La fuerza de unas es la fuerza de todas

Marcha 8M Quito

 “A la huelga diez, a la huelga cien, 
en la historia vamos a aparecer. 
A la huelga cien, a la huelga mil, 
todas a la huelga vamos a ir.”


Anochecía en Ecuador mientras llegaban las primeras noticias de las multitudinarias movilizaciones iniciadas desde la media noche del 8 de marzo en Madrid, Bilbao, Barcelona; eran millones. En Quito esperábamos con expectativa el amanecer para salir a la huelga; parar las actividades en todos los ámbitos de la vida era la propuesta mundial, para visibilizar el trabajo femenino. Decíamos: “si nosotras paramos, se para el mundo”. 


Llegó la mañana y acto seguido las rosas y palabras delicadas competían con las consignas del día de la mujer trabajadora y las razones para “no felicitar”. “Está bien”, me dije a mi misma, no me voy a enojar con mi papá, mis amigos y primos quienes están felicitándome este día por ser mujer. Yo misma les di un abrazo a mis hermanas y madre por la mañana, diciéndoles feliz día, como una forma de reconocer todas nuestras batallas. A la final, pensé, esto que se juega el día de hoy tiene el alcance de una revolución feminista.


Toda la mañana paramos en la universidad donde laboro. En la tarde nos organizamos con un grupo muy pequeño y bullicioso de mujeres que marchamos hacia el Ministerio del Trabajo; en medio de consignas y cacerolazos cerramos el tránsito en la avenida Diego de Almagro y seguimos avanzando por la avenida de los Shyris. Muchas mujeres se nos unieron simbólicamente con aplausos mientras asentían a los gritos de: “señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”. 


Observé a mí alrededor, me encontraba caminando con un grupo diverso de mujeres. Asumo que la gran mayoría éramos de clase media, intelectuales y feministas. Continué preguntándome, dónde estaban todas las demás mujeres, las trabajadoras no asalariadas del hogar, las empleadas públicas, las empleadas domésticas, las trabajadoras informales, las trabajadoras sexuales... Quizás no pudieron parar por mil razones. Quizás no se sienten interpeladas con las propuestas feministas. Quizás tienen miedo. Quizás no se enteraron de la movilización. Quizás están luchando de otras maneras y en otros espacios. Quizá…


Llegamos al Ministerio del Trabajo y fuimos recibidas por las mujeres que ya se habían tomado el espacio. Seguíamos siendo pocas, pero se sentía la fuerza de las demandas y de la resistencia. La despenalización del aborto, el reconocimiento al trabajo de cuidados, la desigualdad de salarios, los feminicidios, fueron algunos de los reclamos más contundentes de la concentración. En la Fiscalía General también se organizó una movilización que según algunas referencias fue un tanto más grande que la del Ministerio del Trabajo. Así, en Quito y Guayaquil, se registraron movilizaciones de mujeres hacia algunas instancias gubernamentales. También desde el Puyo, las mujeres amazónicas caminaron kilómetros desde sus comunidades para llegar a la ciudad y reclamar por los derechos sobre sus territorios y de la naturaleza. Algunas caminaron días y el 8 de marzo estuvieron allí, firmes, alegres, dispuestas.


En la noche, al revisar las noticias de la diversidad de movilizaciones en el mundo y en el Ecuador, encontré que todas dimos lo que pudimos dar. Desde nuestras propias formas y condiciones habíamos rechazado al patriarcado y al capitalismo. En Medio Oriente, un grupo de mujeres en Arabia Saudita salieron juntas a correr por las calles en símbolo de resistencia, era la primera vez que salían a hacerlo en un 8 de marzo. En la India al golpe de cacerolas reclamaron por la igualdad de derechos, en contra de las violaciones, el feminicidio. En Palestina por su derecho a la autodeterminación, por el fin de la ocupación y la guerra. Mujeres de más de 50 países nos movilizamos por el 8 de marzo. 


Si bien el 8 de marzo es una fecha que nació de la conmemoración de una lucha histórica, librada por cientos de mujeres obreras de una fábrica textil en Nueva York quienes murieron calcinadas un 8 de marzo de 1857 como resultado de reclamar derechos laborales, en la actualidad este día amplía sus contenidos históricos y reivindicativos, sin olvidar el pasado, recogiendo luchas que incluso se remontan aún más atrás en el tiempo. 
Si los motivos son diversos las luchas también, por tanto, los feminismos o movimientos de mujeres también lo son, entonces, ¿cómo vamos a articular los esfuerzos que venimos dando en una Internacional por la liberación de las mujeres? 


El Manifiesto de las mujeres kurdas es esperanzador y visionario. En medio de la heroica resistencia de la ciudad kurdo-siria de Afrin, hoy invadida por el Estado turco y los remanentes del Estado Islámico y al Qaeda, ellas encuentran a este movimiento femenino mundial como “el momento exactamente adecuado” para la organización global de un movimiento revolucionario de mujeres.  En su llamamiento, el Movimiento de Mujeres del  Kurdistán interpela a las mujeres del mundo de una manera poética y potente. 


“Queridas mujeres,


Es absolutamente esencial que nos organicemos a nivel global para crear un sistema global igualitario y libre de mujeres contra el sistema mundial sexista, patriarcal y capitalista. Una táctica crucial del sistema hegemónico es la división. Nuestro poder, sin embargo, deriva de la unidad. Sin rechazar las diferencias entre nosotras, al tiempo que protegemos nuestras particularidades y colores  -si no como un mosaico, sí como una obra de arte marmórea-, no hay nada que la lucha por la libertad mundial de las mujeres no pueda alcanzar. Para que esto suceda debemos desarrollar alianzas democráticas de mujeres. Debemos desarrollar medios, métodos y perspectivas adecuadas a las condiciones, características y necesidades del siglo XXI. Esencialmente, todas debemos unirnos para desarrollar el programa para la liberación de las mujeres del siglo XXI” 
(…)


“Con la conciencia de que sólo una lucha organizada puede producir resultados, aumentemos nuestra organización en todas las esferas de la vida. Colectivicemos nuestra conciencia, poder de análisis, experiencias de lucha y perspectivas para crear alianzas democráticas. No luchemos por separado, hagámoslo juntas. ¡Y, en el camino, convirtamos el siglo XXI en la era de la liberación de las mujeres! ¡Porque éste es exactamente el momento adecuado! ¡Es el momento de la revolución de las mujeres!”
“!Afrin está en todas partes; en todas partes hay resistencia!” 

Las mujeres amazónicas, kurdas, árabes, latinoamericanas, africanas, norteamericanas y europeas, de una y muchas formas coincidimos en nuestra lucha contra el patriarcado, el capital y el Estado nación, por la emancipación de la humanidad a través de la liberación de las mujeres, tal como enfatizan las compañeras kurdas. Entonces, ya que la fuerza de unas es la fuerza de todas, el horizonte será nuestro.

 

Bibliografía. 

http://latfem.org/memoria-del-feminismo-por-que-paro-internacional-y-no-huelga/

https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/15/de-las-anonimas-viene-la-justicia

https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102140978/mujeres-indigenas-marchan-y-se-concentran-en-puyo

https://liberoamerica.com/2018/03/07/quienes-somos-manifiesto-8-de-marzo-de-mujeres-en-guayaquil-ecuador/

https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/15/fuimos-un-punado

https://lalineadefuego.info/2018/03/06/del-otro-lado-de-la-huelga-del-8-m-visualizando-la-interrupcion-social-desde-el-feminismo-por-cristina-vega/

https://lalineadefuego.info/2018/03/06/es-que-acaso-debemos-ser-todas-feministas-reflexiones-de-mujeres-mapuche-para-un-debate-por-isabel-canet-caniulen-y-millaray-painemal-morales/

https://www.redpepper.org.uk/kurdish-women-call-for-a-global-womens-movement/

https://www.pagina12.com.ar/100295-la-marea-feminista-sigue-creciendo

https://rojavaazadimadrid.wordpress.com/2018/03/07/el-movimiento-de-mujeres-kurdas-hace-un-llamamiento-mundial-a-todas-las-mujeres/

 

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