El feminismo radical trans-excluyente sostiene el cis-hétero-patriarcado

furia trans
Martes 29 de Marzo de 2022

El pasado jueves 24 de marzo, a las 11:00 horas de la Ciudad de México, se realizó el Foro titulado: “Aclaraciones necesarias sobre las categorías Sexo y Género”, las ponentes de dicho foro fueron: Marcela Lagarde y de los Ríos, antropóloga feminista; Amelia Valcárcel, filósofa feminista; Alda Facio, abogada feminista; Andrea Medina, abogada feminista; y como moderadoras estuvieron: Aimée Vega Montiel, comunicóloga feminista -quien también fue la organizadora de dicho foro- y Angélica de la Peña, política feminista. Este foro fue realizado por el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades -CEIICH- de la Universidad Autónoma de México –UNAM-.

Desde la promoción del foro se suscitaron opiniones contrarias y enfrentamientos en redes sociales, puesto que las ponentes son conocidas en el ámbito académico y en los distintos movimientos feministas como defensoras de un feminismo radical trans-excluyente, que sostienen que los derechos humanos de las mujeres trans no deben ser contemplados por la agenda feminista, la conmoción generada por el foro continúa al día de hoy.

La organizadora y moderadora Aimée Vega Montiel recalcó en la presentación, que se trataba de un foro histórico enfocado en los conceptos “sexo” y “género”, claves para entender la crítica feminista al sistema patriarcal, y que el foro se daba en un contexto que denominó de “crisis paradigmática”. Desde tal presentación, en el chat en vivo de FacebookLive se empezaron a generar enfrentamientos por parte de feministas radicales trans-excluyentes, y mujeres trans, personas transfeministas y transactivistas.

La primera ponente fue Marcela Lagarde, quien en medio de su exposición reconoció los aportes de dos grandes teóricas del pensamiento feminista: Gayle Rubin y Joan Scott, dijo sobre Rubin, “es como hablar de Newton”, pero lamentablemente por tal intervención fue “regañada” en el chat público por parte de Amelia Valcárcel, quien señaló: “Cuidado con las alabanzas a quien no las merece”, a lo que otra de las ponentes, Alda Facio acotó, también en el chat público: “Sí, porque Rubin es defensora del transgenerismo”; finalmente Valcárcel escribió: “Marcela… tenemos que hablar de eso, aunque no precisamente hoy”.

Si analizamos cuidadosamente este acontecimiento, podríamos aprender un par de lecciones. Imaginemos que Amelia Valcárcel tuviera un pene; sí, imaginemos cuál hubiera sido la reacción de las personas que asistieron a dicho foro si hubiera sido un hombre quien en medio de una exposición hubiese “regañado” de esa manera a una de sus compañeras. Inmediatamente se hablaría de mansplaining, se lo acusaría de violento y de machista, pero como Valcárcel tiene una vagina este acto se justificó, se minimizó y se pasó por alto. Quiero aclarar que el punto no es la tolerancia de ciertas acciones de los hombres hacia las mujeres. El punto es que independientemente de los órganos genitales con los que hayas nacido, hay actitudes que no son correctas, más aún en el contexto en el que este suceso ocurrió.

La segunda ponente fue Amelia Valcárcel, quien inició su exposición poniendo como ejemplo el sistema educativo de Afganistán, y señalando con firmeza que allá sí reconocen perfectamente de qué sexo es alguien y como se le trata en consecuencia, terminando con la pregunta: ¿cómo una noción tan evidente puede ser problemática?

El resto de su exposición continuó en el mismo tono determinista, naturalista, esencialista; dijo textualmente: “desde los cordados en adelante y por supuesto nosotras y nosotros que somos mamíferos existen dos sexos, no infinitos ni variaciones dentro de uno, hay dos sexos”. Lo cual le llevó a decir, en el más absoluto desconocimiento, que las personas intersex “no existen”, y desde la patologización señaló que lo que ocurre con los nacimientos intersex es que “hay un sexo que presenta determinada anomalía”. Además de señalar un dato erróneo sobre los nacimientos de personas intersexuales, para justificar su postura de que éstos son “escasos” y “rarísimos”.

En respuesta a esto se han pronunciado académicxs estudiosxs del tema intersex como Eva Alcántara, quien ha publicado varios artículos al respecto y en Ecuador Cristian Robalino Cáceres, autor del libro: ¿Es niño, niña o ninguno de los dos? ¿Quién decide? El ejercicio médico-jurídico en torno a la intersexualidad en Ecuador. Valcárcel terminó proponiendo la eliminación de la categoría “género” a fin de ser sustituida por la categoría “mujer”, refiriéndose con “mujer” únicamente a las personas nacidas con vagina.

La ponencia continuó con la presentación de Alda Facio, quien inició apoyando la propuesta de Valcárcel de eliminar la categoría “género”, argumentando que promueve el borrado de la mujer y sentenciando que, de seguir utilizando la categoría de género, “vamos a terminar siendo borradas de las Naciones Unidas”.

En su presentación leyó partes de un amicus curiae -que según señaló- fue realizado por mujeres cuando un sector feminista planteó que las mujeres trans fueran incluidas en la protección de BELEM DO PARA, Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer. El recurso que Facio leyó expresaba los motivos por los cuales rechazaban la inclusión de las mujeres trans.

Señaló que se trataba de diferentes categorías jurídicas, y que “a veces lo que beneficia a un grupo perjudica a otro”. Aseguró que podrían existir intereses opuestos, y que se corría el riesgo de que la violencia contra la mujer se vuelva invisible. Para argumentar puso como ejemplo el caso de Vicky Hernández, una mujer trans y activista, trabajadora sexual que fue asesinada por la policía de Honduras durante un golpe de Estado en el año 2009. Facio aseguró que Vicky Hernández fue asesinada por su identidad de género, más no porque sus asesinos hubieren creído que se trataba de una mujer.

Este caso fue histórico para la comunidad LGBTIQ+, ya que por primera vez la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenaba a un Estado en la muerte de una persona trans, creando un precedente para todas las personas trans de América Latina. Esta sentencia señala que es una violación a los Derechos Humanos, el desconocer la identidad de género de una persona, pero según Alda Facio este caso se trataba de violencia por prejuicio, más no de violencia de género.

Señaló que la Corte aceptó que no se trataba de una mujer, sino de una persona trans y dijo, cito textualmente: esa mujer, esa persona, perdón, fue asesinada por ser una persona trans, por tener una identidad de género transfemenina y no porque los policías que la mataron creyeron que fuera una mujer”. Para Facio, mujer únicamente es una nacida con vagina.

La expositora terminó su argumentación señalando que de incluir a las mujeres trans en los instrumentos de protección de las mujeres, se provocaría que hombres heterosexuales se hagan pasar por mujeres para acceder a esa protección, y ni siquiera porque la necesiten, sino porque su intención es la de tergiversar y borrar a las mujeres. Afirmó al respecto que hay casos suscitados en todo el mundo, no presentó ninguno.

Las estadísticas que expuso Valcárcel, de casos “escasísimos y rarísimos” sobre nacimientos intersex, y los casos de hombres heterosexuales haciéndose pasar por mujeres solamente para tergiversar los instrumentos de protección logrados por la lucha feminista, corresponden a una falacia.

El foro continuó con la intervención de Andrea Medina, quien expuso sobre la importancia de tener definiciones claras en el derecho, recalcando que el derecho se debe centrar en aspectos generales, no individuales como: “yo me autodefino, a que me reconozcan mi autodefinición”, señalando que al hacerlo se pretenden incorporar cuestiones de deseo o de sentimiento en el ámbito jurídico, y que el mundo jurídico no debe entrar en eso.

Acotó como argumento que uno de los derechos humanos es el derecho a un orden social. Su intervención terminó haciendo referencia a los vientres de alquiler y al trabajo sexual del cual señaló: “cuando hablamos de trabajo sexual estamos generando una fisura en lo que durante tres siglos se ha construido respecto del trabajo digno, no es un tema solo de la prostitución que ya es muchísimo, es que vamos a perder los contenidos básicos del trabajo”, mostrando así también su postura abolicionista.

El foro terminó con preguntas por parte de las asistentes y respuestas de las expositoras que siguieron en la misma tonalidad, mientras en el chat en vivo continuaba el enfrentamiento entre feministas radicales y transfeministas y transactivistas.

Esto ha generado controversia en redes sociales, varias organizaciones transfeministas y transactivistas mostraron su rechazo a las posturas expresadas por las ponentes. En respuesta, el CEIICH publicó un comunicado señalando que las ideas expresadas en el foro son responsabilidad última de quienes participaron como expositoras en el debate; deslindándose así de su participación en el mismo.

Para el día lunes 28 de marzo a las 13:00 se convocó a una protesta en la Segunda Torre de Rectoría de Ciudad Universitaria. El llamado señala: “Las vidas trans importan”. También se convocó a una marcha contra los discursos de odio a las 17:00 que saldrá desde el Monumento a la Revolución hasta el Hemiciclo de Benito Juárez.

Me quedo únicamente con las palabras finales de la intervención de Medina: “debemos tener la certeza de que aquello que excluye a otros, aquello que atenta contra la dignidad de otros no es bueno”. Pero si es así ¿por qué insisten en excluir a las mujeres trans del movimiento feminista?

 

Categoria