Por un 8M clasista: contra el patriarcado y el capitalismo

Women of the world unite!
Martes 8 de Marzo de 2022

El 8 de marzo, día internacional de las mujeres, tiene un origen histórico combativo y popular. En plena revolución industrial, en Nueva York-Estados Unidos, la organización sindical de mujeres trabajadoras textiles iba creciendo y articulándose. En marzo de 1857, las trabajadoras de las fábricas Cotton y de la Lower East Side convocaron a una huelga que demandaba mejores condiciones laborales, una jornada laboral de 10 horas y una edad mínima de trabajo de 14 años. En esta protesta la represión policial fue brutal, dejando muchas trabajadoras heridas, otras tantas encarceladas y varias compañeras muertas por arma de fuego a manos de la policía de NY. Sin embargo, el mito de las 129 obreras muertas en un incendio de la fábrica Cotton en 1857 ha sido desmentido por falta de evidencia histórica. Lo que si sucedió, es que la brutal represión a la huelga, dio paso a la fundación del primer sindicato de mujeres trabajadoras textiles y costureras de la compañía Lower East Side, quienes fueron las pioneras en la lucha y reivindicaciones de las mujeres obreras alrededor del mundo.

50 años más tarde, en la misma ciudad de Nueva York, se auto convocaron más de 15.000 mujeres obreras textiles y costureras, que sostenían las demandas históricas: mejores salarios, mejores condiciones laborales, 10 horas de jornada laboral y la exclusión de niñxs trabajadorxs en las fábricas textiles. La histórica consigna de Pan y Rosas nace precisamente en esta gran huelga de mujeres obreras. Una vez más la represión policial cobró víctimas y la persecución política se convirtió en un asedio permanente para las sindicalistas y lideresas obreras. En conmemoración a la lucha de las mujeres obreras textiles de Estados Unidos, en 1910 Clara Zetkin -comunista alemana- en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de Copenhague-Dinamarca, propuso que se el 8 de marzo se organicen minuciosamente manifestaciones de mujeres trabajadoras en todos los países, y se celebre el día internacional de las mujeres trabajadoras. Más de 100 mujeres delegadas de 17 países apoyaron la moción.

La lucha de las obreras textiles se sostuvo con fuerza en todo el mundo: Alemania, Suiza, Rusia y Estados Unidos fueron los primeros países donde las mujeres organizadas en sindicatos llevaron a cabo las primeras marchas por el día internacional de las mujeres trabajadoras. En el marco de este día, el 25 de marzo de 1911, una vez más en Nueva York, las trabajadoras de la fábrica Triangle Shirtwaist fueron víctimas de las condiciones insostenibles de trabajo. Un incendio se cobró la vida de 123 mujeres y 23 hombres, todxs trabajadorxs de la fábrica. Las salidas del edificio estaban cerradas por fuera, impidiendo que las trabajadoras pudieran salir. La mayor de las mujeres que murió bajo el poder de las llamas y el patriarcal capital tenía 43 años, y la menor tan solo 14. La mayoría de las trabajadoras eran migrantes del este de Europa y de Italia. Este evento fue catalogado por la Organización Internacional del Trabajo como la tragedia industrial más grave de los EE.UU., y forzó a que se cambie la legislación laboral de manera inmediata.

Otro hito popular del 8 de marzo -23 de febrero en el calendario juliano-, fue protagonizado también por mujeres en Rusia. En 1917, las mujeres populares de la Rusia zarista se levantaron en una protesta multitudinaria en demanda de pan y el regreso de sus hijos y esposos de la I Guerra Mundial. La manifestación fue tan multitudinaria y representativa, que detonó el acumulado de fuerzas que dieron inicio a la revolución bolchevique, que derrotaría al zar Nicolás II. En el mismo año, 1917 las mujeres soviéticas accedieron al voto, y en 1920 al aborto libre, legal, seguro y gratuito. La fuerza de la organización de mujeres trabajadoras ha sido el motor de la historia en más de una ocasión.

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Más de 50 años después, en 1975 la ONU reconoció al 8 de marzo como el día internacional de la mujer, ocultando el origen histórico de la fecha: la lucha de las mujeres obreras. A partir de ese momento, el 8M llegó a desvirtuarse y mercantilizarse al punto del olvido de las reivindicaciones populares que originaron la conmemoración. Sin embargo, en 2017, la Internacional Socialista de Mujeres reconoció la necesidad de volver a darle un carácter clasista al día internacional de las mujeres trabajadoras, convocando al primer paro internacional de mujeres, a la que plegaron varios países, teniendo especial fuerza en Alemania, España, Argentina y EE.UU. El recrudecimiento de las múltiples violencias contra las mujeres y disidencias en la última década, develó la importancia de generar un paro internacional que logre visibilizar el carácter estructural de la violencia del capitalismo-patriarcal-colonial-especista.

En el Ecuador, los últimos años marcados por el neoliberalismo también se imprimen específicamente en los cuerpos femeninos y feminizados. El recorte de presupuestos ha roto los procesos ya escasos para la prevención de la violencia de género, se han bloqueado presupuestos para casas de acogida, y desaparecieron los wawa centros. Así mismo, las mujeres y disidencias empobrecidas y racializadas son a quienes más ha afectado la regresión de acceso a derechos como educación, salud y trabajo. La criminalización de la pobreza y la militarización del espacio público han precarizado la vida de las mujeres y disidencias que trabajan en la informalidad, así como se ha profundizado la persecución y represión a trabajos estigmatizados y los delitos de pobreza. Del 2020 al 2021, la frecuencia de feminicidios ha aumentado, de 72 horas, a 44, demostrando la perversidad del patriarcado en tiempos de neoliberalismo.

La restauración neoliberal reclama un nuevo proceso de reacumulación capitalista, en el que los mecanismos de cosificación-opresión-explotación se renuevan y profundizan, imprimiendo sobre los cuerpos de las mujeres y las disidencias una carga específica. Silvia Federici ha logrado completar el análisis materialista histórico, posicionando a la cacería de brujas como un elemento fundacional de la acumulación primitiva. La cacería de brujas no solo representó el genocidio de miles de mujeres a lo ancho de toda Europa y América, sino que también disminuyó el valor social de las mujeres, relegándonos a los trabajos de reproducción y excluyéndonos de la vida política, espiritual y pública. La nueva división sexual del trabajo impuesta por la mercantilización de la vida en la nueva lógica capitalista, generó una división interna dentro de la clase trabajadora, reduciendo las posibilidades de organización y resistencia.

La misma lógica perversa se repite una y otra vez a lo largo de la historia en los momentos de capitalismo profundo: violaciones domesticadoras, feminicidios y transfeminicidios sistemáticos, exclusión de mujeres y disidencias de espacios laborales, persecución y criminalización de la pobreza, satanización de la organización femenina y feminista, profundización de las divisiones internas del pueblo y la clase trabajadora. Que este 8M se convierta en un momento fundacional en que los feminismos populares y los transfeminismos logremos una propuesta de organización permanente que reconozca la cooperativización de la vida y la colectivización de los cuidados como mecanismos de resistencia colectiva contra el capitalismo-patriarcal-colonial-especista, y su maquinaria de muerte.

 

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