¿Qué hay detrás del nuevo cálculo del salario mínimo?

Salario trabajo ecuador

La propuesta del Ministro del Trabajo, Raúl Ledesma, para cambiar el método de cálculo del salario básico unificado[1] (SBU), significa una clara disputa entre el capital y el trabajo, que determinará si el salario mínimo es visto como un derecho social o una variable de ajuste para el capital. Por lo tanto, es esencial en esta fase de transición política que estamos viviendo, analizar la posición del Gobierno frente a dicha medida en el marco de la emergente crisis económica.

Es importante entender el trasfondo económico del Ecuador. En una economía dolarizada, que no tiene la posibilidad de desarrollar una política monetaria soberana para enfrentar las consecuencias de la crisis económica global, la discusión en torno al salario es fundamental. Fundamental en tanto los derechos de la clase trabajadora se convierten en un factor de ajuste para la burguesía ecuatoriana, en directa competencia con la de otros países, que sí tienen la capacidad de desarrollar una estrategia de devaluación monetaria y ser “competitivos” en el mercado mundial.

El ajuste salarial planteado por las Cámaras de Comercio, no es la única salida posible, de hecho existen dos tesis dominantes respecto a la política salarial en esta época de crisis globalizada:

 

Por un lado, está la tesis neoliberal antes evocada, que postula la necesidad de “abaratar los costos de producción” para ser “competitivos”, lo que significa disminuir la parte de la riqueza que va a las y los trabajadores, con el objetivo de abaratar precios y ganar segmentos del mercado. Esto puede tomar la forma de una reducción o estancamiento del salario directo, es decir, la paga mensual, o como vemos más frecuentemente, la baja del salario indirecto; reducción de los impuestos patronales que financian servicios públicos tales como educación y salud. Enfoque utilizado desde hace casi una década en Europa con las consecuencias desastrosas que ya conocemos: recesión económica con profundos recortes de derechos sociales y mayor concentración de la riqueza en pocas manos.

Contrario a las expectativas neoliberales, esta tesis ha demostrado que el estancamiento de los salarios - directos o indirectos - provoca la caída de la capacidad adquisitiva de la gente y por ende una contracción del mercado local - se consume menos -, agravando la crisis económica para la clase trabajadora, mientras las empresas exportadoras y los bancos logran más márgenes de ganancia. Lo que nos venden como algo bueno y necesario, es en realidad una agenda económica en favor la burguesía, a costo de la precarización del pueblo.

En la otra orilla está la tesis que propone mejorar la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora para reactivar la economía creando una cadena de valor; estrategia utilizada con cierta eficacia en los últimos años para mitigar los efectos negativos de la crisis globalizada.

Resulta urgente cuestionar el falso argumento tecnócrata expresado por el Ministro del Trabajo, cuando caracteriza como “vergonzoso” y “antiético” la negociación del SBU[2], siendo lo ideal llegar a condiciones en que no sea necesario aumentarlo.[3] Es importante afirmar que la contradicción de clase expresada en la disputa por el SBU, nunca se resolverá en favor de los intereses populares a través de una intermediación tecnócrata, postulando el cálculo técnico, pretendiendo evitar el debate político.

No puede dejar el cálculo del SBU en las manos de un Estado que no responde ni rinde cuentas al pueblo, sino a los intereses de la burguesía. El Gobierno lo ha demostrado ampliamente a través de su política interna  - discusión acerca de la flexibilización laboral y nuevos contratos precarios - y externa - la negociación del TLC con los EEUU, postura de retroceso frente a los Tratados Bilaterales de Inversión, acercamiento a la Alianza del Pacífico -.

La propuesta del Ministro del Trabajo, disfrazada de “cálculo técnico”, significa retirar a las y los trabajadores de la negociación del SBU. No es necesaria una bola de cristal para entender que lo que se perfila es una política de ajuste salarial. En respuesta a esta arremetida en contra de los derechos laborales, el país necesita una política de formalización del trabajo y generalización de acuerdos salariales por rama productiva, así como potenciar la organización sindical en todos los planos.

En las actuales condiciones urge la organización de un sindicalismo de nuevo tipo, que además de imponer negociaciones salariales garantizando los derechos de la clase trabajadora y el pueblo, se constituya en un espacio de lucha, desde la calle, los centros de trabajo, posibilitando la emergencia de un nuevo sujeto social. Esta es la tarea actual.

 

[1] http://www.pichinchauniversal.com.ec/ecuador-colombia-y-peru-buscan-nuevo-salario-basico-r-ledesma/

[2] http://www.elcomercio.com/actualidad/ministerio-calculo-salariobasico-economia.html

[3] http://www.pichinchauniversal.com.ec/ecuador-colombia-y-peru-buscan-nuevo-salario-basico-r-ledesma/

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