Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente

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Jueves 22 de Julio de 2021

El 25 de julio del año 1992, en la República Dominicana, se llevó a cabo el primer encuentro de Mujeres Afrolatinas y Afrocaribeñas, con la participación de 400 mujeres provenientes de 32 países del continente. Se reunieron con el propósito de visibilizar las luchas y resistencias de las mujeres afro, y analizar las duras secuelas del racismo, el patriarcado y la desigualdad en la región. Entre las resoluciones finales del encuentro, se plantearon una serie de acciones con el intento de combatir las problemáticas del racismo y patriarcado contra las mujeres afro, y al mismo tiempo rendir un homenaje a todas aquellas mujeres afrodescendientes que lucharon para un mundo libre de injusticia y desigualdades.

A los 29 años de aquel encuentro, siguen en pie las luchas de las mujeres afrodescendientes, y su búsqueda de la eliminación de cualquier tipo de discriminación estructural étnico-racial y de género.

Desde entonces, las mujeres afro-latinoamericanas, afrocaribeñas y de la diáspora, hemos creado grupos de reflexión y compromiso para trabajar por nuestros derechos. Trabajando por la eliminación de las desigualdades que experimentamos a diario, sumándole a esto la discriminación que aún nos afecta, a pesar de la existencia de políticas públicas que respaldan nuestros derechos, y el reconocimiento como seres humanos. Por ello reconocer las brechas sociales, económicas, educativas, de acceso a salud, entre otras, frente al resto de mujeres no afrodescendientes, es vital para cumplir con el objetivo de la construcción de una sociedad más justa.

En los últimos años se ha visto el surgimiento de numerosos círculos y redes de mujeres negras, destinadas a construir estrategias de acción y políticas públicas que ayuden a mejorar nuestra calidad de vida, y erradicar el racismo y la discriminación.

Aún en pleno siglo XXI, se evidencian múltiples formas de violencia contras niñas y mujeres. Y la situación se agrava cuando el análisis se hace desde una perspectiva étnica. Es el momento histórico de combatir la exclusión y la marginalidad que nos han perseguido por más de 500 años, desde la colonización.

La carga histórica y la herida colonial, son evidentes incluso hasta hoy, –supuestamente abolida la esclavitud, dadas por terminadas las administraciones coloniales e instituidos los Estados nacionales en la región-. Las secuelas del colonialismo, que construye e integra el orden ideológico y funcional del sistema, que subordina a las personas, basado en una teoría racial, clasificando el color de piel y los rasgos fenotípicos de los sujetos colonizados. Hasta el día de hoy, existe cierta legitimidad al dominio impuesto por la conquista. En este sentido, es necesario señalar que la esclavización de personas provenientes de África, trajo consecuencias específicas para las mujeres.

Las mujeres fueron traídas en menores cantidades que los hombres, y fueron especialmente mercantilizadas, lo que las convirtió en objetos sexuales y de reproducción de mano de obra esclava. Con el tiempo, las divisiones de clase, género y raza, naturalizaron las relaciones de poder completamente desiguales, siendo las mujeres en general, y especialmente las mujeres afrodescendientes y negras, las más oprimidas, cosificadas y explotadas de la sociedad capitalista colonial patriarcal.

En otras palabras: “Aún persisten miradas y prácticas que estigmatizan a las mujeres afro. Estas han sido herederas de la historia que desde sus inicios ha sido violenta. El estereotipo más común de la mujer afrodescendiente es la hipersexualización, es decir, visualizada como objeto, expuesta como una cosa y vulnerabilizada ante el deseo de posesión ajeno, sin posibilidad de manifestarse por ella misma” (Afroféminas, 2017).

A esta estigmatización, se suma la situación de precariedad y exclusión a la que somos sometidas las mujeres afrodescendientes, generando un alto grado de vulnerabilidad. Por ello, hoy se conmemora un año más de la lucha que han venido dando los grupos de mujeres negras a nivel de Latinoamérica, el Caribe y la Diáspora. El 25 de julio es un día de lucha y resistencia, para nosotras mujeres afrodescendientes. Hoy celebramos, recordamos y actualizamos las luchas, y sumamos las pequeñas batallas ganadas, para un presente y un futuro libre de discriminación y racismo.

 

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