Feminismo negro: aportes y reconocimientos

GCH FN
Miércoles 28 de Noviembre de 2018

No podemos seguir hablando de un solo feminismo planteado desde una perspectiva occidental en un mundo cada vez más heterogéneo. Por este hecho, es necesario reivindicar sus distintas expresiones como el caso del feminismo negro, el cual no se limita a ser una categoría más sino que recoge el proceso permanente de resistencia  de las mujeres negras o afrodescendientes a lo largo de la historia. Para comprender al feminismo negro será fundamental desnaturalizar los estigmas sociopolíticos y económicos, la discriminación, el racismo estructural e institucional, para así reconocer sus luchas y particularidades, valorar sus aportes y descolonizar sus historias.

Incontables fueron las manifestaciones y prácticas violentas así como muertes de mujeres negras valientes y cimarronas, mujeres esclavizadas luchadoras por el derecho a que se reconozca su identidad, libertad y a tener una familia: a ser “personas”  (CIMARRONAJE Historia y Cultura Afrovenezolana, Marzo 2009), quienes se atrevieron a desafiar a un sistema esclavista y patriarcal. El feminismo negro se empieza a gestar en las plantaciones de algodón  y  caña, donde las mujeres negras esclavizadas reaccionaron frente a los abusos y situaciones de explotación al ser tratadas como objetos.

En diciembre de  1851 Sojourner Truth, una mujer esclava liberada e iletrada, luchadora abolicionista defensora de los derechos de las mujeres negras expresó un discurso extraordinario, al cual se lo ha denominado  el “Discurso fundacional del feminismo negro”, y que es reconocido por la frase “¿acaso no soy una mujer?” Sin duda, esta frase marcó el inicio de la autodefinición de mujer negra diferenciándose del concepto de mujer emitido por el feminismo blanco (Miranda, 2016).

La interseccionalidad es un concepto que se empieza a utilizar para describir el tratamiento de problemáticas históricas interrelacionadas frente a las relaciones de poder y dominación. Desenmascarar la situación excluyente de las mujeres negras  en cuanto a su condición de género, “raza” y clase social tal como lo presenta Angela Davis en su obra “Mujeres, Raza y Clase” (1981), se convierte en una alternativa que permite visibilizar la compleja situación de opresión y discriminación que afrontan las mujeres negras.

En estos momentos en que el feminismo está tomando protagonismo al enfrentarse de manera enérgica a la violencia patriarcal, el feminismo negro resurge como un movimiento contrahegemónico con un concepto descolonizador e interseccional conservando su especificidad, compuesto por mujeres empoderadas de sus derechos étnicos, sociopolíticos, culturales y económicos que se suman al proceso reivindicativo de lucha permanente de las mujeres diversas contra las violencias y prácticas de dominación.

Cada vez son más las organizaciones de mujeres negras o afrodescendientes de hecho y de derecho a nivel local, regional y mundial, cuya participación en las reuniones, asambleas y cumbres de mujeres  o feministas han permitido que sus voces se escuchen y se multipliquen rompiendo con la neutralidad invisibilizadora del feminismo eurocéntrico e incidiendo en el reconocimiento de las identidades de las mujeres diversas.

Existen y existirán múltiples retos por enfrentar como mujeres y mujeres afrodescendientes, para que los Estados mediante todos los niveles de gobierno establezcan políticas públicas donde se  incluyan las agendas políticas de las mujeres diversas, tanto en la creación cuanto en la aplicabilidad de las mismas. El combate contra todas las formas de discriminación racial, xenofobia e intolerancia, todas ellas recogidas en Conferencias, Acuerdos y Tratados, como por ejemplo en el Plan de Acción de Durban (2001), Conferencia Mundial contra el Racismo, Conferencia Mundial sobre la Mujer Beijing entre otros, que otorgan el marco legal de aplicación, deben ser ejecutados así como también problematizados.

Sin embargo, uno de los mayores desafíos será la construcción permanente del poder popular desde las mujeres, el empoderamiento económico, el destierro del neoliberalismo patriarcal etnocéntrico, la lucha por la equidad de género, por la justicia, la igualdad de oportunidades sin discriminación, la participación ciudadana; la inclusión en los espacios de poder por parte de las mujeres diversas será fundamental.

La trasformación de las vidas de las mujeres no depende solo de la defensa, debate y disputa de los diversos tipos de feminismos, dependerá de la transformación de la sociedad en general al reconocer las diferencias como fortalezas en la lucha contra el único y gran enemigo de los seres humanos: el capitalismo y sus dinámicas de poder.  

 

Bibliografía.

elordenmundial.com/movimiento-feminista-negro

Rivera Lassén, Ana Irma, Mujeres afro latinoamericanas, afrocaribeñas y de la diáspora: voces, Ponencia dada en la Conferencia de Examen de Durban, Ginebra. 2009.

El Cimarronaje, Historia y Cultura Afrovenezolana. 2009

 

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