Mauro Torres: en esta crisis, el Estado solo tiene represión

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Jueves 23 de Abril de 2020

En el marco de la emergencia sanitaria, conversé con Mauro Torres, representante de las Montoneras Alfaristas en el Secretariado Nacional, una organización política que tiene como eje fundamental el cambio de la matriz productiva, apalancado en la economía popular y solidaria, como una propuesta alternativa al sistema de producción capitalista. Las montoneras están integradas por presidentes barriales, pero sobre todo organizaciones campesinas en la Costa, la Sierra y la Amazonía.

Torres resalta el valor del sector agrícola del país, sosteniendo la alimentación en medio de la pandemia, mientras el Estado favorece a la banca y reprime a la población que incumple la cuarentena, sin elaborar medidas sanitarias coherentes con la situación económica de las comunidades urbanas y rurales del Ecuador.

DA: ¿Cuál es la situación actual de las Montoneras Alfaristas en escenario de pandemia?

MT: En las zonas donde nuestra militancia está, no hay una cobertura del gobierno. Es decir, nos están haciendo aceptar medidas que son de confinamiento, de no movilización, pero a su vez no hay la posibilidad de que el gobierno logre sustentar esas medidas. Entonces lo que nos está sucediendo, es que nos están llevando a que no asumamos este llamado, porque no estamos solucionando el problema en los territorios.

En ese sentido, tanto en el sector rural cómo en el sector urbano donde no aparece el Estado, la organización toma un rol fundamental. En este momento, tras las medidas que son totalmente contradictorias, lo que hemos visto es que están imposibilitando la estructuración de estas organizaciones. Lo que pediríamos es que se logre estructurar desde las organizaciones, de dinamizar estos sectores, ordenar las medidas y sobre todo, resguardar a la población.

DA: ¿Ha habido algún tipo de habilitación de líneas crediticias por parte del Estado para la gente con quién militan?

MT: Básicamente hay coordinación entre la banca privada y el gobierno nacional. La banca privada logra solamente abastecer a un 40% de la población, que está en sectores urbanos. Entonces, toda la política que está dirigiéndose por parte del gobierno, apalancado en la banca y viceversa, no entra en los sectores populares y de carácter socialmente vulnerables. Por lo menos donde nos organizamos nosotros, no hay esa posibilidad.

En segunda instancia, dentro de los territorios donde habitamos, nos organizamos y vivimos, en los sectores rurales y más vulnerables del Ecuador, es a través de cierta organización del movimiento y otro tipo de organizaciones que se está tratando de ocupar ese hueco que el gobierno ha dejado.

Lo único que está logrando el Estado neoliberal, a través de la fuerza pública, es controlar a la gente hacia las casas, pero nadie te dice cómo sobrevivir. Ese papel de supervivencia lo están cumpliendo - de una forma quizás tímida, bastante desorganizada, bastante temerosa - las organizaciones que se vinculan a las montoneras, y otras organizaciones territoriales. Se ha generado una red, básicamente de abastecimiento, que podrías decir que es la organización popular.

DA: Pensando en un futuro cercano ¿Qué perspectiva económica vislumbra para el país?

MT: Es una crisis que se manifiesta como sanitaria, y ya muchos visualizamos un problema económico, no después de la crisis sanitaria, sino durante. Lo que nos evidencia es que toda la estructuración ideológica y política del manejo del Estado, es el individualismo.

Esta pandemia lo que nos demuestra es que lo que nos ha enseñado este sistema en el que vivimos, se cae a pedazos y tienes que recurrir a la única salida, que es la solidaridad. La primera enseñanza es que tenemos que reflexionar como ejecutar una solidaridad global.

Podemos darnos cuenta de cómo ejecuta el gobierno sus medidas, no desde la solidaridad, sino dentro de la perspectiva neoliberal. Vemos un gobierno que desmanteló al Estado hablando de gasto público. Lo primerito fue reducir servidores de salud, servidores de educación, que se traduce en despidos de doctoras, enfermeras, y recortaba partidas presupuestarias, un golpe evidente a la salud.

Richard Martínez, ministro de finanzas delegado de la banca, paga aproximadamente 320 millones de dólares, de una cuota de la deuda externa. Paga 320 millones de dólares en un país que no tiene mascarillas, insumos, no tiene médicos. Precisamente a tenedores de bonos de origen ecuatoriano - los mismos banqueros - que son quienes compran estos bonos.

Pero lo trágico es que, además de que hemos pagado los bonos, la calificación, o el indicador de riesgo país del Ecuador ha subido. Es decir que nada de lo que nos ha dicho el ministro de finanzas, es cierto. ¿Cómo entender esto? Pues en el concepto neoliberal de este gobierno.

La única forma que tendría el Estado de someter a la gente a 15 días de aislamiento obligatorio 24/7 bien abastecidos, sería redistribuir las reservas monetarias para que se queden en el hogar. Pero es un gobierno que redujo tanto el Estado, que no tiene ese chip, no tiene ese principio, esa visión, y por lo tanto lo único que tiene es la fuerza.

Entonces, mediante la fuerza se logra un control dentro del territorio, pero esto va perdiendo fuerza con el tiempo, porque la gente poco a poco va a tener que decidir entre morirse de hambre o el posible contagio. Y entre ver a tu familia que tiene hambre día a día, y posiblemente contagiarte, la gente va a decidir salir.

La gente que vive diariamente, o que está vinculada a los sectores micro y pequeñas empresas, son gente que no puede darse el lujo de no trabajar un mes. Entonces en esta medida, si el Estado lo único que tiene en la represión, es como una olla a presión: esto poco a poco se va volcar. El Estado está valorando la posibilidad de levantar provincialmente o por sectores las medidas de confinamiento, que es un error, pero eso les alivianaría la responsabilidad, haciendo que la sociedad se vaya culpando entre sus vecinos.

DA: ¿Cómo logramos que la demanda sea escuchada por el Estado?

MT: Eso es lo más complicado en este momento. Primero porque la única forma de comunicarse es a través de las redes sociales. Pero las redes sociales en cierto punto tienen que ejemplificar el problema territorialmente. Si el Ecuador se queda sin circulante, no va a haber forma de que la gente compre las verduras, la carne, no va a haber dinero para eso, entonces la ciudadanía va a ver alguna forma. Poco a poco a la gente le va a importar menos la reprimenda del Estado, y va a haber una reivindicación por hambre. Entonces ahí sí, es otro tipo de angustia, esperemos no llegar a esto.

Hemos visto que por parte del gobierno hay oídos sordos y ellos siguen tratando de mantener su agenda política internacional. Es decir, en plena pandemia, lo primerito que hacen es sacar un comunicado apoyando el desembarco de tropas militares en Colombia. Internamente cállense la gente que no piense como el gobierno. Va a ser cuestión de tiempo, la bomba de tiempo que toda persona tiene internamente, que es el hogar, la familia, cómo subsanar esto.

Entonces dentro de las organizaciones sociales, lo que se está haciendo es tratar de subsanar lo que el Estado no puede, pero el Estado es el primero que te impide la subsanación. Aquí el problema ni siquiera es el Estado, sino el presidente y su grupo de gobernantes que han demostrado indolencia e indiferencia.

DA: Si bien es cierto que hay una cuestión macroeconómica que hay que resolver de alguna forma, o que en algún momento va a estallar, también se han visto redes de sostén de la vida comunitarios y autónomos. ¿Crees que esto se pueda sostener mucho tiempo?

MT: Según el sistema de desarrollo financiero que se nos planteaba, se ve al campo como el atrasado y a la ciudad como adelantada. En esta crisis, quien logra sostener - a pesar del quiebre económico, a pesar de la baja de intereses, a pesar de que la bolsa de valores cierre, a pesar de que el petróleo baje y demás - es el sector del campo. Y aunque evidentemente han sido afectados, ellos siguen produciendo.

Tienen formas de estructurarse y de producir, que están superando, en una crisis, a toda la estructura capitalista neoliberal. Entonces, si este sector no es fortalecido, estructurado – más no cooptado por el Estado - poco a poco se va a ir perdiendo. Principalmente porque en esta ley de la oferta y la demanda, si es que la ciudad no puede pagarles lo que están produciendo (porque se está acabando el circulante) entonces no van a producir.

En este momento están generando una red de abastecimiento y sobrevivencia importantísima para el Ecuador. Yo creo que estas redes van a durar lo que tengan que durar, lo que la capacidad adquisitiva de la gente se mantenga. De lo contrario los grandes intermediarios que pueden aguantar mas tiempo sin vender nada, se los comerán y se destrozará este sector.

 

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