El Nuevo Ecuador es una colonia yanki
Tal parece que el Nuevo Ecuador, régimen títere por excelencia del decadente autoritarismo representado por Donald Trump, se superara a sí mismo en su propio arrodillismo. El anuncio del establecimiento permaneente y oficial de una oficina del Buró de Investigaciones Federales -FBI, por sus siglas en inglés- sella una alianza profana con el imperialismo en beneficio mamotreto a favor de la oligarquía parasitaria en el país.
La abominación de absoluto servilismo colonial llamada Nuevo Ecuador, no solo representa un nuevo momento histórico, sino también un renovado tipo de injerencia imperialista. La pérdida absoluta de soberanía a la cual se enfrenta el Ecuador en estos momentos, no se dio de la noche a la mañana, sino que es el producto de sucesivas concesiones a la injerencia directa de EE.UU. en territorio, a tal punto de convertirse en un apéndice, un simple ejecutor de la política imperial.
Incontables agencias de inteligencia habían penetrado territorio nacional desde hace al menos una década, -incluyendo al Mossad sionista y al Homeland Security Investigations HSI yanki que comanda las hordas neofascistas del ICE-, ahora el régimen de Daniel Noboa firma un memorando de entendimiento con el FBI el 11 de marzo, formalizando la ocupación estadounidense en el Ecuador.
Tanto Lenín Moreno como Guillermo Lasso, fueron piezas claves en preparar el terreno para una neocolonia estadounidense en uno de los territorios de mayor relevancia geopolítica en el continente, de acuerdo al nuevo reparto del mundo, entre EE.UU., Rusia y China. Durante el infame gobierno de Lenín Moreno, la embajada ecuatoriana en Londres permitió la captura ilegítima de Julian Assange, convirtiéndose en un precedente nefasto de graves violaciones al derecho diplomático, además de la primera entrega de soberanía territorial a los EE.UU.
El decrépito régimen oligárquico-financiero sostenido por Guillermo Lasso, uno de los artífices del feriado bancario y la sucesiva dolarización, firmó a puertas cerradas y en noviembre de 2023, a escasos días de dejar el poder, el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas con EE.UU., permitiendo operaciones militares y la impunidad legal absoluta de fuerzas militares yanquis en el Ecuador.
El verdadero inicio de la pérdida de soberanía en el Ecuador, que desemboca en el Narcoestado actual, inicia con la pérdida de soberanía monetaria con la dolarización en el año 2000, tras sucesivos gobiernos oligárquicos que llevaron a la economía nacional a una bancarrota total, aprovechada por el imperialismo económico estadounidense.
El 9 de enero del 2000, el Ecuador adoptaría el dólar como moneda oficial, cediendo indefinidamente su soberanía financiera y económica. En la actualidad, el Nuevo Ecuador es el tercer país más endeudado con el FMI, con una deuda directa de alrededor de USD 9.000 millones en 2026 -USD 12.000 millones con intereses-, tan solo detrás de Ucrania y Argentina.
Mientras la clase empresarial se queda con las migajas del lavado de activos y réditos mínimos en intereses extractivistas, el Nuevo Ecuador no solo se convierte en una sola gran hacienda primario-narcótico-exportadora, sino que sirve como la más importante base militar yanki en América Latina.
La clase empresarial además del profundo rentismo y nula productividad que la caracteriza, logró una diversificación económica sin precedentes desde 2023: además del lavado de activos por medio de la agro-exportación, la burbuja inmobiliaria y la minería, el Ecuador con Noboa se convirtió en el epicentro indiscutible del narcotráfico a nivel mundial. El Narcoestado por excelencia -exportador global de más del 70% del polvo blanco, además de ser un producto histórico del parasitismo empresarial, se constituyó como tal bajo el Nuevo Ecuador.
Incontables denuncias públicas relacionan al Grupo Nobis en alrededor de un 10% de los intereses totales en las concesiones mineras a nivel nacional, representando no solo un conflicto de intereses, sino la complicidad directa en la destrucción planificada de uno de los territorios más biodiversos del planeta.
En el primer semestre de 2026, el Nuevo Ecuador abrirá nuevamente el catastro minero, permitiendo la concesión exprés de hasta 90 nuevos proyectos extractivos, sin necesidad alguna del cumplimiento al derecho a la consulta previa, libre e informada, y pasando por alto cualquier estudio de impacto ambiental en los territorios afectados.
La contundente negativa y el fracaso del paupérrimo Daniel Noboa en su segunda consulta antipopular en 2 años, el pasado 16 de noviembre de 2025 cuando recibió más del 60% en rechazo a bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano, lo llevó a tomar medidas extremas. Su clase, la de Epstein, tiene una frase: por la razón o por la fuerza. La ausencia del presidente por más de dos meses indicaba un siguiente paso en convertirnos en colonia yanki: la ocupación militar se impondría, por las buenas o las malas. A mediados de diciembre de 2025, aviones Hércules de la U.S. Air Force comenzaron a desembarcar en la base de Manta varias veces al día, siendo premonitorio a la cobarde incursión imperialista y primer bombardeo extranjero en la historia en contra de Venezuela, el 3 de enero.
El nuevo Ecuador es una colonia yanqui. ¿Qué vamos a hacer al respecto? Urge la organización efectiva, solidaria y combativa de la clase trabajadora.