¿Feministas como María Paula Romo?

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Martes 10 de Diciembre de 2019

El feminismo es un movimiento social, político y económico, que busca la transformación de la estructura patriarcal, el cual se lleva configurando a través de la historia. Hablar de feminismos, es hablar de pensamientos y prácticas para lograr reivindicaciones y transformaciones estructurales. El feminismo, como lo plantea Victoria Sau, es la toma de consciencia por parte de las mujeres sobre la opresión, dominación y explotación de las que hemos sido objeto en el seno del patriarcado, bajo sus distintas fases históricas de modelos de producción.

La búsqueda por la transformación estructural de la sociedad, tiene por objetivo alcanzar la libertad y la igualdad, pero: ¿cómo sucede eso? Tal como lo plantea Kollantai: las mujeres pueden llegar a ser verdaderamente libres e iguales, sólo en un mundo organizado mediante nuevas líneas sociales y productivas.”

Es por ello, que consideramos prioritario que la lucha feminista sea necesariamente anticapitalista, cuestionando los actuales modos y medios de producción. Es fundamental también que esta lucha cuestione al feminismo burgués, el cual pretende aprovecharse y apropiarse de la lucha de las mujeres, para seguir reproduciendo un sistema de explotación.

Kollantai plantea que, las feministas burguesas, buscan la igualdad en el marco de la sociedad de clases existente, dejando intacta la base de la sociedad. Luchan por privilegios para ellas mismas, sin poner en entredicho las prerrogativas y privilegios existentes. Su visión del feminismo, es una consecuencia de sus privilegios de clase. Así mismo lo planteó Rosa Luxemburgo, mencionando que, la reivindicación de igualdad de las mujeres, cuando se acuerda entre las mujeres burguesas, es pura ideología de grupos débiles sin raíces materiales y por ende: una farsa del antagonismo.

Construir una crítica intra feminista resulta fundamental, porque este ha sido el elemento que ha permitido avanzar al movimiento en términos históricos. Es por ello que en la actualidad nos permitimos cuestionar un feminismo que no toma en cuenta que a las mujeres no sólo nos atraviesa el patriarcado, sino también el capitalismo. Este feminismo no considera que la liberación de las mujeres resulta impensable, cuando la explotación económica nos sigue atravesando, y eso, lo parecen desconocer feministas como María Paula Romo.

Tal como plantea Simone de Beauvoir: “Las dos luchas han de ir juntas (en contra del capitalismo y el patriarcado). Parece imposible que el destino de la mujer cambie profundamente si el destino de la sociedad no cambia profundamente en cuanto a la lucha de clases. Pero también parece ilusorio pensar que la lucha de clases sirva por completo, tiene que existir una lucha específicamente para la mujer.”

Ser feminista no es una simple etiqueta social. Termina siendo una línea de pensamiento, forma de vida y forma de interpretar la realidad. Como a cualquier pensamiento, se le exige coherencia en el accionar. Por eso, el feminismo propone enfrentar cualquier forma de explotación, incluyendo a los gobiernos neoliberales, que proponen medidas económicas que nos precarizan, nos marginan y nos oprimen.

Sería una incongruencia pensar que el feminismo pueda cuestionar un sistema de dominación, al mismo tiempo de legitimar otros. Por eso, parece fundamental resistir ante el neoliberalismo, contestar a los gobiernos nefastos que se aferran al poder a través de la represión y organizarse ante gobiernos que recortan el presupuesto en todo lo que lleve social como nombre.

Es verdad que los feminismos se manifiestan a través de distintas tendencias políticas, complementándose en algunas, mientras en otros, se conforman con contradicciones insuperables, mediante la conciliación. Y entre Usted -Ministra Romo- y nosotras, no hay reconciliación mientras su feminismo defienda a una clase que nos oprime y explota; mientras usted represente a una institución que nos ha gaseado, golpeado y maltratado. Silvia Federici considera que un factor fundamental de la organización feminista desemboca en el rechazo a la brutalidad policial, al reforzamiento del aparato militar, y sobre todo, a la guerra.

A nosotras no nos mueve el feminismo burgués, porque entendemos que se trata de subvencionismo. Aquel feminismo, que considera fundamental acceder a escaños de poder, sin importar si en el camino se pisotea al movimiento de las oprimidas; ese feminismo que legitima y le hace juego al capitalismo. Y termina por ser de la siguiente manera: se feminiza la derrota, mientras se feminiza también la explotación.

Es por eso que cuestionamos el feminismo de María Paula Romo. Porque al sintetizarlo, no resulta ser más que un feminismo burgués, que termina por aprovecharse del movimiento de mujeres. Cuestionamos su feminismo, porque refuerza las estructuras de dominación, no sólo del patriarcado moderno, sino del capitalismo. Cuestionamos su feminismo, porque contamina la lucha, mediante la ideología dominante.

 

 

Referencias bibliográficas:

 

De Beauvoir, Simone, Por qué soy feminista. Entrevista televisiva concedida a

Jean Louis Servan Schreiber 6 de abril de 1975. Traducción de Gabriel

Méndez-Nicolás y Amanda Andrades.

 

Federici Silvia, Revolución en punto cero: trabajo doméstico, reproducción y

luchas feministas, 2013.

 

Kollontay, Alexandra, Extractos de Los fundamentos sociales de la cuestión

femenina, 1907

 

Luxemburg, Rosa 2004d [1912], ‘Women’s Suffrage and Class Struggle’, in

Hudis and Anderson (eds.) 2004.

 

Sau, Victoria, Un diccionario ideológico feminista. Barcelona, Icaria, 1981.

 

Fotografía:

www.metroecuador.com.ec

 

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