Sobre la consulta popular por el agua en el Azuay

consulta agua
Jueves 8 de Agosto de 2019

En nuestra escasa democracia las consultas populares son una excepción a la tiranía, y es que precisamente en teoría, las consultas dan la posibilidad de que el pueblo, es decir los de abajo, los carentes de poder, se pronuncien para dirigir y limitar los rumbos de un país. Recordemos algo que los políticos siempre repiten: la soberanía radica en el pueblo y como si poco valdría su “palabra” hasta en las constituciones de los diferentes estados del mundo así lo señalan.

La verdad es que en las consultas populares en Ecuador suelen mezclarse “papas con elefantes” (Frase de Armando Muyolema) esto para confundir al pueblo entre lo importante y lo no tanto, metiendo la mano en todo. Parece que no les basta con meter la mano y la pata en la justicia, en las elecciones, en los fondos públicos, en los contratos multinacionales, en el petróleo, en la minería, en las obras públicas de gran escala y hasta en la cancha de uso múltiple de la más lejana y pequeña comunidad.

El domingo 24 de marzo del 2019 en el cantón Girón se dio paso a la primera consulta ambiental del Ecuador, un verdadero hito en la democracia ecuatoriana, luego de que el gobierno de Correa haya impedido el paso de las consultas populares, como el épico robo a la recolección de firmas para salvar el Yasuní, esfuerzo de miles de jóvenes que fue burlado por los patrones de la “democracia”. En la consulta de Girón el pueblo rechazó con un 86,7% de los votos validos a la minería metálica en fuentes de agua, concrétamente en los páramos y lagunas de Kimsakocha, un sistema hídrico fundamental para la vida humana y no humana del sur del Ecuador.

Pero ¿Qué paso después de la consulta? NADA, el gobierno no dijo nada,  negoció con el FMI y puso al proyecto minero Loma Larga (Kimsakocha) como un justificante de ingresos para el pago de la nueva deuda. La compañía minera canadiense INV Metals desde su país de origen se pronunció diciendo que van a moverse de Girón (hasta ahora no lo hacen) a los cantones siguientes, es decir a Cuenca o San Fernando y listo, consulta al traste.

El pasado lunes 22 de agosto del 2019 Yaku Pérez convocó de forma extraordinaria a los consejeros de la Cámara provincial del Azuay, a 24 “ilustres” varones, ya que las mujeres dentro de la mesa se encontraban en absoluta minoría; y en el consejo Yaku propuso a los alcaldes de la provincia que se convoque a una consulta popular provincial con la siguiente pregunta:

¿Está Usted de acuerdo con la prohibición sin excepción de actividades de prospección, exploración y explotación de minería metálica en fuentes de agua, páramos, humedales, bosques y en todas las zonas de recarga y regulación hídrica en la provincia del Azuay?

Si (    )        No  (   )

A pesar de que se obtuvo la mayoría de votos, 14 a favor, 1 en blanco y 8 en contra, no fue suficiente para elevar la consulta popular al Consejo Nacional Electoral, ya que la ley es bastante exigente y pide el voto favorable de las ¾ partes de la Cámara Provincial.

Esos 8 votos en contra representan la fuerza del discurso minero en el país, la relación estrecha entre las compañías mineras, el gobierno nacional y su capacidad de imponer agendas sobre los alcaldes de las provincias, a pesar de que el Azuay y Cuenca, sobre todo, ha dado demasiadas muestras sociales, ambientales y políticas de que rechaza la minería metálica en fuentes de agua.

¿Qué se viene en el camino de la consulta popular?

El martes 30 de julio Yaku presenta la misma pregunta que propuso a la Cámara Provincial del Azuay a la Corte Constitucional, esperando obtener una respuesta favorable en el control de constitucionalidad, para luego proceder a recolectar las firmas suficientes que el proceso de consulta demanda, esto es el 10% del padrón electoral, en el caso del Azuay se necesitan aproximadamente 65000 firmas.

El proceso queda en manos de los tiempos de la democracia neoliberal, de la habilidad política del prefecto del Azuay, pero ante todo de la capacidad organizativa de la sociedad civil. En los territorios en resistencia la lucha sigue hacia abajo, comprendiendo que hay que poner los cuerpos para evitar el extractivismo minero, ya que el gobierno central y las compañías no respetan ninguna ley. Para ellos la constitución es un trapo que sirve para limpiar el piso, mientras tanto los territorios y los pueblos ubicados en la Cordillera de los Andes continúan explotados y convertidos en jugosas presas de la Hidra-capitalista y su cabeza minera.