Cuando el sueño se desvanece

La nacionalidad Sapara hoy se encuentra en peligro de extinción. Históricamente. la razón de dicho fenomeno esta relacionada a los recursos naturales que se encuentran en las venas de la madre tierra. Hoy en día existen alrededor de 500 saparas entre Ecuador y Perú.
Martes 12 de Marzo de 2019

Amanece en Jandiayaku, una de las 26 comunidades del territorio de la Nacionalidad Sapara, con una calida brisa amazónica, hace ya varias horas los lugareños están en sus tareas cotidianas; hacer la chicha, lavar la ropa, ir de cacería, entre otras actividades.

Pero este no es un día normal en la comunidad. Hoy tienen una visita muy importante y se preparan cuidadosamente para la llegada de Victoria Tauli Corpuz. Ella es relatora de pueblos indígenas de para la Organización de Naciones Unidas (ONU).Llega después de una apretada agenda, ya que se reunió con varias organizaciones y nacionalidades indígenas del Ecuador.

Pasado un poco el medio día, Tauli Corpuz llega en una avioneta, de esas chiquitas de 5 pasajeros, que ya están viejitas de tanto viajar en la selva. Llega acompañada de la presidenta de la Nacionalidad Sapara, Nema Grafa, un compañero brasilero, su traductora y una persona de seguridad de la ONU.

Pero la pregunta clave es: ¿por qué la relatora de pueblos indígenas de la ONU, habiendo tantas comunidades de tantas nacionalidades y pueblos, decide venir a territorio Sapara? La respuesta la tenemos que buscar en la historia de este pueblo, su resistencia a la desaparición y su constante lucha contra la muerte.

Hace muchísimos años, más de los que puedo contar, los historiadores afirman que existían más de 20.000 Saparas entre la frontera del Ecuador con el Perú. Los mismos historiadores dicen que su primer grito de exterminio se dió, como en la mayoría de los pueblos amazónicos, con la llegada de los españoles y su equipaje de enfermedades contagiosas que exterminaron a miles de amazónicos y amazónicas; era la época de las misiones y los españoles cazaban a los indígenas para evangelizarlos y ponerlos a trabajar mientras buscaban las riquezas naturales del territorio.

Hubo un segundo momento de exterminio, con el descubrimiento del caucho. Nuevamente las nacionalidades amazónicas fueron cazadas para explotar su cuerpo y a través de él, el cuerpo de la  naturaleza.

Un tercer momento se consolida con la guerra contra el Perú en 1941. En ésta guerra, los Saparas también fueron buscados, cazados y utilizados para asesinar a sus hermanos que quedaron del otro lado de la frontera, distanciados por una línea imaginaria que los dividía física y simbólicamente. Fueron muchas las décadas de separación antes de que pudieran encontrarse y reconocerse en sus ancestros.

Después no hubo paz en su territorio. De hecho, su población fue mermada de tal manera, que algunos autores afirman que la nacionalidad Sapara desapareció. Otros autores dicen que se trata de décadas de “ocultamiento” en las entrañas de otras nacionalidades como la Kichwa, Shuar, Achuar, y Andoas, o simplemente se encontraban ahí, en silencio, sin hacer pretensiones ni ruido mediatico-académico. Fue en el momento en que su lengua comenzaba a  desaparecer, que algunos pobladores recurrieron a instancias internacionales para buscar la manera de salvar su lengua y su nacionalidad. Así la UNESCO reconoce en 2001 su lengua como patrimonio intangible de la humanidad, y su proceso organizativo consigue el reconocimiento de su territorio por parte del Estado, así como algunos apoyos puntuales para recuperar la lengua Sapara. Lastimosamente con el cierre de las escuelas rurales de parte del gobierno del correísmo, estos esfuerzos para recuperar la lengua se cortaron de un plumazo presidencial.

Según un estudio (aun no publicado), la nacionalidad Sapara a partir del 2012 estaría entrando en un cuarto momento de exterminio, en el que la cantidad de agresiones hacia su población está estrechamente vinculada con las actividades petroleras. Los autores afirman que a partir de la firma de los acuerdos de inversión social, ejecutados entre el Gobierno Nacional y a través de la Secretaría Nacional de Hidrocarburos y varios dirigentes de las nacionalidades, incrementaron las hostilidades dentro del territorio.

El 21 de noviembre del año 2012, el señor Ricardo Obando Muñoz, encargado de la Secretaría Nacional de Hidrocarburos, firmó actas de compromiso con algunos gobiernos autónomos descentralizados y con “dirigentes” de 5 nacionalidades por un monto total 31 Millones 650 mil dólares. El fin de dicho acuerdo fue licitar 13 bloques petroleros asentados en los territorios de esas nacionalidades.

En este evento Basilio Mucushigua, migrante de nacionalidad Andoa y asentado en la comunidad de Santa Rosa,en calidad de presidente de la Nacionalidad Sapara, firmó 6 convenios de inversión social con la promesa de la explotación petrolera.

Los convenios contemplan el comprometimiento del 100% del territorio Sapara en los bloques: 74, 79, 80, 83, 84, 86 y 87, de los cuales fueron concesionados en la fracasada XI ronda los bloque 79 y 83 a la empresa petrolera “Andes Petroleum” que es un consorcio de las empresas chinas SINOPEC y CNPC.

Según el estudio, desde la firma de los convenios se han registrado alrededor de 80 agresiones que van desde asesinatos, secuestros, amenazas de muerte, robos entre otras. Si bien en la mayoría de los casos no han sido investigados por la justicia ordinaria, se puede inferir que las agresiones se relacionan estrechamente con las actividades petroleras.

Hace poco más de 4 meses el ministro de hidrocarburos, Carlos Perez ,anunció que reabrirá la difunta XI ronda con el nombre de Ronda Sur Oriente y que licitará justamente en territorio Sapara y Shiwiar a los bloques 86 y 87. Señor Ministro, de aumentarse las hostilidades en el territorio Sapara en sus manos pesará la historia de un genocidio anunciado.

La nacionalidad Sapara hoy se encuentra en peligro de extinción. Históricamente. la razón de dicho fenomeno esta relacionada a los recursos naturales que se encuentran en las venas de la madre tierra. Hoy en día existen alrededor de 500 saparas entre Ecuador y Perú. Se trata de  una nacionalidad que se extingue lentamente frente a los ojos de un Estado ausente, ignorando de su responsabilidad de proteger. Un Estado que aun hoy, después de toda la evidencia, continua persiguiendo su irracional afán extractivista, poniendo en riesgo la vida de toda una cultura. Sin embargo, la gente continua resistiendo, y se siguen narrando en los rituales de guayusa sus sueños.

Después de una lluvia torrencial, que preocupó a más de uno, con cantos ancestrales que recuerdan los espíritus, se despiden Victoria y su equipo. Sonrientes, porque saben que si la realidad es triste, la resistencia tiene que ser alegre.