¡Porque fueron somos, porque somos serán!

A C A B
Domingo 1 de Mayo de 2022

El trabajo es la actividad central del ser humano. Además es también la herramienta fundamental alrededor de la cual se organiza toda la sociedad. En el capitalismo, el trabajo está diseñado para representar una falsa relación libre entre trabajadorx y empleadorx, encubriendo la explotación que se encuentra detrás. Para lxs trabajadorxs, la propia fuerza de trabajo representa la única mercancía que pueden ofrecer. La clase trabajadora queda dominada bajo la expansión de la lógica de abuso, mecanismo fundamental de precarización laboral.

Ahora que el gobierno de la banca impone la restauración neoliberal, la burguesía intenta aumentar sus ganancias y explotar más a la clase trabajadora. El pueblo se bate entre la informalidad y precariedad laboral, por lo que parecería presa fácil para la clase opresora. La expansión del capitalismo lleva a una pauperización del pueblo, es decir, cada vez más a presionar el costo del trabajo por debajo de lo mínimo para sobrevivir.

Históricamente en el Ecuador y el mundo se ha excluido del derecho al trabajo a poblaciones específicas como: mujeres, disidencias sexo-genéricas y explotado con mayor ímpetu a pueblos afros, negros e indígenas. El empobrecimiento de estas poblaciones ha sido un mecanismo siempre servil al gran capital. Específicamente explotando con mayor fuerza a sectores del pueblo que se excluían sistemáticamente. Estas poblaciones también han servido como laboratorios para establecer y ensayar nuevos mecanismos de dominación, que después se desatan en contra del pueblo y la clase trabajadora.

El 1 de mayo de 2022 nos enfrentamos a un fortalecimiento de la burguesía. Sus intentos de ampliar la flexibilización laboral, de privatizar el IESS, de dar un menor acceso a salud y educación; y a una permanente violencia del Estado en contra de las clases populares. El neoliberalismo (modelo de gobierno actual) prefiere el libre mercado por sobre la vida digna. Además, este modelo considera que un sinnúmero de vidas son desechables, como se demuestra con las repetidas masacres carcelarias que han causado la muerte violenta de más de 360 personas en tan solo un año. Desde los inicios del Estado burgués, el sistema desata una ola de violencia en contra del pueblo, misma que es aprovechada por la burguesía para tener poder a partir del miedo y justificar así mayor represión, persecución y muerte. No nos confundamos, la primera instancia que ejerce violencia es el Estado, sea de forma directa o indirecta.

Al mismo tiempo, se multiplican las voces que declaran que el Ecuador se encuentra ante una crisis nacional que desembocará en un Estado fallido. Cuando las instituciones burguesas pierden el monopolio del poder, aquel que impone la necropolítica en todos los niveles de la sociedad, es la radicalización del instrumento de dominación de clase por excelencia: el Estado burgués.

El sistema capitalista siempre impondrá la dictadura del capital (poder económico), sosteniéndose a partir de la explotación más violenta del pueblo y la clase trabajadora. El único mundo en el que las condiciones de trabajo cambiarían sería en una sociedad comunista. En donde el trabajo esté diseñado en beneficio de todxs y se superaría de forma definitiva el capitalismo y la explotación del humano por el humano y de la naturaleza. La sociedad comunista se encontrará estructurada a partir del principio fundamental:de cada quien según su capacidad, a cada quien según su necesidad”, es decir, que ninguna persona esté preocupada por sobrevivir y tenga acceso a todos los derechos fundamentales.

Es urgente el fortalecimiento de una organización popular anticapitalista, que incluya visiones de mujeres, disidencias, indígenas, pueblos afros y negros, todxs que pertenecemos a la clase trabajadora y pobres, la clase que crea la riqueza en el mundo. El capitalismo jamás será reformable, por lo que nuestra tarea histórica es su abolición completa como sistema.

En palabras de Marx y Engels: lo único que tenemos que perder, son nuestras cadenas. ¡Llegó la hora de los pueblos!

 

Categoria