mecanismos de colonización y extracción de recursos que emplea el ente sionista en América Latina. Los tentáculos con los que la ocupación sionista intenta asfixiar a Gaza y toda Palestina ocupada, se globalizaron bajo el signo de la IA, para implementarse como lógicas de disuasión para garantizar la acumulación de capital, inaugurando el momento histórico del tecnofascismo. Así, se bombardean países, secuestran presidentes y fiscales, se bloquean pueblos libres, se interviene en elecciones, y se militarizan territorios enteros, coadyuvando a implementar un pacto continental de ultraderecha: el Escudo de Las Américas.
Adicionalmente, la expansión de la cooperación militar con Israel, enfocado en entrenamiento a fuerzas represivas y militares, además de la integración en el paraguas de control poblacional establecido con la IA, nos coloca en un escenario de hipervigilancia vertical. La reciente deportación a Suiza de Ola Bini, desarrollador y activista de los derechos digitales, con informe de seguridad nacional sellado, da cuenta de la vulnerabilidad en la que las libertades liberales se encuentran. Derechos como la libre asociación, la libertad de expresión, el derecho a la protesta, resistencia y más, están siendo eliminados de la nueva forma que toma el Estado dirigido por Noboa: un Estado fascista.
El Escudo de las Américas se ha convertido en la institución instrumento para la imposición imperialista sionista en América Latina. La injerencia y papel de “israel” en la trasformación de los Estados latinoamericanos hacia el tecnofascismo, es evidente en varios escenarios. Uno especialmente alarmante por la falta de familiaridad con la tecnología y la correlación de fuerzas, es por medio de la utilización de software de espionaje y vigilancia, de los tantos desarrollados por Palantir. Pero también en la intervención en elecciones a lo largo de todo el continente, por medio de empresas como BlackCore o Madero Media Group de Cerimedo y Neira. En ambas filtraciones del HondurasGate también se revela el plan de transformar a Honduras en una base política, económica y militar de EE.UU. e “israel”, para el control y gestión de toda América Latina.
Es alarmante la aceleración con la que la palestinización de Nuestramérica se concreta. El proceso imperialista de ocupación de territorios y extracción de recursos por medio de la imposición de la extrema violencia se muestra en varios territorios. Venezuela fue solo el comienzo del avance franco de este proceso de sometimiento y exterminio contra los pueblos. A 1097 días de genocidio intenso en Gaza y casi 80 años de ocupación en Palestina, lo que más les debemos a los pueblos heroicos que organizarnos y luchar en nuestros propios territorios, por nuestra propia libertad y nuestra propia dignidad. Resistir a la suerte perversa que los poderosos quieren para nosotrxs todxs. Es necesario estar a la altura de la historia.
A 1097 días. Palestina libre, del páramo al mar.