El estatus y la dominación social: el mobiliario

platon
Miércoles 23 de Marzo de 2022

Los muebles no son sólo elementos de decoración o, si hablamos específicamente, elementos para enmarcar el espacio; también son formas de imposición social y reproducción de valores. Esta imposición se hace tanto por su estética como por la representatividad que se les da, mostrando que el montaje espacial de un entorno no escapa a la dinámica de clase. De este modo, el mobiliario es un instrumento de clase que sirve, de forma hereditaria y coercitiva, para mantener valores y grupos sociales en el poder.

Pensemos: ¿cómo es la casa de unx intelectual? ¿Cómo es la casa de unx campesinx? ¿Cómo es la casa de unx empresarix? En la casa de lx intelectual -como en un cliché- habrían muebles minimalistas y decenas de libros. En cambio, la casa de lx campesinx tendría pocos muebles, o sólo los necesarios, tendría un tono antiguo y cosas de segunda mano; y, como era de esperar, la casa del elitista sería la culminación del capitalista, porque sería un festival de cosas únicas y valiosas. Este juego de la imaginación tiene un propósito: en la sociedad capitalista, cada uno de estos grupos se distribuye de la misma manera en la que se establecen sus casas.

Ampliar la política de Platón

Platón dividió su sociedad ideal según los metales, oro, plata y bronce, donde cada uno representaba una clase social y una función específica. Los filósofos (oro) tenían racionalidad, por lo que estaban en la cima y tenían la función de pensar la sociedad y la política; los guerreros (plata) estaban en el medio, porque defendían la polis griega; finalmente, los sirvientes (bronce) estaban en la base apoyando a todos los demás segmentos. De este modo, constatamos un parámetro de exclusión e inmovilidad social en esta sociedad utópica. Sin embargo, la forma de gobierno de los sabios que creó Platón no es distinta al capitalismo moderno y su dinámica reproductiva.

Si lo analizamos detenidamente, haciendo comparaciones sociológicas e históricas, y observando la organización espacial, la representación del mobiliario en una sociedad también connota una posición social específica. Observando la representación de la casa de lx intelectual, de lx campesinx y de lx aristócrata, vemos que a cada unx de ellxs se le asigna una funcionalidad en la sociedad, y su finalidad social y política en ella. Lx intelectual piensa, se representa como activx en la sociedad y es una referencia para las otras clases -idea que se forja irracionalmente-. Lx obrerx vive para el trabajo, alimentando a las otras clases, siendo una caricatura segregada y sin representación social -donde los otros grupos intentan que no se organice-. Lx oligarca ostenta el poder y el dinero, en definitiva, está dominando a las otras clases, y es lx más activx en la sociedad. Con esto, podemos notar que la visión platónica no era utópica, sino una premonición de las sociedades capitalistas futuras.

Consumo y reproducción

Estas formas de dominación y representación se reproducen en las subjetividades y en la atribución simbólica de objetivos. No importa la época ni el lugar: en el capitalismo las casas siempre estarán organizadas socialmente a través de los estigmas de clase y la dominación coercitiva de las subjetividades. Observando el movimiento especial en diferentes períodos históricos, poco se cambia y el mobiliario sólo se reformula o mejora. Esto muestra una herencia de un patrón social, reproduciéndose todo el tiempo.

La dominación de las subjetividades es una suma de persuasión cultural y coerción socioeconómica. Los instrumentos culturales hacen que un patrón permanezca en los ambientes, las redes de reproducción social hacen que la casa de lx intelectual, de lx obrerx y de lx oligarca permanezcan a lo largo del tiempo; con esto, el mercado mobiliario no es democrático y plural, sino una continuidad histórica. Además de las condiciones materiales para la adquisición de mobiliario, existe un mecanismo de autosegregación que se infiltra en las subjetividades de la gente; este mecanismo se genera culturalmente en las subjetividades y en los medios de reproducción.

Por una construcción democrática de muebles

La forma de superar esta dominación de las subjetividades reside simplemente en construir y extender una cultura popular. Poner en el mantra social que cualquiera puede decorar sus espacios como quiera, sin coacciones internas o externas. La ruptura de este estigma de clase, mediante una alternativa cultural, puede romper el mecanismo de autosegregación y democratizar el espacio.

 

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