Christian González: “esto es parte de lo que uno asume cuando está en contra del poder”

CG
Viernes 14 de Febrero de 2020

Son casi las 10 de la mañana del 6 de enero de 2020, llevo esperando ya 13 minutos en medio de una mezcla de ansiedad y felicidad; un sol tímido que aún no se decide a salir calienta lo que queda de la mañana. Me apuesto en un pórtico de la Plaza del Teatro -en pleno centro de Quito- con visión panorámica del lugar, por si el entrevistado “venía con sorpresa”. No era paranoia, sino más bien un mínimo de sensatez. A él lo habían encarcelado por más de 70 días; además mi casa había sido allanada; todo en el marco de las investigaciones por el supuesto “delito de rebelión” tras el Paro Nacional de octubre.

Saludamos con un rápido cruce de manos y un abrazo. Caminamos por la calle Manabí y pasamos por lo que queda de la Casa del Obrero, donada por el mismo General Eloy Alfaro a inicios del siglo XX. La fachada esconde su ruina, recuerdo nostálgico del sindicalismo de este país, también hoy en ruinas.

“El Café Popular” -como se denomina uno de los dos locales frontales de la casona- había cerrado, así que decidimos ir “más allá”, teníamos que conversar largo, total fueron 41 minutos. Al encontrar un sitio y tomar asiento, Christian González dice: “entonces, ¿qué hay que hacer?”. Así es como empieza esta entrevista.

 

 

El show perverso de la persecución política

 

CP: ¿Cómo fue el allanamiento?

CG: El allanamiento fue un espectáculo como el que vos miras en las películas hollywoodenses, acompañado con la posibilidad de mediatizar y encontrar por lo que iban.

Ellos no sabían porque iban, no tenían mucha claridad de lo que se nos iba a acusar. Alcancé a contar 23 carros, aproximadamente 30 efectivos entre el GIR, GOE, Policía Judicial, Fiscalía General del Estado, uniformados, no uniformados, con chalecos, con armamento de alto calibre.

Allanaron con violencia mi casa, nunca golpearon, nunca dijeron “aquí se encuentra”, no cumplieron con el debido proceso. Ahora que estoy inmiscuido en este tipo de cosas, aprendo que el allanamiento tiene un protocolo, primero te golpean la puerta y si es que no contestas ahí sí te la rompen.

Pero a nosotros nos abrieron a las 05:21 del 14 de octubre; entraron, rompieron todo, le doblaron a la casa. Imagínate que, hasta los vecinos en la mitad de ese espectáculo, también con zozobra y preocupación, no conocían qué mismo pasaba.

Algo que no sabe la gente es que compartía el departamento con un compañero. Él también fue agredido, le sacaron de ahí, le quitaron el teléfono.

Se llevaron todo lo que pudieron, todo lo que ellos consideraban que era “evidencia”. Se llevaron libros de Marx, de Kohan, de Lenin, de Gramsci, se llevaron cosas personales como camisetas del colectivo en el que milito, de una agrupación de solidaridad con los migrantes en Canadá que se llama “Barrio nuevo”, banderas de la Consulta Popular de 2018 que decían “Dile No al traidor”, se llevaron también gafetes, que yo en lo personal los guardo, los conservo para acodarme de lo que he hecho, y entre esos estaban incluso los gafetes del cierre de campaña de Lenin Moreno, porque trabajé en la campaña, fui miembro del equipo nacional. También se llevaron mi billetera, en ella había 40 dólares, mis documentos, lo mismo pasó con mi pasaporte.

Luego de todo esto me sacaron de la casa, completamente reducido. Recién a las 7:30 permitieron que me comunique con mi abogado, ahí pude decirle que estaba detenido. No sabía nada más, salvo que estábamos yendo a la Unidad de Flagrancia.

Me trasladaron a bordo de una Toyota Fortuner negra con cinco miembros del GIR – incluido el conductor –, uno de ellos era un teniente coronel. Yo iba en el asiento posterior, esposado con las manos hacia atrás, acompañado de tres policías fuertemente armados, uno en cada lado, el tercero sentado sobre mis piernas.

Recuerdo que me dieron un paseo bien particular. Primero por la vía del Trole, estábamos solos, sin ningún patrullero ni ningún tipo de resguardo, luego por la vía de la Ecovía. Después de cruzar el Centro Histórico, pasaron hacia la Asamblea Nacional, allí bajaron los vidrios, supongo la idea era que yo vea como había quedado el lugar. Previo a eso el teniente coronel hizo una llamada al hospital, a uno de los policías afectados con algún tipo de herida, le puso en alta voz y le dijo que “estaban resolviendo el problema, que ya estaban capturando a los culpables y que esperaba que tenga una pronta mejoría y que en las próximas horas lo iría a visitar”.

Unas tres cuadras antes de llegar a la Unidad de Flagrancia por la por la incomodidad y el calor, me moví e inmediatamente fui intimidado, amenazado, me dijeron “que no intente nada”. Me parecía traído de los cabellos que vaya a intentar algo cuando todos tenían fusiles y estaban cómodamente sentados. Yo era el aprisionado.

 

CP: Y al llegar a Flagrancia, ¿qué pasó?

GC: En la hoja que pude alcanzar a ver decía 24 horas para investigación. Luego, cuando ingresé, decía por asociación ilícita, y luego en la audiencia terminé sabiendo que era rebelión.

Desde el ingreso hasta las 11 de mañana estuve incomunicado, apenas pude tomar contacto con mi abogado. Él todavía no sabía de qué es lo que me acusaban. A las 19h00, tras la audiencia, supimos de la acusación que la Fiscalía había hecho.

Estuve encerrado en los calabozos, ahí también se encontraba la compañera Paola Pabón, la vi, compartimos la misma celda. Luego me tocó cárcel, fui trasladado al CDP esa misma noche.

 

CP: ¿Cómo evalúas estas primeras acciones que tomó la Fiscalía?

CG: Creo que fue producto de esa necesidad. ¿Qué es lo que digo? Los allanamientos son el resultado también de la paliza que los dirigentes de la CONAIE perpetraron al gobierno en el diálogo, así como del azote internacional que recibieron y que siguen recibiendo mediante el informe de la ONU, de la CIDH, la emisión de las medidas cautelares, mediante la misma resolución de la jueza Patlova Guerra, el mismo informe de la Asamblea Nacional, que bien poco o nada dice. Sin embargo, se reconoce que no hay alteración constitucional del orden, ni rebelión alguna, ni movimiento armado. Entonces, en función de eso, el Gobierno necesitaba constituir un enemigo interno, y para eso tenía que darle luz, cámara y acción a los hechos.

 

CP: En octubre fueron varias las personalidades de la política nacional que se pronunciaron o movilizaron. A ustedes los judicializan por un delito que hasta ahora no ha podido ser comprobado, ¿qué opinión tienes al respecto?

CG: En lo jurídico: ¿de qué se nos acusó? Del artículo 362, numeral 4, de financiar un movimiento armado. No hubo tal movimiento armado, ni tal financiamiento, ni las armas, entonces tuvieron que reformular, y ahora la reformulación son actos violentos. Ninguno de nosotros, los que hemos sido acusados, estamos en una sola fotografía cometiendo un acto violento.

Mira, aquí hay alcaldes, prefectos, personalidades de otras tiendas políticas que estuvieron encabezando, que estuvieron cerca de los escenarios donde se desarrollaron los acontecimientos de octubre y ninguno de ellos está preso.

Recuerda lo de la Contraloría, dijeron que eran Latin Kings, que eran correístas y que era gente pagada. Resulta ser que no eran ni Latin Kings, ni correístas, eran gente de las organizaciones de base del movimiento indígena.

A ellos les dieron indagación previa de 30 días, les reformularon los cargos, y después de la reformulación les dieron cosas iguales o peores, porque primero les judicializaron por terrorismo, luego por sabotaje y ahora están por destrucción de documentos, eso tiene la misma cantidad de años que las anteriores causas, de 10 a 13; ahora están con medidas sustitutivas.

Nosotros tardamos 70 días, después de que un organismo internacional como la CIDH se pronuncie, sino te aseguro que aún estaríamos presos. Nuestra prisión tenía dos objetivos, uno: criminalizar, seguir persiguiendo, configurar un delito de odio; y lo otro, arrebatarle la prefectura a Paola Pabón y a la RC.

Dicen que hay indicios suficientes “para pensar” el delito de rebelión, pero está a la luz pública lo que hizo Cynthia Viteri o Jaime Nebot, quien, sin ser funcionario público, en el puente de la Unidad Nacional en Guayaquil, con una perversa y racista tesis dice que no va a dejar pasar a ningún indio. Ninguno de los dos está ni siquiera con una indagación: ¿les han llamado a dar alguna declaración?

 

 

Cárcel, cementerio de vivos

 

CP:¿Qué viste en la cárcel durante estos más de 70 días?

CG: Primero, que la crisis carcelaria es más cruda de lo que vos puedes pensar. ¿Qué ves vos en los medios de comunicación? Las cosas más bizarras y más sanguinarias, donde las motosierras pasan por la cabeza de un PPL, las acuchilladas, el hacinamiento. La crisis carcelaria no es solo la violencia, es la ausencia de todo.

 

CP: ¿Qué aprendiste estando adentro?

CG: Aprendí mucho, y la primera cosa fue que el privado de libertad el único derecho que ha perdido es la libertad, los otros no. Sin embargo, se nos priva de todo, desde el agua, la luz, todo… todo allí adentro es un privilegio, una entelequia.

Estuve en una cárcel que tiene capacidad creo para 600 personas, y cuando salí habíamos 1.537. El CPD tiene catorce pabellones, totalmente hacinados, yo estuve en tres donde pude constatar todas las cosas que te cuento. Inmediatamente al tercer día de estar ya privado de mi libertad, fui y pedí que me pongan a hacer algo, fui profesor en el colegio, en el PCI, un colegio fiscomisional que está avalado por el Ministerio de Educación, allí di clases de Historia y de Ciencias Sociales; fui a la Junta de Tratamiento a trabajar con las psicólogas, a ayudarles a tabular. Por eso te digo con precisión los datos.

Imagínate que apenas tienes cuatro psicólogos para 1.537 personas, un equipo de seguridad que esta sobrepasado por todo y que tiene costumbres perversas, herencia de un sistema carcelario inhumano.

Adentro de la cárcel existe un sistema organizativo, una dinámica de convivencia bien compleja, digamos que hay para todos. Todo el mundo sabe que hay líneas sobre el tema del consumo, de las naciones. Es bien complicado, sumamente complicado.

Fui víctima de violencia, también. Uno entra y apenas lo hace, le intentan robar, o hacer algo ...

 

CP: ¿Cómo fue tu relación con los PPL?

CG: Como todos saben, uno entra ahí y lo hace como nuevo, luego, ya con más claridad, la gente supo quién era. Había muchos PPL que se identificaban, muy solidarios, muy predispuestos para poder coordinar cualquier cosa, pero otros no.

Al vernos todos los días en los medios de comunicación, los PPL me decían “ahora salió en la tele, ahora salió en tal lado”, eso me expuso también a ser víctima de extorsión, porque había gente que creía lo que los medios de comunicación y la Fiscalía repetían constantemente: que era dueño de 740.000 dólares; que era la mano derecha, el asesor de la Prefecta, que era un tipo que tenía mucha plata y mucho poder.

Se me acerco gente incluso a pedir trabajo, a pedir obras y a pedir plata. Tocó duro al comienzo…

Pero también, producto de toda la labor de la militancia desde mi juventud hasta ahora, pude encontrarme con ex dirigentes campesinos, por ejemplo, de la UNOPAC de Ayora, con el albañil que ayudó a construir la casa, con jóvenes que conocí cuando hice trabajo como psicólogo en el Centro de Adolescentes Infractores y en los barrios empobrecidos del sur de Quito. Ahí encontré a mucha de esa gente que inmediatamente se identificó y solidarizó para ver cómo nos ayudábamos el uno al otro.

Adentro hay mucha solidaridad, mucha sensibilidad, mucha fe, todavía queda mucho por hacer. Yo todavía les tengo presentes, he hecho un compromiso de no abandonar sus causas, hay un montón de gente que esta injustamente ahí.

 

 

La solidaridad de los justos

 

CP: Durante tu detención hubo mucha solidaridad que se manifestó de las más diversas formas, ¿cómo sentiste esto?

CG: Primero, pues gratamente sorprendido por cómo se activó la cosa. Déjame decirte que de las personas que menos esperé, sentí su solidaridad.

Mis panas del barrio, Solanda, que de una se activaron, pese a que ya no vivo hace más de 10 años ahí, mis compañeros del colegio, estudié en el Mejía, que incluso lo que vos decías, en su anti correísmo, también se solidarizaron, los de la universidad igual, las organizaciones, los portales digitales. En definitiva, muchos que por fuera de la RC se activaron.

En la RC, siendo que éramos los atacados, entenderás vos que tardó un poco más, principalmente por el miedo, porque todos estaban a la expectativa de a quien más le atrapan. Vos viste que inmediatamente hubo lo de la embajada de México, una masiva y extraña persecución a todos los compañeros a nivel nacional, en las provincias.

Esto es también una de las lecciones que hay que aprender. Si es que hemos pasado diciendo que son dos años de persecución, debíamos tener listos los dispositivos que conllevan la persecución, como la conformación de Comités de Apoyo y Solidaridad, porque la solidaridad en estos casos tiene que expresarse de todas las índoles.

Yo llevo desde septiembre sin trabajo, estoy endeudado, tengo cosas que hacer, y la solidaridad ha hecho que tenga para trasladarme, que tenga alguna cosa para poderme sostener. Sino, no fuera posible nada.

Estoy muy congratulado con ese tejido que se activó, incluso con gente que, en mi vida, como te decía, pensé iba a manifestar su solidaridad conmigo, más aún para mis compañeros. Incluso ver con sinuosidad, con mucha cautela, algunas solidaridades que pensé que no iban a existir; por ejemplo, los que estuvieron con el gobierno y ahora ya no están. Eso te da la pauta para comprender que la persecución es a todos, no solamente al correísmo.

 

CP: ¿Qué sentiste al recobrar la libertad?

CG: Hasta ahora no proceso bien, todavía tengo fuertes secuelas, porque lo que se me hizo también fue torturarme psicológicamente. Yo tenía guías al oído que me decían que me van a llevar al Turi, a Latacunga, “correísta hijueputa te van a asaltar, ahora te vamos a soltar con los polillas”. Todos los días de los 72 hicieron traslados a la madrugada.

La celda que me asignaron era de dos por tres, vivíamos nueve personas, una de esas personas fue extraditada a Estados Unidos y entenderás el operativo para eso. Nueve de esos policías que me visitaron en la casa estaban en la celda. Además, durante todo ese tiempo también hicieron tres raquetas especiales, o los famosos onces; que son un allanamiento en donde va la policía, el GIR, con perros, y te tienen en la cancha con las manos en la cabeza sin poder regresar a ver.

Todo eso en 72 días, cada día con alguna noticia, con linchamiento mediático, con que me van a cambiar de celda, de pabellón, de cárcel, de ciudad, de tal cosa.

Hasta ahora tengo esas secuelas, esos sobresaltos, veo un policía y no es que tengo la mejor de las impresiones. Pero déjame decirte que con mucha convicción que esto es parte del proceso, que esto es parte de lo que uno asume cuando está en contra del poder. Nosotros hemos estado en la oposición, y sabemos que estas son las consecuencias.

Te puedo decir que estoy muy contento, claro… ahora tengo un grillete electrónico, me llaman a cada rato, tengo que presentarme periódicamente en la Fiscalía cada lunes, lo hago con puntualidad, a la espera de que el proceso culmine. Esperando a ver qué pasa, pero como ves no esperan, no han parado para seguirnos acusando, solo basta ver las constantes declaraciones en los medios de los voceros del gobierno, la Fiscalía, etc.

 

 

Incertidumbre

 

CP: ¿Cómo crees que vaya el proceso legal de aquí en adelante?

CG: Tengo la tranquilidad de saberme inocente, pero también te digo que está presente la preocupación que la fiscalía en un momento determinado, los jueces, o digamos los actores de la administración de la justicia, obedezcan al poder.

El poder, lo que creo, es que quiere vernos privados de nuestra libertad. Ya lo hemos estado 72 días, más que otra persona, a excepción de Yofre Poma, a quien en un juicio exprés se le condenó a un año y cuatro meses y que esperamos que ya tenga pronta respuesta para que pueda tener una medida alternativa, tal como pasó con el Prefecto de Sucumbíos, que fue igualmente juzgado por el caso del compañero. Pero como el Yofre es correísta, entonces él sí debe quedarse ahí hasta que pierda el cargo de asambleísta.

 

 

Perspectivas del Paro Nacional de octubre

 

CP: ¿Por qué para el gobierno actual la Revolución Ciudadana (RC) es el chivo expiatorio que estuvo detrás del Paro Nacional?

CG: En primera instancia, es un clásico recurso que han venido utilizando los dos últimos años y medio, focalizarse en culpabilizar a uno de los principales sectores de la oposición, que en este caso es Correa y el correísmo. Y segundo, que, de esta acción constante, saca la fortaleza para construir el enemigo interno que necesita para así justificar la persecución política.

 

CP: ¿Por qué el gobierno actual tiene la necesidad de construir un enemigo interno?

CG: Este proceso era necesario en la estrategia del gobierno. Piensa en que el gobierno no es fuerte, no tiene la adhesión que espera de la gente, únicamente está fortalecido en el bloque del poder, en los medios, las empresas, las cámaras, en la embajada norteamericana, la policía, el ejército, en su bloque parlamentario, en las funciones del Estado que tiene cooptadas. Entonces: ¿necesita esto?, ¡claro!, es un tanque de oxígeno que le da un respiro momentáneo.

Lo que están haciendo es desviar la atención, nadie habla de los 11 muertos, del millar de heridos, del millar de detenidos, ni de la evidente y permanente violación de derechos humanos que se cometieron. Para ocultar todo esto se quiere plantear que aquí hubo una supuesta sublevación en contra del orden constitucional, pero nadie plantea que el culpable fue el gobierno, solamente el gobierno.

Tienes dos años de medidas anti populares, dos años de persecución, dos años de mentiras contra el pueblo, a sus mismos aliados los excluye, firma un acta de compromiso con el FMI que exige se disminuyan los salarios, las contrataciones de servidores públicos. ¡Dos años de todo esto!

En octubre pasado por la violencia de la represión murieron 11 personas, pero a lo largo del año, por la inseguridad, por la no atención oportuna en salud, ¿cuánta gente murió? Son dos años de haber abandonado todo lo que dijo que haría en su plan de gobierno, otra cosa que para justificarse ahora quiera culpabilizar y encontrar responsables en un hecho puntual como fue el paro de octubre. Solo son cortinas de humo.

 

CP: Entonces, ¿quién fue?

CG: Todas las agendas, de todos los sectores organizados, de toda la diversidad que confluyó en el Paro Nacional, fueron sobrepasadas por el nivel de participación de la gente, en su mayoría ciudadanas y ciudadanos comunes, que hastiados, cansados, en unas condiciones muy particulares, llegaron a tener la voluntad de movilizarse. Es por eso, que no se puede decir que a o b sector fue quien “organizó” el Paro Nacional.

 

 

La Revolución Ciudadana en la encrucijada

 

CP: Siendo más específicos, para la militancia de la RC, ¿cuáles serían las lecciones del Paro Nacional?

CG: Bueno, primero yo empezaría diciendo que no somos ni el inicio ni el fin de nada. Somos un actor importante en la política nacional, pero al final de cuentas, un actor que tiene que disputar no solamente la lógica de la persecución sino también la lógica del cotidiano, de cómo nosotros volveremos a convertirnos en alternativa.

Segundo, que no somos los suficientes, que no estamos todos.

Tercero, que hay una necesidad imperante de fortalecer un proceso de formación política y organizativa al interior de la RC y sus cuadros.

Cuarto, que hay una necesidad también de oxigenar los cuadros de la RC. Vos recordarás como en las cadenas nacionales el gobierno se dedicó a perseguir a tres dirigentes, pero eso fue suficiente para que flote una debilidad, que comience a caminar el miedo dentro de nuestra militancia.

Quinto, creo que es importantísimo saber que es importante convocar a la unidad, y nosotros deberíamos también ser parte integrante de esa unidad, reconociendo las cosas que nos faltaron, que se excedieron, y cosas que con mucha autocrítica deben cambiar.

Yo diría que lo sexto, y lo principal, es que debemos ponernos más autocríticos con nuestro proceso, sin renunciar a que también hicimos cosas muy positivas, sin renunciar a que avanzamos, y sin renunciar a que estos dos años democráticamente, hemos planteado una oposición al gobierno neoliberal de Moreno.

 

CP: Entonces, ¿es el momento para que la RC se pueda reencontrar con otros actores, incluso con los que en algún momento entró en conflicto?

CG: ¿Cuál debería ser nuestra agenda? Por ejemplo, nuestra agenda es que, si la falta de empleo está asociada con estos actores, que son los campesinos; los indígenas, los pueblos y nacionalidades, los jóvenes, esta pasa necesariamente por retomar las iniciativas productivas, devolverle la economía al pueblo. Si esa es nuestra agenda, entonces indudablemente hay que allanar el camino para encontrarnos con los sectores beneficiarios.

¿Quiénes son? Para nosotros es claro. Toda esa gente que ahora se está perjudicando por el modelo neoliberal impuesto, la clase media, los sectores populares, los pueblos y nacionalidades, los campesinos, los trabajadores y los estudiantes. Creo que ahí radica la expresión organizativa que se debe constituir para ser una alternativa de poder. Hay que tener vocación de poder.

Ahora más que nunca es imprescindible triunfar en el 2021 mediante una gran coalición que articule en su mayoría a todas las fuerzas.

El movimiento indígena tiene ahora, producto también de las jornadas de resistencia de octubre, unas vocerías nuevas y muy potentes, que han refrescado su horizonte. Yo, al menos en lo personal, me identifico mucho, por eso es imperante poder seguir interlocutando, entretejiendo y seguir acercando las agendas.

 

 

La izquierda ante la dicotomía correísmo vs. anti correísmo

 

CP: ¿Cuáles consideras que son las lecciones que deja este Paro Nacional?

CG: Creo que nos deja una inmensa posibilidad para construir una alternativa desde diferentes espacios organizativos. Creo que el Paro Nacional tejió organización, nos supo capaces de encontrarnos, de contarle a la gente sobre la pos verdad, de romper el cerco mediático. Un cerco mediático que mientras pasaban “A Lulú la queremos”, la gente estaba siendo asesinada en las calles.

En este sentido, el rol de colectivos, de organizaciones, y el rol de medios de comunicación populares, libres y alternativos, jugó un rol protagónico, tal como lo reconoce la misma Defensoría del Pueblo.

 

CP: ¿Crees que durante y después del Paro Nacional, la izquierda en sus diversas expresiones estuvo en la capacidad de comprender que la realidad se mueve más allá de la dicotomía correísmo o anti correísmo?

CG: Nosotros, o al menos una parte de nosotros, creo que estuvimos claros en eso. Pero aún estos sectores, que también nos han criticado, y que ven en nuestro accionar o vieron en nuestra gestión un sinnúmero de elementos que ellos no consideran fueron los adecuados, no lo ven así.

Igualmente estamos dispuestos a debatir eso, al menos en lo personal. No es una posición orgánica del movimiento, pero es como veo y considero que se debe hacer; al menos al interior yo voy a pelear esta posición.

 

CP: ¿Y si esto no sucede?

CG: ¿Qué me parece a mí? Si esto no llega a pasar, si no llegamos a superar la dicotomía que vos planteas, le allanamos más el camino a la consolidación del neoliberalismo. Es más que evidente, y creo que a eso juega el gobierno también, a no permitir que haya tal confluencia.

Mientras vos veías que en las jornadas de octubre había gente que con mucha fuerza planteaba la no presencia de cuadros nuestros, incluso en los medios de comunicación, a otros no les preocupaba, estaban preocupados porque eso crezca, por seguir posicionando las consignas contra el paquetazo.

Te pongo otro ejemplo: ¿qué es lo que pasa con los presos políticos a lo largo de la vida republicana de todo el país? Te voy a hablar del caso de Jaime Galarza. Parto diciendo que Jaime Galarza está con nosotros, que Jaime Galarza ha sido perseguido y acusado de todo, del asalto al Banco Nacional, del asalto de Fomento, del asalto al Banco del Pacífico, estuvo preso dos años.

Él sin Whatsapp, sin Telegram, sin internet, sin medios digitales, logró que en su celda esté un día entero Julio Cortázar, logró emitir un comunicado donde firmaron Simone de Beauvoir, Sartre, Gabriel García Márquez. Duró dos años preso.

¿Y luego qué pasó? Él pudo haber sido una figura prominente en la izquierda, incluso pudo haber sido candidato a la presidencia y no lo fue: ¿por qué? Creo que hay una mezquindad provinciana en nuestra izquierda, una cosa que no se supera, que no nos acercamos, solamente nos sospechamos del uno al otro.

Ahora tenemos una buena posibilidad, porque hasta detrás de los que nos critican también están yendo quienes nos persiguen.

 

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