¡Guardia, guardia! ¡Sinchi, sinchi!

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Lunes 2 de Diciembre de 2019

Las Guardias Indígenas y Campesinas en Abya Yala, representan una respuesta organizada y pacífica frente al saqueo y destrucción de los territorios, lenguas y culturas de los pueblos originarios y campesinos del continente.

 

En Colombia, por ejemplo, vemos cómo la Guardia Indígena del Cauca avanza hasta Bogotá para sumarse al Paro Nacional, y en su paso van demostrando organización, solidaridad, estética e ideales claros de amor a la naturaleza y a su propia identidad.
 

No es sencillo ser guardia, es todo un compromiso ético y espiritual con el pueblo y la Madre Tierra, es cultivar valores desde el ejemplo, es renunciar a los privilegios de una carrera política o económica y entregarse a servir y defender su territorio y los derechos de su gente. En el caso del CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca), este compromiso se materializa únicamente con un bastón de mando, sinónimo de poder moral y obediencia a la causa común de las y los guardias, que es la paz.

 

Las Guardias tienen tareas ecológicas, sociales, educativas, culturales, territoriales y políticas; deben estar en constante formación e intercambio con otros pueblos. Por muchas razones, la vida de las y los guardias se encuentra amenazada constantemente. En Colombia en los últimos años han sido asesinados centenares de guardias, simplemente por no permitir que sus territorios y pueblos se conviertan en esclavos del extractivismo, el narcotráfico y el narcoestado.

 

Recientemente en la provincia del Azuay en Ecuador, se conformó la Guardia Comunitaria del Pueblo de Molleturo, y hace pocos días (finales de noviembre del 2019) dio los primeros resultados, logrando sorprender a 3 personas vinculadas al proyecto minero Río Blanco, el cual es operado por la empresa china Junefield, dedicándose a la minería ilegal. ¿Por qué ilegal? Existe una orden judicial desde junio del 2018, que dictamina suspender toda actividad minera en la zona. Sin embargo, trabajadores y extrabajadores de la compañía continúan haciendo de las suyas. Según los moradores, existe un grupo de 17 personas fuertemente armadas que aprovechan la noche y la oscuridad para destruir el páramo y saquear los preciados minerales. También se han difundido rumores de que la empresa extractivista china no estaría únicamente interesada en el oro de las montañas del Cajas, sino también en los yacimientos de uranio, mineral utilizado para la fabricación de armamento nuclear, entre otros.

 

Después de extraer los minerales de manera ilegal en Río Blanco, supuestamente estos grupos lo llevarían al cantón Ponce Enríquez, en el cual operan un sinnúmero de mafias mineras del país, con conexiones internacionales. Estas conexiones se extienden a actividades como: lavado de activos, protección gubernamental y policial, trata de personas, procesadoras ilegales del material, exportación, prostitución, maquinaria, drogas y sicariato, entre otras.

 

Para el Lobo – un integrante de la Guardia Comunitaria de Molleturo- el papel que juegan los guardias en su territorio es fundamental. Este no supone ser un trabajo sencillo, hay noches enteras que los guardias amanecen caminando, protegiendo los páramos y lagunas de las amenazas mineras. El frío los vulve hombres y mujeres de una gran templanza, ser guardia es sinónimo de sobriedad y sano pensar. Es necesario trabajar en todos los aspectos de la vida en comunidad: organizar mingas con el pueblo, ganarse el cariño de las personas y actuar con prudencia y amor. En Molleturo, la guardia está en sus inicios y tiene mucho por aprender; sobre todo de los hermanos y hermanas del pueblo Nasa en Colombia, quienes han logrado incluso frenar pacíficamente la avanzada de paramilitares y narcomilicias.

 

Ante estos atropellos, surgen las Guardias Indígenas y Campesinas, caminantes de la verdad y por la defensa de la Madre Tierra, personas puestas y dispuestas a luchar y pulirse por el bien colectivo y un vivir libre.

 

Referencias:

Sinchi: Fuerza (traducción del Kichwa)