Lasso y Nebot en carrera para el 2021

hdiuah
Martes 27 de Agosto de 2019

Los líderes del Partido Social Cristiano – Madera de Guerrero (PSC-MG) y CREO, Jaime Nebot y Guillermo Lasso correspondientemente, han iniciado su carrera electoral con miras al 2021, tratando de ampliar su radio de acción y buscando posibles alianzas en el territorio. No obstante, este apresurado movimiento da cuenta de las tensiones existentes entre los dos partidos más representativos de la derecha ecuatoriana, y brinda una panorámica de los posibles escenarios pre electorales que podrían configurarse dentro de dos años o menos.

La Revolución Ciudadana constituyó un adversario imposible para la derecha, salvo durante el revés sufrido por el correísmo durante las seccionales de 2014, la derecha no logró consolidar una conducción hegemónica entre los diferentes sectores económicos y regionales que la constituyen. Permaneció fragmentada, apoyada en sus antiguos bastiones como es el caso del PSC-MG, salvo algunos despuntes como el de CREO en las últimas elecciones presidenciales, sin poder articularse en una escala nacional completa, superando los feudos regionales. Parecería que la “naturaleza” oligárquica y regionalista de las clases dirigentes que históricamente han detentado el poder en el país, se ha mantenido y acentuado. Hoy los caudillos de la reacción profundizan dicha herencia oligárquica en plena debacle de los grandes relatos políticos y los partidos tradicionales.

Podríamos creer que la urgida competencia pre electoral de la derecha no contempla algunas variables, entre ellas, la dispersión del voto y la atonomización de las organizaciones políticas durante las elecciones de marzo pasado, recodo del que no se puede salir simplemente visitando feudos de amigos. El retorno del correísmo a la arena política, las victorias de la Unidad Popular (UP) y Pachakutik (PK), la emergencia de referentes sin perfil político, como el del actual alcalde de Quito, Jorge Yunda, etc. Estos elementos podrían representar un freno real a las pretensiones del PSC-MG y CREO, evidenciado que el 2021 será una aventura electorera de grandes proporciones.

No obstante hay un elemento que no se puede obviar, y es que en estos momentos los socialcristianos se encuentran enquistados en espacios claves del aparato estatal, sea en el CNE, la Corte Constitucional, instituciones públicas, así como el gobiernos locales. Esto es si se quiere, la cuña que les permite manejar los hilos del poder en su plan de restauración neoliberal, no sin que existan desencuentros con otros sectores de la derecha, tal como si se tratase de la pugna entre una oligarquía ultra reaccionaria y una “modernizadora” en clave neoliberal.

Mientras que los motores de la derecha empiezan a expedir todo su fétido olor, la izquierda y el progresismo, se encuentran en una perdida de norte completo. Por un lado las posiciones paralizadas en la historia de la Unidad Popular, continúan caminando de la mano de la derecha, tal como lo vimos en 2017. Por otro lado, la idea del retorno de Correa como objetivo final, se perfila como la única opción electoral posible, sin que exista siquiera el margen para plantear un espacio unitario que integre al correísmo y piense más allá de éste.

La derecha está jugando con las fichas que dispone, recorridos y actos de pre campaña calientan el sentido común de la sociedad ecuatoriana, asqueada de la democracia burguesa y en completo desinterés por la política. Puede que llegue fragmentada como puede que no. Este estado completo de abandono y apatía, requiere de la mayor sensatez política para comprender que en 2021 el país jugará el todo o nada.

 

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