La salud no se veta

se va a caer
Lunes 28 de Septiembre de 2020

En la tarde de hoy, en el parque del Arbolito, se hizo un plantón y marcha autoconvocada por colectivas feministas, organizaciones TILGBQ+ y diversos movimientos sociales en rechazo al veto total del Ejecutivo al nuevo Código Orgánico de Salud. Después de que el pasado viernes el Ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, anunciara el veto total por parte del Ejecutivo, que se había discutido y preparado por más de 8 años; todas las colectivas feministas, organizaciones TILGBQ+ y varios movimientos sociales, se posicionaron en rechazo al veto. La consigna principal es “la salud no se veta”, ya que el veto total supone una importante regresión en términos de derechos humanos.


El veto total al COS no solo representa la voluntad del ala más conservadora del país, con sectas como el Opus Dei y otras sectas cristianas; sino que refuerza el desdén del Estado patriarcal con la vida de las mujeres y las disidencias sexo-afectivas. Entre los cuatro artículos más relevantes del nuevo COS, estaban el artículo 155, 201, 208 y 193. Cada uno con una su relevancia y avance en términos de derechos sexuales y reproductivos.


El Art. 201 recordaba al cuerpo médico que cualquier aborto en curso debe ser atendido como una emergencia obstétrica, y la obligación al silencio profesional, normativa que ya existe y está estipulada en el Memorando Núm. MSP-2017-0790-M del Ministerio de Salud del Ecuador. Aun cuando no se estaba despenalizando el aborto en el nuevo COS, la sola idea de cuidar la vida de quienes abortamos, le era demasiado grotesca a la élite política ultraconservadora que gobierna. El debate acerca del aborto se instala en la domesticación y control de los cuerpos, y cuidar la vida de quien esta pasado por un aborto en curso, era inaceptable para esta élite que nos prefiere muertxs, antes que autodeterminadxs.


El Art. 155 estipulaba el derecho de todxs lxs niñxs y adolescentes a recibir educación sexual desde la primera infancia. El Ecuador es el tercer país de la región con mayor tasa de embarazo adolescente. Las campañas de los grupos antiderechos, como “con mis hijos no te metas”, solo refuerzan la cultura de la violación y las jerarquías sexuales. En países en los que se han implementado fuertes políticas públicas de temprana educación sexual, no solo se han reducido drásticamente las cifras de embarazo adolescente, sino que se han logrado hacer detecciones tempranas de violencia sexual intrafamiliar; así como se han logrado procesos de acompañamiento en infancias trans, previniendo suicidios y brindando soporte emocional, médico y psicológico a lxs niñxs y sus familias. 


El Art. 208 ilegalizaba por completo las clínicas de tortura, llamadas de “deshomosexualización”, reconociendo las diversas identidades de género y preferencias sexo-afectivas de las personas. Estas clínicas ya fueron ilegalizadas en 2012, pero aun funcionan de forma clandestina, la mayoría ligadas a sectas fundamentalistas cristianas, que tienen la costumbre histórica de violentar a todos los cuerpos que no caben en su estrecha moral.


El Art. 193 inhabilitaba la práctica de cirugías de asignación sexual a personas intersexuales en su primera infancia o sin su consentimiento. Esto era un avance importante, porque reconocía el derecho a la autodeterminación de las personas intersexuales con respecto a como quieran llevar su vida en cuanto a su identidad de género.


El sometimiento y explotación a los cuerpos de las mujeres y disidencias ha sido históricamente una de las bases más fuertes de la acumulación del capital, utilizando como herramienta mejor construida al patriarcado. La prohibición del aborto no cabe en la discusión filosófica y vacía acerca de momento en que la vida comienza, sino que se deposita en el concepto de la autodeterminación. Una de las formas de sometimiento más profundas y duraderas que estos dos sistemas –patriarcado y capitalismo- ha tenido sobre las mujeres y disidencias, ha sido el despojo del control y poder de discusión sobre nuestros cuerpos, el despojo del conocimiento y las violaciones sistemáticas. No resulta sorprendente que estos cuatro artículos, que poco a poco iban reconociendo estos derechos elementales, hayan sido los que despertaron más alarma entre grupos ultraconservadores.


Y tampoco es sorpresa que el año pasado, la misma Asamblea Nacional no haya despenalizado, como gesto ínfimo de empatía, el aborto por violación. En un país justo, las niñas no son madres, pero este es un país injusto con las niñas, con las mujeres y con las disidencias sexo-afectivas. El veto total al COS solo reafirmó algo que ya sabemos en cuerpo propio y que podemos ver cotidianamante.

Fotografías de Harí Villareal