Memorias de una revuelta en Quito

kgj
Lunes 28 de Octubre de 2019

"La memoria se configura y construye como un espacio político de resistencia, una respuesta a la violencia del Estado, es nuestra posibilidad de no desaparecer frete a las políticas del olvido que quieren controlar la palabra y acción de los pueblos".

Cuando la política de Estado es el olvido, otro mecanismo por medio del cual se perpetúan la desigualdad, el miedo y la injusticia; la memoria se constituye cómo resistencia en cuanto permite una reconstrucción del sentido del pasado, que responda a las necesidades del pueblo, y no del poder. La memoria de la resistencia, la memoria del sufrimiento, la memoria de las victorias, la memoria de las derrotas, la memoria del colectivo, la memoria construida de muchas memorias, de imágenes que sobrepasan la cámara y nos encuentran en lugares comunes, donde nos reconocemos y abrazamos.

Esta es una presentación de varios momentos del episodio de revuelta que se vivió en Quito, entre el 3 y el 13 de octubre del presente año. Los afectos, los encuentros y desencuentros, la esperanza y la rabia que se conjuraron en la revuela de Quito, mostrados desde el lente del periodismo militante. Recordar es el ejercicio de no olvidar, tener presente el porque de las cosas, el porque de la acción. Crear sentidos y sentires del camino recorridos y los caminos por recorrer.

"No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos". En esta consigna retomada de las compañeras Abuelas y Madres de la Plaza de Mayo, se recogen tres principios que son irreductibles. No olvidamos, porque no permitiremos que la historia de injusticias y desigualdades, que es la historia de todxs, sea borrada por el poder acumulado de unxs pocxs. No perdonamos, porque la impunidad es inadmisible en el mundo mejor con el que soñamos. Y finalmente no nos reconciliamos, porque nuestra lucha es desobediente y es innegociable. ¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!

 

Referencia:

Presentación por Colectivo desde el Margen, en Fotografía y memoria. Conversaciones con Eduardo Longoni. Alberto del Castillo Troncoso.

 

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